Un solo tenista argentino sobreviviente al torneo más
importante y difícil en el tenis sobre polvo de ladrillo: Juan Ignacio Chela.
Palabras como humildad, tenacidad, solidez, son algunas de las que pueden
definir al más veterano de la legión argentina.
Hace exactamente tres años, en el Roland
Garros 2008, Chela quedaba eliminado en segunda ronda ante el español Fernando
Verdasco. Ese partido marcó un antes y un después en su carrera: una lesión lo
alejo de las canchas por más de nueve meses. Esto significo que “ el flaco”
vuelva a jugar challengers en el 2009, para recuperar el ranking y el ritmo
tenístico perdido.
Paso a
paso, y después de un gran esfuerzo, el de Ciudad Evita tiene la posibilidad de
alcanzar por segunda vez en su carrera los cuartos de final en Roland Garros(
ya lo hizo en el histórico R.G. 2004, que consagró a Gastón Gaudio) y por
tercera vez esta instancia en torneos de grand slam , ya que en el año 2007 lo logró en el US Open.
Lo de Chela
es más meritorio aún si tenemos en cuenta que colegas argentinos de su camada,
como Guillermo Cañas, Mariano Zabaleta, Mariano Puerta y Gastón Gaudio( no hay
confirmación), ya están retirados de la actividad. Y Juan Ignacio no solo sigue
jugando, sino que a sus 31 años de edad se ubica entre los treinta mejores
tenistas del mundo. Qué mérito.
A muchos no les gusta el estilo de Chela,
tenistícamente hablando. Muy conservador e inexpresivo en parámetros generales.
También, algo limitado técnicamente. La pregunta es si Chela hubiera cambiado
su patrón de juego alguien podría asegurar que su carrera hubiera sido
destacable, se quiera o no, como lo es. Representar al país en Copa Davis en
más de una oportunidad, conquistar 6 títulos ATP, ganarse la admiración y el
respeto de todos sus compañeros argentinos, también tenistas, ¿es poca cosa?
Introvertido adentro de la cancha ( salvo
en aquel “episodio” ante Hewwit en el Abierto de Australia www.infobae.com/notas/163487-Chela-escupio-a-Hewitt-y-desato-la-polemica-en-Australia.html);
extrovertido afuera de la cancha, como lo demostró siempre en sus programas de
TV. Ese es Juan Ignacio Chela, el de las mil batallas, el que no regala errores
no forzados y el que suele aprovechar las oportunidades. Todo esto lo
transforma, quizá, en el tenista argentino de carrera más regular en este
último tiempo. “Su solidez” quiere seguir avanzando en París; no se conforma.
Por Lucio Luján