El odio como motor político, la ignorancia y desinformación como herramientas de Milei para ganar
Economía | 20/02/2026

El odio como motor político: por qué Milei gana mientras el país pierde


La Cámara de Diputados aprobó en general el dictamen de mayoría de la Reforma Laboral y el proyecto vuelve al Senado como Cámara de Origen para revisar artículos modificados.


La Cámara de Diputados de la Nación aprobó hoy en general el dictamen de mayoría de la Reforma Laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. El proyecto regresa ahora al Senado —como Cámara de Origen dentro del Congreso de la Nación Argentina— para que se pronuncie sobre las modificaciones introducidas.


La decisión legislativa no ocurre en el vacío: se apoya en un clima social atravesado por la bronca, la precarización y una estrategia política que convirtió el enojo en capital electoral y de gestion.


Las derechas no ganan poder defendiendo abiertamente a las élites. Lo hacen enfrentando a los sectores populares entre sí y presentando como modernización lo que en los hechos es pérdida de derechos y protección social.


Un dato clave detrás de la votación


Días antes del debate parlamentario, un sondeo entre trabajadores —sin distinción entre formales, informales o autónomos— reveló una cifra alarmante:

el 46% respaldaba la Reforma Laboral.


Hoy, con la aprobación consumada, ese número ayuda a explicar cómo fue posible avanzar con una normativa que:


* Reduce indemnizaciones

* Debilita el empleo registrado

* Traslada condiciones al “acuerdo entre partes”

* Desarma mecanismos históricos de reclamo laboral


La pregunta que nos atraviesa es directa:

¿cómo puede un trabajador apoyar un retroceso en sus propios derechos?


La respuesta está en la precarización estructural. Millones de personas ya viven fuera del sistema de protección laboral. Para ellas, los derechos ajenos no son una conquista a defender, sino un privilegio a derribar.


Un trabajador entrevistado en televisión lo expresó con crudeza: celebraba que ahora sería más fácil despedir y se indignaba porque quienes tenían antigüedad no eran echados por el costo de su indemnización.


Ese resentimiento es el combustible del ajuste.


La bronca como política pública


El precarizado no dirige su enojo hacia quienes concentran riqueza o destruyen empleo.
Lo dirige hacia otro trabajador.


Así, el retroceso colectivo se presenta como oportunidad individual.


El odio nubla la razón.
La desinformación completa el escenario.


Mientras el discurso oficial celebra indicadores macroeconómicos aislados, la economía real muestra un deterioro profundo: destrucción de más de medio millón de empleos registrados, cierre masivo de empresas, caída histórica de la actividad industrial y pérdida constante del poder adquisitivo.


Aun así, el relato insiste en mostrar salarios en dólares como éxito, en un contexto de atraso cambiario artificial y precios internos que suben mucho más rápido que los ingresos.


Ajuste duro a abajo, beneficios arriba


En nombre del equilibrio fiscal se recortan políticas sociales, educativas, a jubilados y ahora con esta ley incluso, recaudación previsional, mientras se reducen impuestos a bienes de lujo: relojes y autos de alta gama, tecnología importada, artículos suntuosos e incluso aeronaves privadas.


El ajuste golpea a trabajadores y jubilados, pero es beneficioso con los sectores de mayores ingresos y elitistas.


Y sin embargo, el enojo social no se dirige hacia quienes se benefician.


Se dirige hacia otros trabajadores.


Una votación que profundiza la grieta social


La aprobación de hoy no es solo una reforma laboral.
Es la institucionalización de un modelo que avanza fragmentando a la sociedad. Y una sociedad fragmentada es sencilla de controlar y someter.


La película Tango Feroz: La leyenda de Tanguito recuperaba una frase icónica de los años 70' previo al proceso que aplicó este modelo::


Pueden lavarte la cabeza por nada…La escuela nunca me enseñó que al mundo lo han partido en dos, mientras los sueños se desangran por nada...
pero el amor es más fuerte....pero el amor es más fuerte...”


Por ahora en la Argentina de Milei y antes con igual destrucción pero discurso más amable lo vivimos con Macri, el odio instalado desde el poder, sigue siendo más fuerte.


Hoy, lo que se impone no es la solidaridad sino el resentimiento.


Mientras el odio siga enfrentando a los de abajo, las élites seguirán consolidando poder arriba.


La votación del Senado no cierra una etapa.
Abre un conflicto social más profundo. Solo falta para que se parezca a situaciones anteriores en la historia, la reacción social.

El odio entre ciudadanos que sufren lo mismo, lo seguirá impidiendo?




Edición Yedith Cazarin Escritora.

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