Sucedió el jueves 13 de Junio de 2013, 30 años después de la criminal
expropiación de Rumasa, dando continuidad a la cierta sospecha de que en
este país la extraña Justicia ejerce todo tipo de parcialidades con
oscuras pretensiones.
Puede decirse que este mes de Junio, una oscurantista Justicia procedió a reciclar los trapos sucios del Estado triturando la documentación de la expropiación de Rumasa. Siempre hay testigos contra las inmundas arbitrariedades aunque los canallas pretendan encubrirlas.
Un furgón con cajas de documentación fechada en
1987 sobre la expropiación de Rumasa, viajó desde el Ministerio destino a
una planta de reciclaje donde se destruyeron las pruebas del crimen.
Ellos creen que todas, pero un alma caritativa y escandalizada del
Ministerio se encargó de guardar unas muestras muy valiosas que
demuestran el latrocinio indiscreto de la gentuza que intervino las
empresas y los bancos del Holding. Una auténtica vergüenza que corrobora
la responsabilidad delictiva del gobierno felipista.
Y digo bien que
los recicla porque para lavarlos ya empleó treinta años con todo tipo
de enjuagues canallescos encubriendo a los orquestadores y beneficiados
de la criminal expropiación. Desde entonces el Sr. Ruiz-Mateos se
defendió pidiendo un juicio de verdad y después quedó absuelto de toda
imputación en 1997. Su calvario fue inenarrable pero reaccionó con
nobleza y se defendió con honradez, cuando otros habrían empuñado las
armas y aniquilado a sus verdugos.
En vez de eso, se encargó de
financiar los casos judiciales que llevaron a la cárcel a muchas ratas
del felipismo que robó con impunidad a través de innúmeros casos de
corrupción. Su venganza fue la Justicia, la real, que él no obtuvo.
De
haber sido la venganza a sangre y fuego, mucho dolor se habría
desparramado, sí, pero España estaría agradecida al día de hoy por el
servicio de desratización. Las alimañas siguieron haciendo de las suyas y
así estamos en la actualidad. D. José María es hombre de intenciones
nobles y eso lo dejó en inferioridad de condiciones ante la criminalidad
de sus parásitos enemigos.
Los malabares de la Justicia española,
que tan caros nos han costado a los atónitos espectadores víctimas de
latrocinios estatales y matanzas sin resolver, han sido siempre
sorprendentes. Se iniciaron, descaradamente, con la payasada dramática del
Tribunal Constitucional que legalizó el decreto ley de una panda de
ladrones para expoliar un Holding legalmente establecido y continuó
durante décadas hasta la pirueta imposible del miserable juez que ordenó
destruir, a los dos días, los vagones de los atentados del 11-M
saltándose a la torera la Ley de Enjuiciamiento criminal y dejando sin
pruebas a los investigadores que tuvieron que usar unas microscópicas
intentando averiguar qué tipo de explosivo se manipuló para perpetrar la masacre. La realidad supera a la ficción con esos criminales políticos
encubiertos tras apariencias legales.
Aquí en España no hay español
inteligente y honesto que crea en la Justicia, acaso sí en algún juez
que por méritos propios mantenga la credibilidad deseable para alguien
con responsabilidad de ley.
Lo de Rumasa salió tan bien que raros
especímenes de esa Justicia siguieron conspirando contra todos los
ciudadanos, engañando a la opinión pública y escudándose en el respeto
inmerecido que se supone es debido a todo el que viste una toga. Así que
no es de extrañar que en el Ministerio de Justicia hayan decidido
reciclar en trituradoras de papel cajas con documentos fechados en 1987
sobre la canallesca expropiación de Rumasa. Documentaciones con miles de
folios escritos a mano y a máquina referentes a José María Ruiz-Mateos y
el ladrón ministerial Miguel Boyer. Testimonios del expolio de Loewe y
tantas empresas robadas a punta de metralleta al Sr. Ruiz-Mateos.
Muy
seguramente, algún cómplice del Ministerio, con eso de que hay Justicia
y demás monsergas históricas, haya decidido destruir las pruebas del
latrocinio ahora que se está juzgando que no se pagara a un Estado
delictivo que actuó delicuescentemente, para que unos pocos se
pertrecharan los bolsillos personales y usaran a los jueces con el sucio
e histórico objetivo de asegurarse la impunidad.
D. José María tiene la conciencia muy tranquila porque lo que no pagó de impuestos a un Estado saqueador y que le dejó en indefensión, lo dio con creces en obras benéficas, triplicando los pagos a los necesitados. Miles de millones de euros pagados durante toda su vida a quienes lo necesitaban.
Él
decía: “Primero que me den lo que me robaron delictivamente y luego
echamos cuentas…” Ahora los mismos ladrones son los que piden esas
cuentas sin responder un ápice por los criminales comportamientos
estatales que se pretenden ignorar. Ladrones protegidos y poder: la
panacea del estafador consentido que exige pagos a la víctima después de
robarla. Bravo por la Justicia. Pirueta mortal y aquí no ha pasado
nada. Meterla doblada es la especialidad en este país de miserables.
¿Dónde
ha estado esa fiscalía en tres décadas para investigar por qué se
saqueó un patrimonio a un hombre exculpado de toda imputación?
Hipócritas silenciosos, en manos de malhechores quedan las decisiones
jurídicas y se prolonga el vergonzante mutis por el foro de estos
aplicados defensores de la corrupción estatal.
El jueves 13 de Junio, una mujer con gafas de sol supervisó que se destruyeran las pruebas del comportamiento delictivo de un Estado que además exige que se le pague lo que otrora robó a un hombre inocente.
En uno de los documentos rescatados puede leerse que no sabían en 1987, 4 años después del expolio mafioso, ni lo que se expropió ni por cuánto se vendió. Ese desaguisado de control facilitó a ladrones como Felipe González dar el pelotazo de 30.000 millones de pesetas de Galerías Preciados... solo una de las empresas saqueadas... así hasta 700 y 23 Bancos.
Sí,mísero silencio la ciega y amordazada Justicia... a conveniencia. ¿Y todavía nos preguntamos los españoles cómo han podido arruinarnos esta casta criminal de políticos aprovechados durante décadas?
Amañar, mentir,
confundir, destruir. La justicia en España ha sido solo ejemplar para
conseguir engañar históricamente a todo un pueblo. Es lo que tiene el
truco malabar, el circo repetido de las fieras sueltas, que conllevó la
politización de la Justicia con un sectarismo desintegrador por parte de
miserables estafadores que encontraron en la Política la excusa para
delinquir y en la Justicia la complicidad para huir con el botín y sin
punición.
Cuánto delincuente suelto con sello de legalidad.
Repugnante. Afortunadamente hay funcionarios que creen en la Justicia
aunque para ello tengan que salvar de la destrucción unos documentos que
podrían revolucionar la situación actual si ven la luz. España de
ladrones institucionales y con pruebas pese a los cómplices de
encubrimiento. Miserables; así nos va a los españoles con tanto forajido protegido legalmente. ¿De verdad podemos creer que existe verdadera Justicia con tanto "misterio sin resolver"?