El fondo acumulado de las pensiones chilenas alcanzaba a noviembre de 2013 la suma de 170 mil millones de dólares, suma que significa un incremento real del 10,3% respecto al año 2012. Estos fondos se distribuyen en 5 Fondos desagregados por nivel de riesgo en las colocaciones de los recursos, lo cual es decisión del afiliado, quien tiene este mínimo manejo respecto a su capitalización individual. A Más riesgoso; B Riesgoso; C Intermedio; D Conservador; y E Más conservador. Son 5 AFP las que manejan este enorme ahorro interno de los chilenos: Capital, Cuprum, Modelo, Habitat y Provida. Los fondos están colocados en un 42,7 en el extranjero, lo que equivale a 73 mil millones de dólares.
Estos recursos se concentran en un 34,5% en Norteamérica. En el año
2013 la inversión de fondos en el exterior aumentó en un 24% real en el
transcurso de un año.
¿Qué nos dicen estas cifras?
Que Chile tiene colocado el ahorro interno de sus fondos previsionales
principalmente en los Estados Unidos, por lo que aparece altamente tocado por
las amenazas que se vislumbran en esa superpotencia en materia de cuentas
públicas y previsión social. El 34,5% de los 72 mil millones de dólares es una
cifra de 25 mil millones de dólares. Esos son los fondos colocados en una
economía que da señales de próxima crisis financiera.
¿Qué pasaría si esos fondos se invirtieran en Chile?
Alguien podría argumentar que
el mercado chileno es pequeño, pero eso es porque nunca los sectores medios han
tenido acceso a ese dinero blando que ha permitido la aparición de grupos
económicos de nivel internacional. Las autoridades arriscaban la nariz cuando
se les presentaba desde las Cámaras, la
propuesta de generar un programa Corfo destinado a la reingeniería jurídica de
las Pymes, que las dejara en condiciones de recibir inversiones vía
titularización, convirtiéndose para ello en sociedades anónimas apoyadas por el
organismo de promoción.
Si se midiera el impacto que
podría tener en la economía interna que un 3%
del fondo total acumulado, es decir, una masa de 5100 millones de
dólares se orientara a las PYME se podría comprar su deuda interna y apalancar
sus proyectos bajo la figura de capital de riesgo, velando por un sano
desarrollo y sin especulación ni sometimiento a los intereses de las empresas
gigantes. Eso sería democratizar la sociedad de mercado, generando un
desarrollo orientado al emprendimiento y no a la usura. Serían 126 mil empresas
medianas, que generan un 17% de las ventas de la economía chilena. Si apenas un
5% de ellas accediera al Programa de Reingeniería Jurídica tendríamos 6 mil
pymes revitalizadas, con el mismo costo de capital que los grupos económicos, o
al menos cercano a ello.
Por otra parte, si se permitiera a las personas en el
proceso de capitalización individual que una o dos veces en la vida pudiesen
usar parte de sus fondos a un costo nominal, devolviéndolo dentro
de sus cotizaciones durante un período de 5 años, se podría solucionar el drama
del endeudamiento en el sistema financiero para tener que invertir en estudios de los hijos,
en un proyecto propio, en la compra de una casa o en una enfermedad
catastrófica. Si a los chilenos que están sobre endeudados con un compromiso de
59% de sus rentas en créditos de consumo
e hipotecarios, sirviendo deudas a tasas de interés altísimas, se les
permitiera acceder a un 10% del fondo de su dinero acumulado en el fondo de capitalización
individual, esas personas podrían generar un gran impulso a su economía personal
y a la economía toda.
Romper con la
concentración económica requeriría abrir una pequeña ventana a la equidad,
democratizando el acceso al ahorro interno y esto es una decisión política.
Recordemos que esto es lo justo, toda vez que la banca privada resurgió de las
cenizas gracias a la deuda subordinada, un subsidio de 5 mil millones de
dólares, que equivalió en 1983 al doble del
valor de nuestras exportaciones. En verdad, es una oportunidad de romper
el nudo ciego de la concentración económica.
Periodismo
Independiente, 6 de Enero de 2014 @hnarbona
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