Con la brutalidad cometida por Moncloa, se nos han reproducido las imágenes del «sketch» de las empanadillas de Móstoles. Y, los más agudos, han querido ver a Miguel Gila, teléfono en ristre, intentando parar la guerra.
Moncloa ha quedado como Cagancho en Almagro al distribuir esas fotos con postureo presidencial y ridículo posado. Lo justo para sentir vergüenza ajena. A pesar de las fotos mentirosas, Sánchez se ha pegado un fin de semana a todo tren; tras ese postureo pillado, debería decir qué hizo, pero sin mentir. Si él no lo dice, otros lo dirán y quedará como el mentiroso que es, el traidor que ya lo ha demostrado y el tonto que piensa en que son los demás los que tontean. ¡Pobre gaznápiro asnado!
A la primera de cambio le han dejado tirado. Ni han contado con él. Joe Biden se ha reunido por videoconferencia con numerosos presidentes, además de con la presidente de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo. ¿Y Sánchez? Pues a Sánchez lo han saltado, se han olvidado de él, sencillamente lo han despreciado por innecesario y porque saben hasta dónde llega o cómo puede traicionar o irse de la lengua hablando de más o mintiendo en exceso.
Con la brutalidad cometida por Moncloa, se nos han reproducido las imágenes del «sketch» de las empanadillas de Móstoles. Y, los más agudos, han querido ver a Miguel Gila, teléfono en ristre, intentando parar la guerra, negociar el alto el fuego por un cumpleaños o reclamar rebajas en la calefacción del colegio porque su niño podía ir caliente desde casa. ¡Qué ocasión más idónea para cesar al jefe de Gabinete de Comunicación de Moncloa y al de Presidencia! Han sido el hazmerreír de medio mundo, por no decir del mundo entero. Pero parece que a Sánchez le gusta y atrae la falsedad del postureo, aunque sea imitando a J.F. Kennedy.