Hoy hubo elecciones
en cuatro estados de la república. Coahuila,
Estado de México, Hidalgo y Nayarit. Al momento de escribir esta nota,
empiezan a llegar informes de que en los cuatro arrasó, no ganó, el Partido
Revolucionario Institucional.
También, empiezan a
levantarse las voces de queja, los gritos de fraude y por supuesto, los ataques
entre los mismos miembros de los partidos perdedores. Si existe más de un
candidato a ocupar un solo puesto, por fuerza uno va a ganar y todos los demás
van a perder. Así tiene que ser.
Ahora bien, antes
de seguir quiero comentar con Usted, mi querido lector, que resulta patético
ver la forma en que se conducen quienes perdieron. Entre los que ganaron, ondea
aún la foto de las camionetas de las televisoras repartiendo despensas y los
niños preparando banderitas. Aún más patéticos.
El problema de
nuestro México es que no tiene más a dónde voltear para escoger. Primero, triunfó
Vicente Fox y todos creyeron en el cambio, pues eran más de setenta años de un
solo partido. Claro, la siguiente fue de Calderón y es el primero que está
demostrando por qué no debe ganar su partido.
Reza un vejo refrán
árabe: siéntate en la puerta de tu tienda y verás pasar el cadáver de tus
enemigos. En español, significa que cada uno debe hacer lo que le corresponde y
dejar de preocuparse por lo que hacen o dejan de hacer los demás. Sin embargo,
los partidos políticos se la pasan de pleito en pleito y de peso en peso,
claro, en su favor, todos a espaldas del pueblo y todos ofendiendo a la gente.
Pero por uno
tendría que votar la gente y votó por el PRI. ¿Qué cuál es la lectura de todo
esto? Qué México es un país que atraviesa por un gran sobresalto, que está
viviendo una época de terror no vista nunca antes y no la quiere más. Que
necesita mayor educación para entender la razón oculta de las cosas pero de
entrada, así como lo percibe la gente, no va a votar por un partido, el PRD, en
el que sus máximos dirigentes agravian las instituciones, amarran el dinero con
ligas y niegan representatividad a lo establecido. Así no se hacen las cosas.
Si no les gusta el juego, tomen su fusil y váyanse a la sierra y entonces sí, a
dar la vida por la patria. Pero la están ofreciendo con un salario de más de
doscientos mil pesos mensuales, con coche, chofer y sirvienta, con lujos y
viáticos. Ofendiendo a los contrarios y al pueblo de México desde la tribuna. Así,
nadie les cree.
Otro partido, el
PAN, en el que el Presidente de la República de ese partido dice una cosa en el
país y sale a las universidades extranjeras a decir otra totalmente distinta.
Un Presidente abogado que, conociendo las disposiciones constitucionales, ha
sacado al Ejército a las calles a funciones que no le corresponden y ha causado
un baño de sangre de hermanos que no nos merecemos.
Y los partidos o
cofradías o negocios familiares, chiquitos, que sólo están para recibir los
millones de las campañas y ni siquiera van a gastarlos, pues se les acaban.
Así, no ganarán nunca. Eso sí, el dinero a costa de los contribuyentes lo
tienen asegurado.
Queda sólo el PRI,
el partido que creó el IMSS, el INFONAVIT, que produjo el milagro mexicano de más
de treinta años con un crecimiento mayor al siete por ciento del PIB, el
partido que cruzó las épocas de guerra mundial sin dañar al pueblo y que supo
tener control en los peores momentos de la guerra fría.
¿Errores? Los
crímenes son del tiempo, no de España. Sin embargo, quedan en la memoria
colectiva los grandes fraudes a la nación, las devaluaciones, el dos de
octubre, el error de diciembre y el Jueves de Corpus, entre otros muchos. El
PRI de su presidente que hizo trampa en una carrera deportiva y el mismo que
pone a niños a hacer las banderitas de Eruviel.
Además, los propios
partidos anularon ya la posibilidad de las candidaturas independientes, con lo
que han dado al traste el asomo de democracia real que se avizoraba.
¿Qué nos queda como
sociedad? Ahora, lo que sigue será lograr espacios para participar dentro de los
partidos, como si los partidos fueran México. Lo importante será que así como
México es un mosaico multicolor con grandes potenciales, así los partidos permitan
que los elementos que buscan participar a favor de México, encuentren el
espacio que necesitan.
Estimo que esa va a
ser ahora la responsabilidad del PRI y los demás. Abrir sus filas a las
distintas corrientes y permitir que las organizaciones que ya existen y las que
se vayan formando puedan expresarse.
Si se les niega
espacio a los jóvenes, a las mujeres, a los radicales, a los que ya no
soportamos el estado actual de las cosas, serán responsables de la debacle del
país. Mi apuesta es a lograr que México sea el líder que debe ser por su gente,
por sus recursos y sobre todo, por su pensamiento.
Me gustaría conocer
su opinión.
Vale la pena.
José Manuel Gómez
Porchini
Mexicano.
www.mexicodebesaliradelante.blogspot.com