Al
recordar la Historia Republicana de nuestro Chile no podemos dejar de pensar en su fundación
como tal y en los hombres libres y soñadores que dieron vida a esta hermosa
historia de Construcción Social de Chile. Tal es el caso de Don Bernardo O´Higgins Riquelme Libertador y
Padre de la Patria, Capitán General del Ejército de Chile, quien como Director
Supremo, administró el incipiente Gobierno de Chile, la cual se estructuró y
obtuvo un estado independiente y republicano.
Una obra sin igual como Patriarca de esta
Pueblo, dantesca, que tuvo como
principal característica la Construcción, obras de todo tipo como Alamedas,
mercados, un cementerio laico, Escuela Militar y Naval y que incluyó
importantes avances en leyes sobre obras viales.
Desde el vetusto camino del
Inca hasta nuestros días, el desarrollo vial ha sido uno de los elementos
fundantes sobre el cual nuestro país se ha ido formando. Un camino, una senda,
una calzada, un puente, son así, no solo puntos de unión y de encuentro, sino
que además involucran, en su sentido más recóndito, un acto cultural mediante
el cual los hombres que ocupan un territorio lo hacen suyo integrándolo como
una extensión concreta de sus vidas, pero también de sus quimeras, de su
espíritu y fortuna.
En Chile, la construcción de
viaductos se inicia con la obra civilizadora de España, que en su comienzo, con
seguridad, utilizó la madera en sus primeros puentes.
Los Araucanos o mapuches
denominaban “KUIKUI” a uno o varios troncos caídos o volteados por encima de
una corriente de agua o quebrada.
En el caso de Chile, la
geografía del país se impone, porque de Norte a Sur es un solo y largo camino
cortado en pedazos por quebradas, ríos, esteros y canales, que en torrentes
bajan de los Andes al Océano.
Con
el arribo de la Independencia, se inició el proceso de institucionalización de
la red vial, en 1820 el Director Supremo Don Bernardo O’Higgins dictó un
Decreto reglamentando las características de los caminos en las zonas rurales y
de las calles nuevas que se abrieran en las ciudades.
La
historia vial de Valdivia no está ajena a la evolución vial de nuestro país, lamentablemente
Valdivia
quedó indocumentada en lo que se refiere a fuentes propias del siglo XVI, con
el alzamiento indígena, por lo que no hay documentación que haga un análisis
más profundo y serio del desarrollo urbano de la ciudad. Existe, eso si, un
plano que data de 1599 y al verificar la fuente de este plano figura el nombre
de la Biblioteca de la Universidad de Gottingen de Alemania, dicho documento
fue hallado por el embajador de Chile José Miguel Barros en dicha biblioteca,
con lo que el conocimiento sobre Valdivia tomó un nuevo rumbo.
Una expedición Holandesa
asentada en la ciudad hacia el año 1643
reconstruye en base a los testimonios de las crónicas o de los documentos que se
salvaron de aquel alzamiento, los datos que suministra el plano holandés y pone
de manifiesto una realidad que no se puede imaginar: que la ciudad, en el mismo
siglo de su fundación, se presenta sorprendentemente estructurada en su aspecto
urbano, con una novedosa red vial e interesantes detalles de carácter edilicio (Guarda,
1994: 15). En comparación con otras ciudades de Chile, este plano demostraría
que la ciudad de Valdivia presentaba rasgos muy diferentes y únicos en lo que
se refiere a su trama urbana. De igual forma, "la singularidad de su
traza, con predominio de cuadras apaisadas, al revés de la tradicional
cuadrícula de manzanas de cuatro solares; la constante alteración de su traza,
por efecto de accidentes naturales o por razones militares, derivadas de lo
estratégico de su situación dentro del Pacífico; en fin, al revés de auténticas
constantes observadas en la mayoría de las fundaciones indianas, no se
mantendrá la traza original, ni la locación de sus edificios públicos, ni de
sus iglesias ni, dentro de las calles, una línea clara de edificación"
(Guarda, 2009: 1). Incluso, ya en aquella época se encuentran testimonios que
hacen expresa alusión a las características urbanas de Valdivia, a saber, Diego
de Rosales relata lo siguiente: "la planta de la población de esta ciudad
fue semejante a la Triana (célebre arrabal de Sevilla), porque se extendió río
arriba por gozar de su amena vista" (Guarda, 1994: 26).
En consecuencia, no es posible realizar una
descripción acabada del desarrollo urbano de Valdivia, sin tomar en cuenta no
tan solo su historia política o militar, sino que también, y para no caer en
reduccionismos, su historia ambiental.
En fin, es importante comprender la historia de
los pueblos para comprender su presente, desde lo precolombino, conquista,
independencia hasta nuestros días, la idea de la construcción de caminos y
puentes es unir los propósitos comunes del hombre, para compartir sus riquezas
tanto espirituales como materiales. Los caminos y puentes es la construcción de los sueños de unión,
especialmente los trazados por O´Higgins que unen al hombre para hacerlo libre.
El hombre bueno no sólo construye sueños para sí, sino más bien construye
sueños y dan vida a los anhelos de una sociedad que desea prosperar en una
nación justa, noble y soberana sobre una base sólida que tiene como pilar
fundamental el respeto por el hombre libre que trabaja sin cesar por una Patria
mejor para todos, es por ello, que la preocupación actual de la población en
Valdivia respecto de su conexión vial es obvia ya que es una herencia de hace
más de 400 años que ha ido evolucionando de acuerdo al desarrollo de esta
nación en todos sus aspectos. Es de esperar que el propósito de unir no nos
disgregue y que cada uno de nosotros sea un aporte real al anhelo de unirnos
por medio de la construcción de un puente, pero, lo más importante es el puente
que cada uno construya con bases sólidas que tengan como principal material de
construcción los principios de Solidaridad, Igualdad y Unidad de sus
conciudadanos.