La idea revisionista de que el rescate es el problema, y no los
excesos en el sistema financiero, simplemente impresionan a los que vimos
surgir la crisis financiera en 2007, cuando dos fondos de cobertura de Bear
Stearns que especulaban sobre valores hipotecarios se fueron para abajo, y
llegaron a un punto culminante en septiembre del 2008, cuando Lehman Brothers
quedó en bancarrota. Muchos en el mundo financiero aplaudieron la decisión de
Washington de dejar caer a Lehman, pero ese aplauso fue rápidamente reemplazado
por los miedos, pues las consecuencias no previstas de la bancarrota se
hicieron ver.
El colapso de Lehman desencadenó una aterradora racha en los
fondos mutualistas de mercados monetarios cuando el Fondo Primario de la
Reserva anunció que podía pagar a los tenedores sólo 97 centavos del dólar,
debido a pérdidas relacionadas con Lehman. Los ahorradores, que habían
considerado a los fondos monetarios algo tan seguro como depósitos bancarios
asegurados a nivel federal, se amontonaron en las puertas y retiraron cientos
de miles de millones de dólares.
Se requirieron garantías federales de más de tres billones de
dólares de balances de fondos de mercados monetarios (el rescate) para
detener esta debacle bancaria de la era moderna.
Algunos fondos de cobertura que usaban la oficina de Londres de
Lehman como su ‘corredor estrella' vieron sus activos congelados, ocasionando
que los principales corredores de Goldman Sachs y Morgan Stanley tuvieran una
racha de sacar sus activos para evitar que fueran congelados si alguna de las
compañías caía. Goldman y Morgan estaban quedándose sin dinero cuando el
Gobierno los salvó, convirtiéndolos en compañías con acceso a las facilidades
de préstamo de la Reserva Federal . (Rescate) GE Capital tenía problemas
para pagar sus préstamos, y fue rescatado por un programa de garantías
gubernamental. (Rescate) Después llegó American International Group, el ahora
famoso AIG, el cual requirió un rescate de 12 números.
Si Goldman, Morgan Stanley, GE Capital, AIG y otros bancos europeos
gigantescos no hubieran obtenido rescates y hubieran caído, incluso J.P. Morgan
Chase, rico en capital, hubiera caído, pues no habría podido cobrar lo que
estos y otros jugadores le debían. Hubiera habido billones de dólares en
pérdidas, pánico mundial, nóminas incumplidas y la Gran Depresión II. Es por
eso que necesitábamos un rescate, y es por eso que lo obtuvimos.