Tocopilla, otra vez
Aun esta ciudad puerto no remontaba de su terremoto. Ahora la golpeó el
frente. Aluviones arrasaron viviendas, hubo pérdida de vidas, visita
presidencial y también grandes incertidumbres.
Una brigada de funcionarios municipales ha salido a contar damnificados,
catastrar los efectos de la tragedia. Eso toma tiempo, la información deben
procesarla las trabajadoras sociales, los fondos, los bonos, la asignación de
subsidios, la construcción a cargo de empresas externas. Las familias no son
así protagonistas de su reconstrucción sino beneficiarios de la asistencia. Lo
peor es que esas acciones administrativas no resuelven los problemas y el foco
de atención se va perdiendo, surgen nuevas prioridades y quizá nuevas tragedias más frescas en los
medios. Vivimos temporales, aluviones, volcanes, maremotos, incendios y el
Estado reacciona siempre igual, con una burocracia que indigna. Después se
contrata servicios a privados, nadie fiscaliza y los resultados son malas
construcciones, plata perdida y ciudadanos afectados en sus justas
expectativas.
Habría formas diferentes de superar las emergencias y es la solidaridad, la colaboración
entre vecinos. El sentido de comunidad se alcanza cuando la gente aborda los
problemas comunes codo a codo. Como en Talcahuano después del 27F cuando los
vecinos se defendían de las turbas de saqueadores. Allí, en medio del horror
surgió la solidaridad efectiva, la ayuda mutua frente a los delincuentes y sus
turbas. Frente a la adversidad, la solución no es el paternalismo sino la
organización y la autoayuda. Lecciones que se debe aprender para evitar la
manipulación politiquera que suele seguir a la entrega de bonos. Entregar
herramientas para que las personas tomen su iniciativa, lleva a la dignidad, a
la pertenencia y a recuperar las confianzas. Chile volverá a sufrir aquí o
allá, nuevas tragedias, pero sabremos superarlas si elegimos la estrategia del
esfuerzo y la cooperación leal con nuestro vecino, ciudadano que funciona al
igual que yo, tratando de reparar heridas y aprender a convivir en paz y
dignidad.
Periodismo Independiente, 13.08.2015 @hnarbona en Twitter.