Hace unos días alguien me
decía que Podemos podía remontar y recuperar la pérdida de votos que reflejan
la mayoría de las encuestas. El argumento que manejaba mi interlocutor para hacer esta
aseveración era el gran dominio de la comunicación política que tiene Pablo
Iglesias. Precisamente hoy reaparece ante sus seguidores, tras su baja por
paternidad, el carismático líder de la formación morada. Sin duda el día y el
momento están perfectamente elegidos, Iglesias interviene esta tarde en un
escenario emblemático para Podemos, la plaza del Museo Reina Sofía. Y lo hace pocas
horas antes de ser entrevistado en La Sexta Noche, el programa que le dio altavoz
y le encumbró como líder de ese movimiento del 15M que culminó en la creación
de Podemos.
Pero tras la efervescencia
política y electoral de Podemos que le llevó a ser una fuerza determinante en
el mapa político de España, hoy la formación morada se encuentra ante su mayor
crisis interna. Vistalegre II desalojó de la cúpula de dirección de esta singular organización política a Íñigo Errejón. Quién fue mano derecha de Pablo Iglesias
mantuvo desde ese momento silencio, lo cual evidentemente no significaba que
renunciara a seguir peleando por lo que eran sus principios políticos y su
alternativa al hiperliderazgo de Pablo Iglesias. Pero además la caída de Íñigo
Errejón no fue la única, también cayeron Carolina Bescansa y el Secretario General de la filial catalana de
Podemos, Albano Dante Fachin. Recientemente, Errejón se unió a la
Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena para poner en marcha un nuevo proyecto político,
Mas Madrid, con el que ambos líderes políticos se presentan respectivamente a
la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid. La iniciativa de Errejón ha
provocado una grieta en Podemos y el
abandono de otros dirigentes que han retirado su apoyo a Pablo Iglesias, entre
ellos el de Pablo Bustinduy, Secretario de Internacional de Podemos y cabeza de
lista a las elecciones europeas.
Pero
más allá de esta grave crisis interna de Podemos lo importante en este momento
es la cita ante las urnas de las elecciones generales del 28A. La mayoría de
las encuestan reflejan que el PSOE será el partido más votado, pero sería preocupante que esta crisis de Podemos,
provocada por el hiperliderazgo de Pablo Iglesias, llevará a la abstención a
muchos de sus seguidores desencantados. Esta abstención beneficiaría, sin duda
a las tres derechas que intentan reeditar el 28A la fórmula andaluza que ha
llevado al PP a presidir la Junta de Andalucía.
Nadie
niega el mérito de Pablo Iglesias en los pactos alcanzados con Pedro Sánchez
para conseguir unos presupuestos sociales. Presupuestos que de haberse aprobado
habrían mejorado las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos. Pero
de ahí a arrogarse todo el protagonismo y aparecer ante los ciudadanos como único
garante de un gobierno de progreso va un paso. El 28A las tres derechas confían
en que la abstención los lleve al gobierno. Todavía se está a tiempo de
evitarlo.