Hacia donde va el nuevo PSOE
Política Nacional | 02/06/2017
Antes de la celebración de las elecciones primarias muchos vaticinaban la ruptura del PSOE si Pedro Sánchez era el elegido por los militantes. Algunos incluso, al día siguiente de ser aclamado por sus seguidores en el exterior de Ferraz, publicaban los peores augurios: "La victoria de Sánchez profundiza la crisis del Partido Socialista" (El País, editorial "El Brexit del PSOE") . Sin embargo la realidad es muy diferente, Sánchez prepara una nueva ejecutiva y lima asperezas con la mayoría de los barones del partido que, tras apoyar a Susana Díaz, manifiestan ahora su fidelidad al nuevo secretario general. Por otra parte, la moción de censura promovida por Podemos pierde apoyos a medida que se acerca el día de su debate en el Congreso de los Diputados. Nadie descarta que Sánchez presente la suya propia, pero no será ahora por mucho que se lo pida Pablo Iglesias.
El PSOE está por tanto en una etapa de tranquilidad y de reorganización que verá sus frutos tras la realización del congreso federal los próximos 17 y 18 de junio. Debe destacarse además que Pedro Sánchez ha salido fortalecido tras ganar las primarias, ha resucitado de esa muerte política a la que algunos le quisieron condenar. Ya no es el secretario general títere que quería Susana Díaz cuando colaboró para que ganara las primarias de 2014 y dijo aquello de "este chico no vale pero nos vale". Ahora está respaldado por la militancia y a pesar de que Rajoy no tenga un minuto para darle la enhorabuena, o que Felipe González, Rubalcaba y Zapatero todavía no le hayan felicitado por su triunfo se ve con fuerza suficiente para transforma al PSOE en el partido que recupere su posición en la izquierda española y se convierta de nuevo en una fuerza alternativa al Partido Popular.
Otro elemento para el análisis debe ser que aunque Rajoy, ahora si, ha conseguido los apoyos suficientes para que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado, no se ha librado de declarar en persona en el juicio de la Gurtel en la Audiencia Nacional. Hasta ahora Rajoy ante la corrupción miraba para otro lado y esperaba a que el temporal escampara. Pero la marea de la corrupción sigue creciendo y es difícil que los "hilillos de plasitilina" del caso Lezo, Púnica y los que sin duda aparecerán en los próximos meses no le acaben pasando factura electoral.
Hay por tanto motivos para pensar que el nuevo PSOE, liderado por Pedro Sánchez, va reuniendo cartas para jugar la partida política que se librará en el otoño, en un momento en el que previsiblemente la aureola política de Pablo Iglesias se habrá desdibujado al haber fracasado su moción de censura y no tener argumentos para situar al PSOE en la órbita del PP. Además los crecientes escándalos de corrupción y la tibieza de Rajoy ante ellos pueden llevar a Albert Rivera a replantearse su actual apoyo al gobierno del PP.
Las consecuencias de este panorama político marcado por una grave crisis institucional, de la que no se libra el sistema judicial, son en cualquier caso imprevisibles. Pero hay motivos para pensar que la legislatura será corta y que el mapa político que salga de unas previsibles elecciones anticipadas será diferente.