Presentación del libro de Aldo Mesa Meza
Me emociona participar en esta presentación
de Desafíos para el Chile Actual de Aldo Mesa Meza, una obra pulcra y profunda
que se enfoca, en una reflexión de futuro, en dos desafíos pendientes de
resolver en nuestra sociedad, superar la corrupción, el comportamiento moral, y
caminar hacia la inclusión social.
En relación al ámbito de la Ética
Quiero partir, haciéndome eco de lo que
propone Aldo en su libro, proponiendo que nos convirtamos en lectores críticos
de “Desafíos para el Chile Actual: Ética e Inclusión Social”, para
generar, en lo posible, un intercambio de observaciones e ideas que vaya
motivando su lectura.
En la Antología sobre Principios Éticos, del
Profesor Jorge Villagrán Garnham leí que en las escuelas de la Edad Media la
educación se basaba en un hermoso régimen de libertad y entrenamiento autónomo.
Y llamaban al profesor, “lector”,
porque en el aula, el profesor leía un trozo de un libro cualquiera para instar
al debate, la polémica. Y lo que interesaba era la práctica de defender y
sustentar con racionalidad las ideas porque así se formaba el pensamiento
crítico de los alumnos.
Pienso que el Profesor y Dr. en Ciencias
Naturales, Aldo Mesa Meza, se ha convertido, a través de este libro, en
un “lector” que coloca la base para un imprescindible debate,
que lleve, en un mosaico de matices, a construir una memoria colectiva para la
acción. Aldo nos plantea un panorama construido desde su lectura e
investigación personal, pero lo deja para la reflexión y el debate, que conduzcan
a la sensatez como sociedad, fijando desde su óptica dos aspectos prioritarios:
la recuperación de una ética republicana y el término de la concentración de la
riqueza, del centralismo, que potencie una sociedad equitativa para el
fortalecimiento de Chile como Estado Nación.
En este sentido, quiero compartir con esta
audiencia el honor de presentar este libro de Editorial RIL Editores, instándolos a
su lectura y análisis, convencido de
encontrar coincidencias y divergencias con lo que la obra plantea, acentos,
omisiones e interpretaciones tal vez, que tienen el encanto de motivar en cada
uno un propio resumen, de propias vivencias y percepciones, en una diversidad
de miradas que puede nutrir precisamente el accionar político ético, en
términos de hacer cumplir los deberes ciudadanos y no sólo impetrar derechos.
El libro, en esencia, plantea la necesidad de
una ciudadanía crítica, comprometida socialmente, proactiva, fiscalizadora de
las políticas públicas y del correcto actuar de los representantes populares. Al focalizar el autor, desde su rol como
catedrático, la crisis valórica de la educación y sus efectos en materia
formativa, permite concluir que para refundar una sociedad ética es necesario
cambiar un sistema político-económico intrínsecamente corruptor, ya que en él
se combina el manejo concentrado de la riqueza y de los medios de comunicación
social, con un centralismo castrante de las regiones y un asistencialismo
focalizado como Estado Subsidiario en los sectores más pobres, castigando en
sus costos a los sectores medios, que no evaden impuestos y cumplen con la ley.
Creo que, en su planteamiento de los Desafíos
para el Chile Actual, el autor describe objetivamente un sistema que hace
dogma del crecimiento a toda costa, apalancado por un consumismo ilimitado, que
ha llevado a la dominación por endeudamiento de esa clase media. Al
trasluz de la obra, pienso que se ha llegado en Chile a una “neo-dictadura” que
permite dominar y neutralizar las acciones de la sociedad civil, postergando
sus sentidos reclamos por reformas a la previsión, la salud y la educación.
Aldo Mesa explica cómo se ha pasado de un sentido colectivista a un
individualismo exacerbado, perdiendo la calidad de sujetos en la medida que se
nos trata como clientes, consumidores o usuarios, antes que como ciudadanos
soberanos.
