Muchos de nosotros sin explicación, en momentos
de decidir y especialmente en esta época
de crisis económica, sentimos temores
que yo me atrevería a llamarlos irracionales.
Es que el hombre, bien lo dicen, es un animal de costumbres y ante una situación problemática de las
cientos que nos regala la vida, muchas
veces respondemos emotivamente con actitudes temerosas. Es que ese reaccionar, que de por sí es una respuesta necesaria y útil, y que nos activa para resolver en forma acertada las incómodas situaciones, deberían reflejar actitudes más serenas, acordes con el entorno que nos rodea. Si en
el momento de la situación por resolver, confrontamos nuestra emoción, nos daremos cuenta que muchas veces la forma de reaccionar es
similar a la que manejábamos en tiempos
pasados, cuando tal vez en esa época si
era justo sentir ese temor, que por
supuesto no era irracional, era el
correcto y se ajustaba a esas épocas con las circunstancias que lo rodeaban.
Dice Peter Fletcher en su excelente
libro Trastornos Emocionales……….Cuando se presenta un recuerdo de ese tipo,
sus efectos más fuertes se apoderan de nuestras emociones. Estas tienden a volver a la mente con aquella
fuerza y violencia que tuvieron en el incidente primitivo y pueden teñir las
impresiones de la situación presente de tal forma, que nos veamos incapaces de tratarla si no es
como réplica de la primera; y este recuerdo emocional puede suceder “sin que se
reúnan aquellas mismas circunstancias en que primeramente se sintieron una
alegría o un terror abrumadores.” Y agrega……porque
estaban viendo en sus experiencias presentes un significado que correspondía a
experiencias anteriores……………… ESTABAN TRATANDO EL PRESENTE COMO SI
FUERA EL PASADO
Y es imperativo que
nos detengamos y analicemos hasta donde nos maltratamos dejando que hechos incómodos,
pero normales porque así es la vida, se hagan intolerables no dándonos cuenta que las
situaciones cambian, empezando por
el medio que nos rodea, la gente que
alternamos, los años que llevamos encima, la real situación económica,
el lugar de los hechos, lo que se
está ventilando etc. Tantas
cosas han cambiado que sin proponernos tratamos el presente como si fuera el pasado, torturándonos
con esos mentales temores, muchas veces heredados de la niñez.
Por eso en el titulo
de este pensamiento largo, puse que
debemos usar el pasado como una referencia, ya sea para no volver a caer en viejos yerros o para copiar actitudes o acciones que
resultaron con dignos finales. Jamás
permitamos que nuestra mente nos
conduzca a reaccionar con injustos temores que nos harán sentirnos desdichados
y que en la mayoría de los casos opacan nuestro desenvolvimiento como personas maduras
y sensatas, desviándonos de las correctas actitudes y por ende
soluciones. Hay que hacer de los altos una
costumbre, con mayor razón en
tiempos de crisis que por algún lado y en mayor o menor grado nos golpeará o ya
nos está golpeando.
Cierto es también que
hay personas que tal vez jamás han sudado
en esos trances, dichosos ellos, por lo que respecta a este escribidor trabajo le ha costado llegar a casi
conseguirlo, practicando cuando el golpe
llega, lo que hemos comentado respecto
al pasado.