La gente quiere romper las
camisas de fuerza, pero también mantener la estabilidad del Estado. Se percibe
que el país avanza hacia un Nuevo Pacto Social Ciudadano, que implicaría Unidad
Nacional, profundizar la Regionalización, conciliar el crecimiento económico
con el principio de Sustentabilidad, alcanzar una Ética Pública y Privada que
permita combatir todo tipo de corrupción y abusos, abrir espacios a la participación
ciudadana, fortaleciendo la fiscalización de los actos públicos a través de un
Estado probo y transparente y una prensa independiente. La ciudadanía no se
conforma con una democracia representativa protegida que quede restringida a
dos bloques hegemónicos, sino que aspira a construir una Democracia Profunda,
donde los servidores públicos y los representantes populares se sometan a una
estricta Transparencia.
La necesidad de incorporar
cambios profundos en las actuales reglas de convivencia que enmarca la Constitución
del 80 en Chile, es una tendencia transversal que se expresa en prácticamente
todas las candidaturas alternativas al duopolio que ha administrado por casi 24
años usando el sistema binominal. Ha sido tan profunda y extendida esta demanda
ciudadana que los propios bloques oficialistas han tenido que expresar su intención de
admitir los cambios y, aunque sea una maniobra electoral, han incorporado en el
discurso su voluntad de canalizar esta demanda ciudadana.
¿Cómo hacerlo? Acá surgen
diferentes respuestas. Puede ser por la construcción de acuerdos políticos institucionales,
respetando los quorum calificados que se requiere para modificar las Leyes
Orgánicas Constitucionales que son las que aseguran la permanencia de la
Constitución vigente, lo que significa lograr la fuerza suficiente o alcanzar
pactos que viabilicen esta vía. O puede ser por el camino de una Asamblea
Constituyente, el cual puede abrirse con la voluntad política del Presidente de
la República que puede llamar a un Plebiscito para avanzar en una reforma
constitucional con una Asamblea Constituyente.
Recuperar el civismo responsable
permitiría construir un Nuevo Pacto Social que frene la concentración del poder
y de la riqueza en Chile. Una reforma tributaria, que baje la elusión de
impuestos de los grandes grupos económicos, favoreciendo el emprendimiento y la
innovación a nivel PYME, puede ser la batalla medular contra la inequidad, tal
como el fortalecimiento del Estado Regulador, Fiscalizador y Empresario podría
ser la palanca para desarrollar las regiones y humanizar la vida en la capital,
respetando el medio ambiente. Complementariamente a esto, dos temas fuertes han
sido incorporados en la agenda ciudadana: el tema de los alimentos naturales en
oposición a los transgénicos y el de salud pública, donde se hace necesario
preservar el derecho de las personas a saber lo que come y su derecho a tener
una salud preventiva que se establezca con políticas públicas que saquen a la
Salud y a la Educación como negocios y mercado.
Un gran común denominador de las
candidaturas alternativas se concentran en modificar el sistema injusto,
excluyente y concentrador de la riqueza y esto será el eje en el que se avizora
el Nuevo Trato, con una ciudadanía que recupera soberanía y asume su rol frente
a la clase política tradicional.
Periodismo Independiente, @hnarbona en Twitter.