Así como se ha concentrado el poder económico,
los partidos políticos han concentrado la representación popular. Todo cargo de
elección popular es administrado por los partidos, que postulan los candidatos
y son dueños de cupo, lo que significa que si el parlamentario electo fallece o
se retira, el cargo no va a una nueva elección sino es cubierto por la persona
que el partido designe. El resultado es que, al igual que la dictadura que
mantuvo senadores designados en la transición, hoy los partidos pueden designar
los reemplazantes en un cargo de elección popular, con lo cual se ha consagrado
la dependencia del parlamentario de su partido, lo que limita objetivamente un
actuar en conciencia. El sistema electoral ha convertido a los partidos en
meros instrumentos para compartir poder. De hecho, los partidos principistas o
doctrinarios, abandonaron sus proyectos colectivos de sociedad, siendo ahora
funcionales al sistema. La convicción es que el poder está basado en el poder
económico, lo que ha hecho que la clase política pierda su norte valórico, sus
utopías fundacionales, para actuar con un pragmatismo amoral que llega a ser
perverso por sus violaciones a la ética pública. La evidencia se ha vivido con
el financiamiento ilegal de la política, que hemos conocido en los últimos años
y en leyes por encargo de los grupos, cohecho mediante, como la Justicia pudo
comprobar en la Ley de Pesca.
El cohecho activo y pasivo es un hecho evidente
que el autor sobrevuela en su libro, al mencionar colusiones, defraudaciones.
Cerrada la edición de su obra, lamentablemente, hechos nuevos se han develado,
sin que el autor alcanzara a incluirlos. Me refiero entre otras, a las
defraudaciones en el Ejército y Carabineros, o al montaje develado en la Operación
Huracán que pretendía condenar a mapuches inocentes, que prueban que Chile ha
vivido por décadas en un cinismo profundo, que nos hizo alardear de los
indicadores de Transparencia Internacional como el país menos corrupto de
América Latina, cuando en verdad teníamos una corrupción estructural tan bien
instalada que era la forma cómo las instituciones funcionaban, haciendo vista
gorda o tirando la mugre bajo la alfombra (parábola del Jarrón), manejando con
su poder mediático diversos distractores que llevaban a la amnesia colectiva.
Rescato, en tal sentido, el rol del Periodismo
Independiente, con sus centenares de mártires en el mundo, porque ha sido la
base para descubrir la Verdad y que la Justicia se ocupe de sancionar en casos
emblemáticos. Permítanme recordar que tuvimos los casos MOP GATE y MOP CIADE,
donde una jueza íntegra, valiente, perseverante, logró desmantelar una máquina
de sobreprecios y coimas en el Ministerio de Obras Públicas. Me refiero a la
actual Magistrada y miembro de la Corte Suprema, la Señora Ana Gloria
Chevesich. Y fue con posterioridad a esa crisis de corrupción, que aparecieron
los diálogos entre Lagos y Longueira, en donde ambos, con gran parafernalia,
“sentaban las bases para mejorar la Probidad en Chile”. Lo real es que
reeditaron el viejo Estatuto Administrativo (DFL 256/1953 arts.110 a 120) que
contiene los deberes para un correcto desempeño de los funcionarios públicos - los
mismos preceptos que fueran transgredidos descaradamente- lo cual se publicitó
como un avance, como quien descubre el hilo negro o el agua tibia. Dejo
esta evidencia histórica, pertinente para entender el fenómeno de corrupción, y
lamento que las fuentes consultadas para este libro hayan omitido mencionar
este hito emblemático en la decadencia moral de las instituciones.
Así como en los setenta y ochenta se vivió la
acción de valientes defensores de los DDHH, hoy, frente a la corrupción, por el
periodismo de investigación se han canalizado las mayores denuncias de
situaciones ilícitas, usando principalmente las redes sociales (RRSS). Este
periodismo constituye un verdadero baluarte que contrapesa la concentración del
poder político y económico en estas élites coludidas, permitiendo develar la
verdad. La organización PFC, Periodistas
Frente a la Corrupción, con sede en República del Salvador, en su revista
Probidad ha dado cuenta de los cientos de periodistas asesinados en el mundo por
dar a conocer escándalos de corrupción.
