Reflexión sobre el sistema político mexicano
Política Nacional | 11/07/2013
     México es un país cada vez más abierto pero cada vez menos gobernable.
México ha transitado del predominio priísta a la democracia dividida, del presidencialismo omnipotente a la presidencia incompetente; del país sin libertades al país que no sabe qué hacer con ellas. El país de la democracia fugitiva, de la democracia ficticia, de la democracia artificial. El país de la violencia sin fin.
     El gobierno quiere recaudar más impuestos, pero se muestra renuente a explicar para qué y en nombre de quién.
     El PRI quiere aumentar el flujo de recursos para sus gobernadores pero no está dispuesto a enjuiciarlos cuando han incendiado sus estados.
     Los partidos políticos quieren la Reforma del Estado, pero siempre y cuando no incluya mecanismos indispensables para la rendición de cuentas a su actuación.
     Andrés Manuel López Obrador quiere la refundación del país, pero cree que sólo él tiene la legitimidad necesaria para encabezarla.
     Todos se posicionan para lucrar políticamente, sin mirar a la ciudadanía que paga el precio de ese afán.
     Nacer en la pobreza en México significa  -en la mayor parte de los casos-  morir en ella.
     
     

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