El equipo de gobierno de Milei, al borde del ataque de nervios
Economía | 29/03/2026

La última semana del equipo de gobierno de Javier Milei, posterior a la “Argentina Week” en Nueva York, dejó más interrogantes que logros. Muy lejos de consolidar inversiones o generar confianza, lo que predominó fue una seguidilla de errores no forzados.


Errores propios. No forzados por la oposición.


Antes incluso del regreso, estalló el affaire de Manuel Adorni. Luego, Luis Caputo, en un giro abrupto respecto a su postura anterior, apeló casi con desesperación a que los argentinos “pongan sus dólares en el sistema”.


A esto se sumó Patricia Bullrich, quien fue más allá: sugirió que los ciudadanos declaren sus ahorros fuera del sistema con la promesa implícita de que “nadie preguntaría demasiado”. Una declaración que roza no solo lo ético, sino también lo legal, al insinuar indiferencia sobre el origen de esos fondos.


Como si esto no bastara, las declaraciones cruzadas —y contradictorias— entre funcionarios y actores cercanos al poder terminaron por exponer aún más al gobierno. Lo que debería haber sido control de daños, terminó amplificando la crisis.


En paralelo, el llamado “Caso Libra” comenzó a acorralar al presidente y a su círculo más cercano. Las explicaciones oficiales se volvieron cada vez menos consistentes, mientras que audios filtrados del principal implicado comenzaron a involucrar directamente tanto al presidente como a su hermana.


Toda la diferenciación discursiva que Milei intentó sostener quedó opacada por el ruido: errores, pedidos desesperados y una narrativa que ya no logra contener la desconfianza.


Porque ese es el punto central: la confianza.


A pesar del ingreso de divisas por la cosecha gruesa y de las compras de reservas por parte del BCRA, el clima inversor no mejora. La baja gradual de tasas tampoco logra activar el crédito. La demanda interna sigue cayendo, y la recuperación externa continúa concentrada en sectores tradicionales como el agro y la extracción.


El caso del aceite de soja, con India como principal comprador, es una excepción. Pero incluso ese dinamismo resulta insuficiente para equilibrar la economía, reactivar el empleo o recuperar el poder adquisitivo, hoy en mínimos.


El aumento en combustibles —con impacto directo en el IPC— agrava el escenario. El gobierno enfrenta una contradicción estructural: no puede reducir impuestos sin comprometer el superávit fiscal, pero mantenerlos presiona aún más la inflación.


El modelo, como venimos señalando, se vuelve insostenible sin una reactivación real del mercado interno.


Y en ese contexto, llega una cadena nacional.


Como suele ocurrir un viernes, todo indicaba que habría anuncios económicos relevantes. Pero no. El eje fue otro: el fallo en Nueva York por el caso YPF.


La justicia estadounidense falló a favor de Argentina en una demanda que había escalado hasta los 18.000 millones de dólares. Sin embargo, la reacción presidencial no fue institucional, sino política: Milei atribuyó el problema al kirchnerismo y se adjudicó la resolución favorable.


Pero aquí emerge una contradicción inevitable:


Si desde el inicio tanto el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como Axel Kicillof sostenían que la demanda no correspondía, y hoy la justicia les da la razón…

¿no implica esto validar su postura original?


Durante años, se instaló la idea de una responsabilidad directa del kirchnerismo en el conflicto. Sin embargo, el fallo abre una lectura distinta: la estrategia jurídica que se sostuvo desde entonces —y que el actual gobierno decidió no modificar— terminó siendo la que prevaleció.


La pregunta queda abierta:


¿Reconocerá el gobierno esta continuidad… o insistirá en una narrativa que ya empieza a tensionarse con los hechos?



Edición Yedith Cazarin Escritora


Nota al pie:

Luego de terminada esta nota, se produjo la cadena nacional del Presidente, que durante ocho minutos, expuso sobre la causa YPF en Nueva York.

Con un tono igual de agresivo pero sin exabruptos orales,volvió a culpar a Kicillof, el Kirchnerismo y a cuestionar la "expropiación" asegurando que en su gobierno hay "respeto irrestricto a la propiedad privada".

Por último agregó aunque no aportó ninguna prueba al respecto, que el caso haya salido a favor del país, tenía "menos de 15% de posibilidades" y que eso fue posible, gracias a la cantidad de viajes que hicieron a EE.UI, las relaciones y la imagen que tiene el mercado hoy de Argentina.

Empezando por esto último, no sé si el presidente se da cuenta, que decir sobre el fallo que fu posible gracias a "relaciones e imagen" es cuestionar la independencia y el profesionalismo de la Justicia de EE.UU.

Segundo es increíble que el presidente no advierta, que si su concepto de "respeto a la propiedad privada" hubiera prevalecido siempre (hay que decir que está en la Constitución la expropiación, como en la de todos los países y EE.UU es uno de los que más la práctica) hoy el Estado argentino no tendría esos ingresos y rentabilidad de YPF que hoy no solo le permite el superávit, si no que funciona como equilibrio de precios internos, pero además nunca se hubiera desarrollado de ese modo Vaca Muerta, hoy unos de los principales recursos para tener divisas, o sea, la decisión del Kirchnerismo fue fundamental para tener este presente hace 14 años.

Y por último más allá de lo que dijera el presidente y de crítica, ofensas y descalificaciones, solo terminó dando la razón al Kirchnerismo, de que la posición expuesta por ellos durante estos años, la Justicia de EE.UU la convalidó y hasta el presidente en una cadena nacional.


Pablo Villaverde Periodista

Comentarios

Esta columna aún no tiene comentarios.
BUSCAR
volver a vista clásica