Me he permitido estos comentarios para, de
alguna forma, contextualizar esta obra del Profesor Aldo Mesa Meza, para que
Uds. puedan apreciarla como un texto que amerita ser de lectura obligatoria en
la formación universitaria. Ahora bien, entrando en materia quiero dejar
mis comentarios y, en el fondo, presentar ante Uds. cuanto me ha impactado esta
obra, quizás por apreciar en ella hechos que he vivido o conocido de cerca.
El Profesor Aldo
Mesa refuerza cada punto de su libro con abundantes referencias bibliográficas
y periodísticas y debo felicitar su trabajo investigativo. Pero lo que más debo resaltar es el sentimiento democrático y ético
profundo que va expresando en los diversos capítulos del libro.
Esa formación y
convicción ética y republicana del Autor de “Desafíos para el Chile Actual”, pienso
que plasma una gran influencia del filósofo español, José Luis Aranguren, autor
entre muchos libros y ensayos, de la obra Ética y Política. He encontrado una
presentación que Enrique Bonete Perales, catedrático de Filosofía Moral de la
Universidad de Salamanca (España) hace de las Obras Completas de José Luis
Aranguren (Editorial Trotta, Madrid 1997). El profesor Enrique Bonete Perales
se doctoró en 1985 con una tesis doctoral sobre el pensamiento ético-moral del intelectual
español José Luis Aranguren, que se publicó poco después bajo el título:
Aranguren, la ética entre la religión y la política (1989).
Me permito integrar
en esta presentación algunas ideas de Enrique Bonete Perales , para que
podamos, al presentar hoy la obra de
Aldo Mesa, apreciar cómo se van dando coincidencias intelectuales, como si
hubiésemos concertado los espíritus para enfrentar la decadencia de nuestra
sociedad, desde los parámetros de un comportamiento moral universal.
·
“La relación de Aranguren con los políticos españoles no ha
sido escasa, aunque siempre se mantuvo lejos de la práctica política más
directa, pero muy cerca del análisis crítico del poder y del esfuerzo
por «moralizar» la vida pública.”
·
“la obra con la que se inicia claramente su, desde
entonces, constante preocupación político-moral es Ética y Política (1963),
recogida en el tercer volumen de estas Obras Completas. Políticamente atrevido
para su época por el contexto franquista en que se escribió, este libro es un
interesante estudio sobre las posibilidades de relacionar la ética y la
política”
Comento
ahora el Capítulo que se refiere al Régimen Militar y su herencia.
Aldo
Mesa plantea una realidad profunda que duele en los sectores políticos
libertarios de la sociedad civil, los amarres de la transición y la
inmutabilidad a los pilares del sistema, que esa transición ha significado para
chilenos que soñaban con recuperar la república en equidad. El Autor explica en brillante síntesis que
Chile migró del colectivismo al individualismo. Señala que nos volvimos
egoístas que nos miramos el ombligo y consumistas sin freno.
Al
respecto, podría agregar que, comunicacionalmente, los partidos políticos que
participaron del período militar, han buscado internalizar una idea fuerza: el
éxito económico neoliberal y de la globalización. Pero, se omite señalar que el
modelo neoliberal se ha sustentado en los subsidios públicos, tales como la
deuda subordinada de 1983 o el subsidio forestal (Decreto Ley 701/oct.1974) que
diseñó como Director de CORFO, Julio Ponce Lerou, y con el traspaso de empresas
públicas creadas por CORFO a los grupos económicos. El resultado es que hemos
caminado por una economía concentrada, extractiva, no sustentable, que ha
depredado amplios territorios y comunidades, con un Estado menguado en sus
facultades, sin voluntad política para corregir el modelo.
