México, Ayotzinapa. Corrupción y crimen.
Ciudadanía | 24/11/2014
Un Estado ocupado por los tentáculos de las mafias y de los poderes facticos es un Estado que se va debilitando en sus instituciones, en su rol de protección de su población, su rol fiscalizador y su poder policía frente a los ilicitos.
Un Estado que mantiene cajas negras para el financiamiento de su sistema electoral, con aportes de empresas a campañas electorales cuya procedencia se envuelve en el secretismo, es un Estado amenazado por el tráfico de influencias y la colusión entre negocios y política, entre crimen y poder político.
La masacre de 43 jóvenes estudiantes normalistas en el Estado de Guerrero, México, ha rebasado los límites del terror y el pueblo mexicano se ha movilizado. Ha denunciado al Presidente Peña Nieto de haber recibido coimas de una multinacional que construyó un tren rápido y que le habría financiado una mansión faraónica. Se le hace responsable como Jefe de Estado de haber sido incapaz de frenar el imperio del narcotráfico que está asesinando a quien se le oponga. En las movilizaciones actuales se ha detenido a personas que se manifestaban, pacíficamente inculpándolas de delitos gravísimos.
Un compatriota fue detenido y en las redes sociales se pidió la urgente intervención del Cónsul de Chile para proteger al joven compatriota.
Presenciar la violencia y el terrorismo que tiene en jaque a la sociedad mexicana, debe hacernos reflexionar sobre la amenaza latente de esas mismas fuerzas siniestras desplegando su accionar delictual, comprando influencias, ocupando barrios, generando el terror con soldados sicarios. Caletas de drogas en los barrios, vecinos aterrorizados, una justicia garantista que desprotege a las víctimas. Delincuentes de cuello y corbata que usan la libertad de mercado para instalar sus organizaciones y lavar activos. No es una serie televisiva. Es una realidad horrible que está demasiado cerca.
periodismo.probidad@gmail.com @hnarbona en Twitter. 23.11.2014.