¿Quién fue este buen cristiano que hizo el bien en un tema quizá menor, pero tan importante para las personas que esperan con agobio que sus asuntos funcionen?
San Expedito fue un santo y mártir católico que habría vivido entre los siglos III y IV, siendo comandante de la Legión XII Fulminata del ejército romano, bajo el gobierno del emperador Diocleciano. San Expedito fue beatificado en 1629 por el papa Urbano VIII, y fue canonizado por el papa Clemente X en 1671. Debido a su nombre, que es sinónimo de rápido, la devoción popular lo ha considerado patrono de las causas urgentes o abogado de las causas imposibles; protector de los militares, los estudiantes, los jóvenes y los viajeros; patrono de las causas legales demasiado prolongadas.
“Ayúdate que Dios te ayudará” parece ser una premisa complementaria de la fe. Tener la convicción de que existe un plano astral donde seres de luz nos guían, cuidan y observan, permite transitar esta vida con una impronta guerrera, peleando siempre contra el mal que busca dominarnos.
Encomiéndate a San Expedito, pero sin dejar para mañana lo que puedes hacer hoy.. Y, en ese plano espiritual, este Santo proscrito, nos ofrece sus buenos oficios para ayudar en los trámites interminables. Es allí que aparece este legionario ofreciendo su apoyo, para desmontar burocracias y lograr que las cosas se resuelvan en forma fluida.
No ser perezosos, no dejarse estar, significa persistir, ser constantes, no cejar, superar obstáculos. Cumpliendo este requisito, siempre es bueno encomendarse a quien nos pueda despejar los obstáculos del camino.
En el año 2001, la burocracia vaticana retiró a San Expedito del martirologio romano, argumentando falta de pruebas sobre su existencia histórica. Pese a ello, es un santo reconocido por los fieles católicos, aunque actualmente no aparezca en la liturgia católica. “No lo inscribieron en el actual calendario litúrgico, porque poco y nada se sabe de su vida”. Esto es irónico, porque del propio Jesús hay 30 años de los que nada se supo. Pero, así fue la decisión vaticana, fue retirado del culto en 1964 y eso se aplicó el 2001 cuando se le omite del registro de mártires. Desde esa fecha, ya no es un santo avalado por la iglesia católica, pero aquello, lejos de borrarlo del sentimiento de los fieles, lo ha colocado en el pódium de los santos populares, a los cuales la gente recurre, no para asuntos de vida o muerte, pero sí para destrabar esas situaciones que a todos nos ha tocado vivir, como lo es la actitud indolente de quienes procrastinan su trabajo y dilatan decisiones, afectando a muchas personas.
En eso, San Expedito se ha ganado un espacio modesto pero afiatado en la religiosidad popular. Me imagino en él a un legionario un tanto quijotesco, luchando contra escritorios llenos de expedientes, mientras burócratas calienta asientos leen el horóscopo, comentan de fútbol, o juegan en su celular.
San Expedito no logró reunir los papeleos suficientes para acreditarse en el registro de mártires de Roma, pero, quizás, eso haya sido la revancha tardía de esa burocracia, que no quiere que nadie remueva los trámites de nada, porque eso podría poner en riesgo sus milenarios secretos.
Se dice “la fe mueve montañas”, San Expedito, modestamente, colabora en despejar esos temas molestos que agobian y ello se agradece. Su festividad es el 19 de abril.
Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 16.02.2022