Lo
lamentable para las fuerzas progresistas, con el sello de la izquierda clásica,
es que los famosos partidos instrumentales que comienzan a gobernar en los 90,
resignaron sus “principios” y se convirtieron en administradores eficientes del
modelo, incluso profundizándolo de motu proprio. Así, en los gobiernos de la
Concertación se privatiza y desnacionaliza la minería del cobre, se
privatiza el agua, proliferan las universidades privadas, se reforma la
previsión social para traspasar las pérdidas a los afiliados, se genera un
financiamiento universitario a interés de usura, entregado como pingüe negocio
a la banca.
El desencanto de la gente evolucionó hacia la
indignación y el voto castigo, lo que algunos leen como una alternancia
política saludable. El hecho objetivo es que Chile tiene la peor distribución
de la riqueza de los países de la OCDE, con la cual suele compararse. Que la
precariedad de la salud y de las pensiones, mantiene a la mayoría de ancianos
jubilados con una calidad de vida cada vez peor. Por lo tanto, más que un
legado del régimen militar, hemos vivido una democracia tutelada en la cual los
partidos de la Concertación nada hicieron por corregir de fondo un modelo inhumano,
sino que se conformaron con compartir el queso.
Me agradó
la forma descarnada como Aldo Mesa nos retrata como sociedad, precisando en lo
que nos hemos convertido. Marca la entropía que significa perder el sentido
gregario, la doctrina del sálvese quien pueda que va volviendo violenta a la
sociedad, la marginalidad que conlleva el modelo, las aspiraciones, la
frustración, el resentimiento y una caldera de inseguridad próxima a estallar.
En su capítulo sobre el rol de la Mujer en la
sociedad chilena, el Autor nos demuestra la acción proactiva de la mujer, las
corrientes feministas del siglo XX y el Feminismo agresivo que aparece detrás
de la ideología de género, que se levanta como pseudo bandera de izquierda,
pero cambiando la lucha de clases por la lucha de sexos, la estigmatización del
hombre y la sociedad patriarcal que históricamente ha condenado a las
mujeres a tener menor protagonismo que los hombres. Las mujeres han sido
concebidas como un recurso, algo que se puede poseer.
Sin embargo, sin ese marketing comunicacional a
nivel global, las mayorías se mantienen silenciosas con una tácita convicción:
la concepción clásica de familia, con padre, madre e hijos. Pero, la
complementariedad de géneros se ha dado sin machismo, con hombres criando hijos
y mujeres proveedoras laborando fuera del hogar. Este capítulo invoca al
sentido común, alejado de propuestas fundamentalistas, repudiando el abuso,
protegiendo a la mujer y reconociéndole sus períodos maternales
imprescindibles. Aldo Mesa coloca cifras
críticas en materia de natalidad, lo que lleva a plantear que, siendo un
país pequeño, con una densidad mal distribuida y pérdida de población, el
riesgo geopolítico es creciente y exige políticas públicas que favorezcan y
protejan a las mujeres madres, compatibilizando ese rol con el de profesionales
en la sociedad. Creo interpretar a Aldo al expresar que el sentido común debe
reorientar la sociedad para que en los siguientes siglos podamos mantenernos
como Estado Nación, superando las debilidades que el libro nos plantea como
Desafíos.
El libro que estoy comentando tiene un hilo
conductor muy claro, que exige sucesivas lecturas, respaldado por una
bibliografía extensa, lo que marca el sesgo de educador, del lector Mesa que
nos insta a seguir descubriendo el conocimiento de nuestra sociedad, actuando
en consecuencia.
