El mismo día que Pedro
Sánchez ganaba en el Congreso la moción de censura publicaba en esta misma
página un artículo, “Un gobierno del PSOE”, en el que vaticinaba que el
apoyo sin condiciones que ofreció Podemos a Pedro Sánchez se tornaría, una vez formado
el gobierno del PSOE, en un calvario de exigencias con el único fin de provocar
o su presencia en el gobierno o la convocatoria de elecciones
anticipadas. Afortunadamente, al menos de momento, parece que hay posibilidades de que la formación morada contribuya a la estabilidad del gobierno socialista. No mencionaba en ese texto lo que haría el PP, pero era fácil
adivinar sus intenciones, teniendo en cuenta que los populares acusaron a
Sánchez de “llegar al gobierno por la puerta de atrás”, sin haber ganado
elecciones, a costa de lo que fuera, apoyo de separatistas catalanes, proetarras etc etc, llegando casi a poner en duda la legitimidad del
artículo de la Constitución que regula la moción de censura. Ciudadanos manejó
argumentos similares a los del PP poniendo especial énfasis en los supuestos pactos -sin
ninguna prueba de ello- con los partidos separatistas catalanes y vascos.
Los acontecimientos han
ocurrido a velocidad de vértigo, en tan sólo una semana hemos pasado de tener un
gobierno del PP a otro del PSOE. Una semana escasa después ya había caído del
flamante gobierno socialista un ministro, Maxim Huerta, que quizá nunca debió serlo. El PP está ya pidiendo además la dimisión del
Ministro de Agricultura, Luis Planas, por estar imputado por el robo
de agua a través de pozos
ilegales en Doñana. Resulta evidente que en Génova no quieren dar tregua
al gobierno de Sánchez y aparecen sin pudor -precisamente ellos- como abanderados
de la lucha contra la corrupción para pedir dimisiones a diestro y siniestro. El
PP, al igual que Ciudadanos, es consciente de que el tiempo juega a favor de
Pedro Sánchez, ya que la permanencia del PSOE en la Moncloa le permite poner en
marcha políticas sociales y de igualdad que sin duda mejorarán sustancialmente
sus expectativas electorales.
Ciudadanos por su parte sigue insistiendo en la necesidad de convocar elecciones anticipadas para “dar la voz al pueblo”. Albert Rivera, en una acto de su Plataforma Ciudadana celebrado ayer en Málaga, ha acusado de nuevo a Pedro Sánchez de llegar a la Moncloa por “la puerta de atrás”. Pero lo que no dice el líder de la formación naranja es que sus prisas en que haya elecciones no son precisamente por su vocación democrática, sino porque quiere impedir que la gestión de Pedro Sánchez al frente del gobierno del PSOE termine con las expectativas electorales de Ciudadanos. En política no hay nada inocente y hay que saber leer lo que se esconde detrás de tan vehementes “proclamas democráticas”.
La moción de censura de
Pedro Sánchez no solo ha desalojado del gobierno a un partido condenado por lo
mayores escándalos de corrupción que ha vivido nuestra democracia, sino que
además ha dejado descolocado a Ciudadanos, que ha pasado de estar en la cresta
de la ola electoral, que vaticinaban la mayoría de las encuestas, a correr el
riesgo de estrellarse en la arena de la playa.
De lo que no hay duda en
cualquier caso -y así lo recogía en el artículo que mencionaba al principio- es
que Pedro Sánchez necesita consensuar sus políticas con las fuerzas
parlamentarias que le dieron su apoyo en la moción del censura, y especialmente con
Podemos. Precisamente el jueves pasado Pedro Sánchez se reunió en privado con
Pablo Iglesias en el Palacio de la Moncloa para pactar una agenda legislativa
común. El líder de Podemos ha brindado su apoyo al presidente del gobierno, pero
le pide a cambio la puesta en marcha de hasta 20 iniciativas prioritarias de las que algunas
son asumibles por el gobierno socialista, pero otras, como la derogación de las
dos reformas laborales, o cambiar la normativa electoral sin consenso, no se
podrían aceptar. Resulta evidente, pues, que del acuerdo entre estas dos fuerzas
políticas depende la estabilidad del gobierno. La gran duda es que prevalecerá
en la estrategia y en los intereses políticos de Pablo Iglesias, si la colaboración
para mantener un gobierno de progreso o contribuir junto con PP y Ciudadanos a
poner piedras en el camino a Pedro Sánchez para volver de nuevo al punto de
partida. No tardaremos en saberlo.