El debate sobre Educación está instalado en Chile. Los distintos
sectores políticos lo abarcan desde su visión particular. Sin embargo, toda una
nación adhiere al intercambio de planteamientos u opiniones al respecto.
Particularmente, al iniciar el análisis sobre la Educación en Chile, lo
hago desde la mirada de un famoso escrito que repasé en mis años de formación
académica, se trata de "El Mito de Sísifo", perteneciente al
escritor, novelista y ensayista francés, Albert Camus.
Sísifo, condenado por los dioses a cargar una enorme piedra hasta la
cima de una montaña, debía transitar por un camino lleno de vaivenes y
zigzagueante hasta finalmente alcanzar su meta. Luego de todo el esfuerzo
dispuesto en la tarea, la piedra volvía al inicio y nuestro protagonista debía
regresar por ella y reiterar el esfuerzo una y otra vez por toda la eternidad.
Espero que el problema de la Educación chilena no perdure eternamente y,
más temprano que tarde, seamos capaces de solucionar una problemática que nos
atañe a todos como sociedad.
El Estado chileno "carga" con una piedra inmensa... La
brecha académica y de oportunidades sociales es amplia y muy injusta;
dependiendo del paradigma que te sostenga ideológicamente hablando. Los jóvenes
alzan la voz ante la frustración por no poder alcanzar las metas y los sueños
que se han trazado. Las familias se endeudan por años. Los estudiantes se
estresan por no encontrar trabajo una vez egresados, y la sociedad, cada vez
más egoísta, protesta ante las demandas de los jóvenes desde una mirada
adultocéntrica demasiado añeja para el tiempo actual.
Chile tiene problemas, nadie lo puede negar. La Educación es un tema
importante y se debe analizar. Sin embargo, para analizar y elaborar un plan de
acción, necesariamente, se debe conocer la realidad social, escolar y
académica. Porque son varios los factores que están en juego.
Por un lado, las familias no reconocen su rol de formadores, depositando
en el Colegio, todo lo que el niño o niña deberá aprender para tener éxito en
la vida. Esto redunda en que los jóvenes han perdido la capacidad de ser
conscientes del esfuerzo que deben realizar, la responsabilidad que tienen ante
sus familias y ante ellos mismos. Por otro lado, están los profesores y los
establecimientos educacionales. Está bien que se intente "medir" las
habilidades que los estudiantes deben desarrollar en sus colegios, quizá el
método ni los instrumentos son los adecuados. Pero son los que tenemos y
debemos trabajar con ellos. Algunos docentes reclaman por los sueldos bajos,
por las condiciones de trabajo; muchas veces precarias, sobre todo, en los
colegios municipales. En fin. Como se pueden percatar, el debate posee extensas
y diversas aristas.
Se deben realizar cambios profundos al sistema actual. Pero debemos ser
conscientes del rol que juega cada uno de los protagonistas en Educación; los
padres deben inculcar respecto hacia las demás personas y motivar la cultura
del esfuerzo. Se debe premiar a los profesores con verdadera vocación para
enseñar. No basta con la Evaluación Docente, aunque me parece una buena medida
"parche"; se debe mirar a las entidades formadoras; ahí se debe
fiscalizar. Por último, los estudiantes deben asumir sus deberes, pues, todos
somos testigos de ver con la vehemencia que los jóvenes reclaman sus derechos,
pero postergan cumplir con sus obligaciones escolares.
La roca la cargamos todos. Es nuestra tarea que esto no se transforme en
una condena que perdure por la eternidad. El debate continuará...