Porque
en su extenso capítulo “La Educación
desde el Nivel Parvulario a la Educación Superior Universitaria” (páginas
81 a 117) es quizás en donde el profesor y catedrático despliega con mayor
solvencia profesional la descripción evolutiva de un fenómeno de fondo: la
precarización de las universidades tradicionales y la realidad mercantilista de
universidades privadas que venden carreras saturadas y sin destino laboral
cierto. Una descripción muy completa de lo que ha sido desde los ochenta la
municipalización, la asimetría que ello produjo a nivel nacional, con
municipios pudientes y municipios pobres, de buena, óptima, regular o pésima gestión,
en donde los profesores han perdido autoridad, autonomía y seguridad en la sala
de clases. Aldo Mesa describe lo que fueran las Escuelas Normales, su
estrategia y grandes resultados, con profesores que vivían la vocación de
maestros, incentivada desde la enseñanza media o de Humanidades como se llamaba
en esos tiempos. Señala que UNESCO ha señalado que “el sistema de becas y de
subvenciones del sistema educativo chileno protege y beneficia la iniciativa
privada, excluyendo el concepto de educación como un bien público”.
El profesor Mesa alerta sobre la falta de
fiscalización sobre entidades sin sustancia académica y acá, me permito
agregar, que la mercantilización que describe Aldo, significó también una
corrupción por la contratación de profesores Jornadas Completas de las Ues
tradicionales del CRUCH, para que sus curriculum le dieran soporte a la
acreditación de las Ues privadas. Esta verdad poco se ha comentado, pero nos
plantea un hecho de la causa: que el ansia de lucro, traspasando los límites
éticos, se dio duramente en la Educación Superior, descuidándose la reflexión
universitaria, la Investigación y la Extensión, apareciendo los profesores
taxis, subcontratados a honorarios para suplir las cargas de trabajo que los
docentes jerarquizados y en planta no cumplían, por dedicarse a sus negocios
privados.
¡Cuánta falta le hace a Chile el
pronunciamiento que las Universidades hacían de los temas país¡ Hoy
las universidades no son un faro de la sociedad, están demasiado ocupadas en
mantener un espacio en el mercado y alienaron su esencia, su éthos como
universitas.
Quiero detenerme ahora en las reflexiones que
contiene el Capítulo “La Sociedad del Cansancio. La Sociedad de la
Transparencia”. Aldo se inspira
en los títulos de dos best seller a nivel mundial del filósofo coreano alemán
Byung-Chul Han que sostiene que “la
violencia, que es inmanente al sistema neoliberal, ya no destruye desde fuera
del propio individuo. Lo hace desde dentro y provoca depresión o cáncer”.
La
asfixiante competencia laboral, el exhibicionismo digital y la falaz demanda de
transparencia política son los males contemporáneos que analizan las obras. En
la misma línea de pensamiento, el autor, Aldo Mesa, señala que el sistema
neoliberal global ha impulsado la sociedad de consumo, donde los individuos
valen por el tener antes que el ser, que el éxito se traduce en alcanzar dinero
y esto fomenta un individualismo competitivo que va estresando a las personas,
las que se sumen en la frustración, en el agotamiento, en la protesta o en la
desidia y conformismo. La sociedad de consumo es un sinfín que pocos pueden
seguir. La tenencia de tecnologías cuyo ciclo de vida es brevísimo, empuja a
los usuarios a una insatisfacción constante. El marketing planetario impone
dichos ciclos a la periferia y se genera una suerte de marginalidad espiritual
en grandes masas que ven de lejos los hitos del consumo, el mercado marcario,
viviendo el resentimiento de no poder acceder a ellos. En la salud de las
personas esto provocaría una sensación de angustia creciente. Si se extrapola
estos conceptos a la vida real que apreciamos en nuestras ciudades, vemos
patéticamente que mientras la megalópolis de Santiago vive sucesivas
emergencias ambientales, se producen récords de venta de automóviles. La
calidad de vida por la contaminación y los tacos no evidencia la locura de este
paradigma del crecimiento ilimitado. La necesidad de racionalidad es asunto de
salud pública.
