Desierto de ideas, del coronavirus a la economía.
Política Nacional | 21/07/2020
El Presidente Alberto Fernández en casi todos los temas, primero habla para el Kirchnerismo y cuando surge la reacción contraria del otro lado de la grieta, habla para el Anti-Kirchnerismo. El problema es que la Oposición voluntariamente o no, también  hace lo mismo.

Esto más allá de análisis profundos de cada una de las situaciones y concluir quién aporta las mejores soluciones (o no) hace inoperante al sistema político.
El síndrome Groucho Marx que cruza a toda la política, desde los que tienen responsabilidad de gestión a los que no (y en estos últimos empeora sus aportes, el Teorema de  Baglini) deja sin soluciones dialécticas y de discursos a la sociedad, lo cual hace que se pierdan los objetivos comunes (aunque con divisiones), que necesita la gente para seguir.
La cuarentena total y cerrada en marzo con 6 muertes y 100 infectados para cuando se decretó, fue presionada sobre todo por sectores sociales opositores o que al menos no habían votado a Fernández-Fernández. Lo cual fue lógico que suceda de ese modo porque se trataba del sector más influenciado por el bombardeo comunicacional, los que sentían a la salud como prioridad por valores de su sector social y los que tenían más espalda para parar su actividad. De los sectores sociales más Kirchneristas-Peronistas que además coinciden con los grupos sociales más vulnerables, menos informados y con menor acceso a la salud, nunca hubiera surgido un pedido al gobierno de paralización de la actividad, siendo que la gran mayoría depende de salir a la calle para comer.
A todos los sectores sociales, salvo a una elite muy alta o los especuladores de siempre, es claro que con el escenario socio económico que le había dejado Macri a Fernández, no les convenía una paralización de la economía interna. Lo paradójico es que al propio gobierno,  con la brasa caliente que había heredado, era al que menos le convenía cerrar todo en marzo. Pero lo peor,  que realmente no se analizó y si se analizó se lo vio al revés, es que con el mundo cerrado sin posibilidades de levantar el comercio internacional y en un país que su PBI más de 75% lo genera el mercado interno, era una locura parar la actividad interna, al menos antes de tiempo. Y digo que se lo vio al revés, porque usaron la paralización mundial para justificar la interna.
En un país pobre y al borde del quebranto como Argentina paralizar la actividad interna, aislar a pueblos y ciudades que viven de la circulación y reducir al mínimo la actividad financiera y bancaria, debió ser último recurso,  cuando el sistema sanitario estuviera cerca de la saturación.
Lo paradójico es que eso reclaman hoy esos sectores sociales opositores o que al menos no votaron a Fernández, mientras que en marzo exigían el cierre e incluso en redes se podían ver advertencias, de que ni siquiera enviarían sus hijos a la escuela si no se suspendían las clases. Los Groucho Marx de la sociedad.
El sector social que votó masivamente al gobierno, así como nunca pidió encierro ni paralización, tampoco lo cumplió al extremo, pero hay que reconocerle sobre todo a los más pobres y hacinados, que hicieron enormes esfuerzos estos cuatro meses para reducir su circulación, de la cual en muchos casos depende su vida.
Hoy con el comienzo de nuevo a Fase 3 que en la práctica es el fin de la cuarentena formal al menos para la circulación de gente, nada parece lógico ni con sentido común.
Hicieron una cuarentena total y cerrada con menos de 35% de circulación esencial en marzo, con 6 muertes y 100 contagios y abren una supuesta fase 3, que en realidad se trata de limitaciones a actividades económicas, porque la gente circula todo el tiempo, con más de 2200 muertes, más de 125.000 contagios y la curva volando hacia arriba. 
¿Dónde está el sentido común? 
Fuera de números difíciles de comprobar y en los que los distintos gobiernos ni siquiera coinciden, dicen que la cuarentena en marzo fue "para preparar el sistema de salud" La única preparación que podemos advertir ---real-- según números oficiales, es que se agregaron un 25% a 30% de camas de UTI, algo más en CaBA que aseguran había en el sector estatal unas 194 camas y ahora hay 400 más solo para covid-19.
Supongamos que los números sean reales, contando que de cada 100 infectados, 5 necesitan UTI y 2 Respiradores según el promedio mundial y que en 4 meses, el virus no llega a contagiar a más del 10% de la población aún con cuarentenas abiertas, CaBA con 3 millones de habitantes solo necesitaría 2000 camas divididas por  los 4 meses, lo que le daría unas 500 camas por mes para responder a la demanda. Si cumplieramos con las estadísticas que se dieron en el mundo, aún sin ninguna cuarentena en la ciudad, no debería colapsar el sistema de salud.
Sin embargo no dicen lo mismo fuentes médicas de la Ciudad, que a diario me dan información y ya hablan de saturación  y un pronto colapso de asistencia en terapias intensivas. Lo que indicaría que los números de ampliación de camas no son del todo reales o el comportamiento del virus en Ciudad de Buenos Aires, es peor que en los lugares del mundo donde más afectó, como Italia, España, Suecia o EE.UU.
La verdad es que el sistema de salud estatal de CaBA (y podríamos ampliar al AMBA que gran parte de sus habitantes dependen de la salud de la Ciudad), todos los años se satura en invierno por infecciones respiratorias y accidentes cerebro y cardiovasculares (que hacen su pico en julio-agosto). Que entre ambas patologías que requieren UTI contamos por respiratorias más de 65.000 muertes en promedio por año y de la primera causa de muerte que son cardiovasculares más de 95.000 por año.
