Septiembre, la larga memoria.
La Unidad Popular fue una alianza
política que se fue forjando a mediados de los sesenta como un Frente Popular
ampliado que buscó representar a sectores católicos y laicos de la sociedad, aunando
a jóvenes que habían crecido en la teología de la liberación y que al mismo
tiempo recibían las influencias de dos vertientes: del eurocomunismo, el cual rechazaba la
práctica imperial de la URSS y postulaba un comunismo compatible con los
procesos europeos; y de la revolución cubana, que apostaba por la vía
revolucionaria armada. Por su parte, la propuesta del Presidente Salvador
Allende, diferente y con sabor a vino y empanada, fue construir “la vía
democrática al socialismo”. En esta crónica, quiero relevar hechos históricos
que socavaron la autoridad presidencial y la
unidad de dirección estratégica que requería bregar en estos explosivos
escenarios
En la mitad de los sesenta, en el marco de la guerra fría,
el gobierno de Eduardo Frei Montalva y su “revolución en libertad” fue
auspiciada por EE.UU. como un freno al efecto demostración que había provocado
la revolución cubana. En las corrientes
marxistas podía observarse tres corrientes: la ortodoxa, del Partido Comunista
chileno, alineado cerradamente con Moscú; la del eurocomunismo, que tenían a
Gramsci y Althusser como referentes
ideológicos, y la de la revolución armada y guerrillera generada en Cuba y que
buscó extenderse por América Latina, con el símbolo heroico de Ernesto Che
Guevara.
Durante el Gobierno de Frei Montalva,
atendiendo la presión social, se
desarrollan tres reformas sustantivas, la agraria, la social y la minera. La
primera fue la Reforma Agraria; la social fue la Promoción Popular y la minera
fue la Nacionalización Pactada de los yacimientos norteamericanos. Al interior
de la Democracia Cristiana se fue gestando un cisma, con una oposición interna
al Presidente Frei, que iba exigiendo cambios más profundos, que Eduardo Frei,
por sus relaciones con EEUU, no estaba en condiciones de impulsar. Por otra
parte, el quiebre de la DC de 1969 tuvo factores ideológicos de fondo a partir
de la influencia del eurocomunismo y
neo-marxismo en líderes juveniles como Rodrigo Ambrosio, Enrique Correa, Juan
Enrique Vega, Jaime Estévez, Jaime Gazmuri, quienes en 1969 abandonan la DC y
crean el MAPU, Movimiento de Acción Popular Unitario. Desde el punto de vista
ideológico, estos sectores hacen suyas las premisas de Louis Althusser,
filósofo francés que fuera profesor de Rodrigo Ambrosio en L’ Ecole Practique
des Hautes Etudes en París, Francia.
Rodrigo Ambrosio fue en 1967
dirigente de la JDC, por su parte Enrique Correa era el dirigente de la Escuela
de Educación Política de la JDC. En 1969 se crea el MAPU y el movimiento pasa a
integrar la Unidad Popular en un proceso altamente ideologizado. Un detonante clave
estuvo en la invasión soviética a Checoslovaquia, con los tanques aplastando la
Primavera de Praga, implantando la
estrella roja imperial. El Partido Comunista chileno no repudió esa invasión,
como sí lo hicieron los partidos comunistas europeos. La creación del MAPU,
escindido de la JDC, buscaba ocupar un
vacío en la izquierda chilena, en principio, abrazando la doctrina del
eurocomunismo, pero arrastrando también las visiones cristianas por el
socialismo, derivadas de la Iglesia Joven o Iglesia del Pueblo, consecuencia
del Concilio Vaticano II.
Sin embargo, en esta vorágine,
otros sectores del PS, particularmente los “elenos” alineados con los ELN (Ejércitos de Liberación
Nacional) que habían adherido a la vía revolucionaria que representaba la
revolución cubana, iniciaron un proceso de infiltración metódica de los nuevos movimientos
y partidos juveniles, con lo cual la Unidad Popular al lograr la mayoría relativa el 4 de septiembre de 1970, lo hace
llevando en su interior como caballo de Troya una pugna ideológica profunda que
debilitaría al Presidente Allende en la ejecución de las reformas más profundas
comprometidas.
En el Partido Socialista, Carlos Altamirano
Orrego lideró ideológicamente la posición de ultra izquierda, ubicándose más
cerca de los postulados del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) que de
la Unidad Popular. Es así cómo se confunden en las tomas indiscriminadas de
fábricas o predios agrícolas, los socialistas de Altamirano con los Frentes del
MIR, movimiento que no pertenecía a la
Unidad Popular y cuya estrategia fue infiltrar los movimientos emergentes, con
propuestas movilizadoras que desobedecían las directrices del Presidente Salvador
Allende.