En cuanto
a la Sociedad de la Transparencia, el
autor se aboca a demostrar la dimensión imaginaria que tiene la sociedad
actual, en donde se vive para proyectar una imagen, en base de la cual se logra
cierta pertenencia a grupos. La imagen es todo, parece ser un eslogan
publicitario manido, pero, tal como lo remarca Aldo Mesa, aparece en las
empresas, los gobiernos, los partidos políticos o las corporaciones, una
administración de la realidad a través del manejo de medios. El poder, desde
los ámbitos público y privado, busca posicionar temas en la Agenda, motivar
discusiones, generar una percepción en pro o en contra de, lo cual se
complementa con la “encuestocracia”, que son organizaciones que van midiendo
mediante sus instrumentos los parámetros de opinión pública. Por una parte, la
proyección de una imagen de lo que se es, y, por otra, una captación de percepciones
para saber cómo el público lee esa imagen o mensaje. El resultado es que las
decisiones son febles cuando responden a procesos mediáticos, antes que a la
racionalidad y mesura del análisis.
Un punto que, a mi juicio, ilumina este
capítulo es poder distinguir los hechos reales de las interpretaciones que de
ellos, en forma interesada, realizan los diversos actores. Cuando un gobierno releva el descontento del público
frente a él, llamémoslo el grado de adhesión o rechazo, viene la tentación de generar
acciones efectistas, mediáticas, para demostrar que se está haciendo lo que el
pueblo demanda.
En
Chile, frente a la revolución de los pingüinos en materia de educación o la
corrupción develada por organismos fiscalizadores y la prensa de opinión e
investigación, los gobiernos generaron gigantescas comisiones (irónicamente
llamadas Estrategia del Té Club) las cuales se perpetuaban y eran totalmente
inconducentes o bien, a lo sumo, generaban decisiones gatopardistas, donde
cambiaban aristas menores, pero el fondo no se tocaba ni con el pétalo de una
rosa. El sistema ha vivido así la Transparencia, derivando a sanciones como
“clases de ética”, penas remitidas y condonaciones millonarias.
El Epílogo de la obra es el más relevante. En los capítulos anteriores se advierte el trabajo
metódico del investigador académico que se esmera en colocar en el tapete como
comprobación intelectual de sus ideas, lo que otros actores han formulados en
textos de referencia. Sin embargo, debo destacar la madurez profunda de Aldo
Mesa Meza como para hacer pesar sus reflexiones por sí mismas, ya que ellas
derivan de su experiencia profesional y su formación como catedrático,
sirviendo cargos directivos en su Facultad, con la capacidad analítica estricta
que caracterizan su especialidad. Sin embargo, la Política ni la Economía son
ciencias exactas y las ideas fuerza se convierten en armas que llegan al
dogmatismo y la consigna. Así pueden leerse diversos modelos de sociedad, como
la sociedad sin clases del marxismo, el socialismo comunitario, el social
cristianismo, el neoliberalismo, el desarrollismo social demócrata y su Estado
del Bienestar. Por eso, cuando Aldo Mesa levanta una propuesta objetiva y
prescindente de eslóganes superficiales, que busca hacer pensar al lector, se
aprecia el libro como un verdadero legado, motivador de debates, de
reflexiones, de conductas probas y democráticas y de un compromiso ciudadano
para construir una sociedad equitativa. ¨
Porque Aldo Mesa Meza nos convoca en el
Epílogo: “Debemos vencer nuestra apatía, nuestro individualismo, y
reemplazarlos por más empatía, más solidaridad, enfrentando este divorcio entre
Estado y Nación. Hay que recuperar el respeto y el entusiasmo por la política,
los políticos y las instituciones de la República, en pro de una mejor
convivencia democrática, y de la paz y cohesión social. La inclusión social es
uno de nuestros desafíos prioritarios.”
El
Lector Aldo Mesa marca con su
obra dos objetivos prioritarios si se quiere avanzar de verdad hacia una
democracia profunda: tenemos que recuperar un comportamiento moral, con cambios
conductuales que le impriman ética a la política, lo cual permitirá la equidad
y la inclusión social.
Hernán Narbona, Periodismo
Independiente, Noviembre 12/2018