Esto nos muestra una realidad alarmante y negada.
Con más de 160.000 muertes inevitables en general cada año (por los cuadros clínicos que las producen), de infecciones que cuentan con vacunas y tratamiento y patologías a las que se llega por estilo de  vida y genética, pero que también se tratan; este año la soberbia política frente a  un virus nuevo sin vacunas ni tratamientos probados, los llevó a vender el discurso de:  "muertes cero..las menores posibles.. ... vida o economía.."
El problema es que la sociedad compró el discurso, que hoy se empieza a hacer pedazos  con la curva elevándose  por los contagios y muertes aunque estas últimas son bajas aún,  y con la curva en picada hacía abajo de la actividad económica, que en el mejor de los escenarios cae al 27%. (en la crisis 2001-2002 cayó 14%)
Sin embargo el grouchomarxismo de la política igual reacciona rápido y los que en marzo exigían encierro y paralización por la salud, hoy quieren liberar todo por la economía, el gobierno que luchaba por la vida ¿contra la economía? hoy hace responsable a la gente de salir o no de su casa, pero sigue teniendo cerrada a buena parte de la economía, y los Groucho de la sociedad ahora reclaman derechos individuales, libertades y volver a producir, cuando hasta hace 2 meses escrachaban en redes  o con megáfonos, a un pobre tipo que salía a trabajar para comer, a personal de salud que vivía en sus mismos edificios para que se muden y no los contagien o al que salía dos veces a pasear el perro.
Vamos para cualquier lado como sociedad, en parte también porque los gobiernos van para cualquier lado. Y no se trata solo de improvisación según las nuevas circunstancias, que incluso los pueden hacer ir en contra de lo que proclamaban, sino peor aún de ir en círculos para no llegar a ninguna parte.
Dicen que en los grandes desiertos si no se camina en dirección a un objetivo lejano y concreto, con una referencia segura, se termina caminando en grandes círculos sin avanzar y en casos ---si se sobrevive al desierto-- para volver al mismo lugar.
Estamos en un desierto de ideas.
Tenemos un virus nuevo que es peligroso pero a la vez es insólito, a 85% de la gente le hace poco o nada, 50% pueden ni enterarse que lo tuvieron y ser asintomáticos, eso no pasa con ningún otro virus. Tampoco que a los que les hace daño severo o la muerte sean en su mayoría ancianos o enfermos, todos los demás virus dañan sin discriminar edad, pueden matar desde niños a ancianos. Influenzas u otros no tienen asintomáticos y aunque digan que estos tienen vacunas y tratamientos, aún subestimando las cifras por falta de datos de muchos países, la gripe suma cerca de 700.000 muertes al año, cifra a la que todavía no llegó el Covid-19 con una contabilidad global perfecta.
¿Qué es más cuestionable y debería alarmar más, un virus que con vacunas y tratamientos mata a esa cantidad de gente o uno nuevo sin vacunas ni tratamientos que todavía no llega a esa mortalidad?
¿Entonces porque por gripe no se cierra nada y por coronavirus si?
En esta pandemia mundial si es que lo fue o por lo menos es más pandemia que la de la gripe cada año, el mundo está más amigado con la tecnología que nunca recibiendo en tiempo real cada dato en cualquier punto del planeta, pero a la vez es cuánto más peleado está con la realidad.
Hay que pensar con seriedad cómo convivir con un virus que de paso no es estacional y circula todo el tiempo, hasta que por saturación de contagios o que surja alguna vacuna efectiva, le impida seguir contagiando.
Y no sé si tenemos la calidad política que hace falta, para pensar tan seriamente. 
En el mundo no se ven grandes ideas, pero en Argentina directamente se ven las mismas de siempre, solo que uno y otro bando, que incluso por momentos se mezclan y parecen armar otro nuevo bando político, se  prestan o se  quitan las ideas, y son  las mismas ideas viejas de siempre.
Y esto abarca todos los aspectos de la vida socio-económica y jurídica.
Todos pueden cambiar y defender lo opuesto (si garpa) u omitir y tratar por eso de no tener costos políticos.
Suficiente con ver a Patricia Bullrich que más allá de cómo hayan sido los hechos que la Justicia aún no sentenció, claramente encubrió el proceder de Gendarmería Y Prefectura en los Casos Maldonado y Nahuel y ahora busca desesperada a la mamá del joven desaparecido en Provincia de Buenos Aires, con fuertes sospechas sobre la Policía de Berni y Kicillof en los hechos, para levantar la bandera de un desaparecido del Kirchnerismo. Y a su vez el Kirchnerismo y sus grupos de DD.HH afines, esta vez no salen a reclamar con fotos del joven, diciendo "Donde está Facundo Castro"
Todos pueden cambiar de posición y valores, incluso --creo--cambian porque la gente cambia según los focus group, ahora para que vayamos a alguna parte o mejor sería decir, salgamos de donde estamos hace demasiado tiempo--del fondo-- y dejemos de caer ---porque siempre puede haber más fondo--- sería bueno ya que cambian de posición, se pongan de acuerdo en cambiar a la misma posición, que aunque no sea la correcta, nos va a llevar a otra instancia. 
Que algo cambie y no sea el eterno retorno, sólo que peor cada vez. 

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