La larga visita de Fidel Castro
en 1971 fue un gran problema para el Presidente Allende, pues detonó una
indisciplina interna que fue complicando cada vez más las gestiones de
acercamiento a la Democracia Cristiana tercerista, que representaban Radomiro Tomic y Bernardo Leighton. La intromisión de Fidel Castro en la política
interna, significó generar una verdadera quinta columna que quebraría el
movimiento popular y debilitaría la autoridad presidencial. El quiebre del MAPU
que se separó en el Mapu Garretón y el Mapu Obrero y Campesino, fue quizá el hecho
histórico que evidenció esta tendencia hacia la polarización, donde la
ultraizquierda terminaba haciéndole el
juego a quienes articulaban el mercado negro y los paros empresariales como
parte del complot para tumbar el gobierno popular y que hoy se ha comprobado a la luz de los archivos
desclasificados de la CIA (Pinochet File). El efecto de la ruptura del MAPU
significó que la Unidad Popular tuviera que lidiar con las acciones políticas
de los Frentes del MIR, las relaciones de colaboración que se generaron entre
el Gobierno cubano, con entrenamiento militar en Cuba, y estos sectores que
apostaban a agudizar las contradicciones y planteaban la repostulación de las
vanguardias revolucionarias, en un cuestionamiento implícito al liderazgo del
Presidente Allende. Y todo ello ocurría a la par de las acciones
desestabilizadoras gestadas por las fuerzas de oposición y sus aliados externos,
en momentos claves, cuando el Presidente Allende pedía a la Izquierda Cristiana
integrar la Unidad Popular para mantener el referente al cristianismo
progresista, que ya el Mapu no representaba al haber adherido definitivamente al
marxismo.
Para el Presidente Allende
enfrentar las acciones desestabilizadoras de sus adversarios de derecha, resultaba
menos difícil que enfrentar la desobediencia y deslealtad de sus propios
aliados. El MAPU Garretón adhirió a la tendencia “elena” y junto con Altamirano
y el MIR generaron acciones que encajaban en esa definición de Lenin sobre el infantilismo revolucionario, el cual
objetivamente constituyó un verdadero bumerang a la Unidad Popular, toda vez
que el Presidente Allende necesitaba tender puentes y negociar con los sectores
no golpistas de la DC. La infiltración a la Armada de Chile fue un acto
irresponsable y temerario que selló una reacción que Salvador Allende
expresamente había ordenado evitar a toda costa.
En definitiva, el Presidente
Allende vio socavar su liderazgo legítimo por no haber logrado la lealtad
indispensable de Fidel Castro, quien debía respetar el camino marcado por Allende
y no entrometerse en el proceso chileno. Además, tuvo que sufrir la traición de
su propio partido Socialista, bajo la incendiaria conducción de Altamirano. El
Presidente Allende debió recurrir como medida de último recurso a un gobierno
cívico militar, mientras los grupos de ultraizquierda presionaban en la “agudización de las contradicciones”
generando, junto al complot en marcha, un desgobierno insoportable. Cumplíase así
un adagio trágico: “Señor, cuídame de mis malos amigos, que con mis enemigos me
las arreglo solo”.
Periodismo Independiente –
Rescate de la Memoria – Septiembre 22 de 2014.
Comentarios
LO PRIMERO ES QUE EFECTIVAMENTE, UN SECTOR DEL PARTIDO SOCIALISTA LLAMADO 'LOS ELENOS' PORQUE PROPICIABAN LA ESTRATEGIA DE LUCHA ARMADA DE CREAR 'EJÉRCITOS DE LIBERACIÓN NACIONAL', ELN, SI SE MANIFESTÓ A FAVOR DE LA REVOLUCIÓN ARMADA Y LOGRÓ LA APROBACIÓN DE UN ACUERDO EN TAL SENTIDO QUE APOYABA LA GUERRILLA DEL 'CHE' GUEVARA EN BOLIVIA. PERO, OTRO SECTOR DEL PARTIDO SOCIALISTA, ENTRE CUYOS LÍDERES ESTABA EL ENTONCES SENADOR SALVADOR ALLENDE, INSISTIÓ EN LA VÍA DEMOCRÁTICA PARA PARTICIPAR EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES Y PARLAMENTARIAS EN CHILE, CON LA FORMACIÓN DE UN FRENTE POPULAR AMPLIO Y PLURALISTA, QUE INCLUYERA A LOS SECTORES DEL PENSAMIENTO CRISTIANO DE AVANZADA QUE SURGIÓ DEL CONCILIO VATICANO II. ESTA POSICIÓN TAMBIÉN FUE APROBADA EN EL CONGRESO Y ASÍ COMENZÓ EL ESFUERZO POLÍTICO DE CREAR 'LA ALIANZA LLAMADA UNIDAD POPULAR'. EL SENADOR SALVADOR ALLENDE SE PERFILÓ DE INMEDIATO COMO EL CANDIDATO DEL PS PARA 'PARTICIPAR EN LA MESA DE LA UNIDAD POPULAR'. POR SU PARTE, EL PARTIDO DEMÓCRATA CRISTIANO TAMBIÉN TENÍA 'UN SECTOR QUE APOYABA LA IDEA DE FORMAR PARTE DE LA UNIDAD POPULAR', QUE ERA EL SECTOR TOMICISTA QUE PROPONÍA LA CANDIDATURA DE RADOMIRO TOMIC PARA 'PARTICIPAR EN LA MESA DE LA UNIDAD POPULAR'. MÁS AÚN, EL PROPIO PARTIDO COMUNISTA DE CHILE TAMBIÉN ADHIRIÓ A 'LA MESA DE UNIDAD POPULAR' Y PROPUSO SU CANDIDATO PABLO NERUDA. POSTERIORMENTE EL PARTIDO 'MAPU' TAMBIÉN VA A ADHERIR A 'LA MESA DE UNIDAD POPULAR' CON SU CANDIDATO JACQUES CHONCHOL. POR LO TANTO, LA AFIRMACIÓN DE QUE 'EL DOCTOR ALLENDE ESTABA OBLIGADO A SEGUIR LAS DOS RUTAS AL