Lola Herrera una dama del teatro incombustible
Cultura | 27/09/2020
Cinco horas con Mario y la intensidad interpretativa de una de las damas del teatro, Lola Herrera, siguen intactas al paso del tiempo.

La primera vez que acudí al teatro fué con 12 años para disfrutar sobre las tablas del Teatro Jovelllanos de la obra Cinco horas con Mario, interpretada por Lola Herrera. A priori parecía una apuesta arriesgada, por ser un monólogo duro basado en el texto de Miguel Delibes. Nada más alejado de la realidad, esta experiencia supuso el principio de un romance que se mantiene fiel a través de los años con el teatro.
Apenas hace una semana, Lola Herrera volvía a Asturias, en esta ocasion al coqueto Teatro Palacio Valdés en Aviles, para representar una vez más el texto del escritor vallisoletano. La memoria me hizo recordar una escenografia escueta, sencilla y un texto que por conocido no perdía la fuerza ni la emoción. Todo gracias a la interpretación de esta gran dama del teatro, que pese a representar tantas veces el personaje de Carmen Sotillo no ha perdido ni pizca de dramatismo, sarcasmo, dureza, dolor e ironía.
Las horas posteriores a un velatorio sirven para hacer que esta viuda mantenga un monólogo con su marido difunto, hablandole por primera vez muy claro sobre su vida en común, sus frustraciones y sus anhelos nunca conseguidos. Una dura realidad sobre los sentimientos que llegó demasiado tarde.
Durante su recorrido por el escenario la fuerza interpretativa se mantiene intacta pese al paso de los años, Lola Herrera sigue sorprendiendo y entusiasmando con un personaje que por conocido ha llegado a madurar tanto como el paso del tiempo, sin perder ni un sólo matiz del mismo.
Bajo la dirección de Josefina Molina, esta gran actriz sigue retratando una sociedad española anclada en los convencionalismos, en el machismo mas recalcitrante, en el enfrentamiento de una educación clasista de provincias frente a otra que se rebela frente a ella, en el tabú del sexo sobre todo para las mujeres de aquel tipo de sociedad, incluso de la importante influencia de la religión de una parte de la sociedad frente a otra en las que lo importante son las ideas. Aunque no lo parezca, esta obra de teatro sigue manteniendo la vigencia ya que aún hay similitudes entre la España de 1966 y la de 2020.  
Cinco Horas con Mario se ha convertido en una seña de identidad para Lola Herrera, haciendo que algunas personas hayan llegado al escritor a través de la obra teatral. 
Un teatro en pie, manteniendo la ovación durante cinco minutos supo recompensar una vez más la maestria interpretativa de Lola Herrera que interrumpio emocionada al público para agradecer su presencia. Ella misma reconoció su emoción especial tras volver despues de seis meses a pisar las tablas de un escenario.
Parece que esta vez si será el final de el binomio Lola y Carmen aunque la memoria de los apasionados por el teatro nunca podremos olvidar esos recuerdos y lo que hemos disfrutado con una interpretación magistral una vez más. 

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