Liberación vrs. Liberación.
Política Nacional | 22/06/2013
Quisiera se me permitiera ver las últimas acciones a lo interno del Partido Liberación Nacional desde una óptica distinta… y distante, que busca encontrar sentido en las acciones de quienes hoy se encuentran en el poder y a su candidato, más allá de la dinámica electoral.

“El estilo” o técnica:

El Partido Liberación Nacional vive desde ya hace tiempo una crisis interna. En primera instancia por la dinámica propia establecida por la diferencia entre ser una maquinaria electoral y luego un partido político. Mientras subsistió como lo segundo antes que lo primero, sin reparo algunos sus líderes han reconocido e incluso han sabido que deben sostener esa contradicción para garantizar su permanencia, tal como lo hizo don Daniel Oduber de quien recuerdo la frase "El PLN es más que una maquinaria electoral, pero menos que un partido político".

Esa contradicción parece estarla ganando relativamente la dinámica de maquinaria electoral, merced a la ausencia de formación de cuadros dirigentes curtidos a la luz de planteamientos ideológico-filosóficos, a la ausencia de una propuesta clara (desde el propio partido) del modelo de desarrollo, que ha quedado en manos de cuadros técnicos que lograron perpetuarse en el poder y en puestos clave en los distintos gobiernos (desde ministerios como el de Comercio Exterior, Hacienda y en el Banco Central) y el abandono o desatención de las demandas sociales.

Así, no importa llegue quien llegue, grosso modo, una parte de quienes se hacían con el triunfo iban por su perpetuación en el poder para garantizarse su propia supervivencia (para obtener empleo, hacer negocios, etc.) y han adoptado como su estilo de vida el disfrute de algún puesto público. La otra parte se colocaba en puestos medulares para el establecimiento y fortalecimiento de un modelo de Estado que fundamente y consolide un modelo de desarrollo, constituyéndose en una suerte de “ideólogos” o arquitectos de la dinámica social y económica. Los unos se necesitaban a los otros, en una suerte de “equilibrio” y “acuerdo” tácito. Generalmente sólo nos quejamos de los primeros, pues los hemos visto ejercer cargos (como si fueran figuras épicas o con grandes capacidades) al frente de instituciones públicas, diputaciones, presidencias ejecutivas y demás. A los segundos sólo en puestos más “técnicos”, lejos del juicio popular, en las grandes líneas de acuerdos comerciales y cargos asociados a las políticas públicas referidas a lo monetario, fiscal y comercio exterior.

Filosofía o planteamientos de fondo:

Luego del ascenso al poder de la fracción hegemónica que logró tomar el poder alrededor de la segunda mitad de la administración Monge Álvarez y que se afianzó con la llegada de Óscar  Arias en su primer gobierno (http://cambiopolitico.com/luis-alberto-monge-y-el-modelo-de-liberalizacion-economica-o-la-disputa-entre-arias-y-monge/25439/) se han conformado a manera de dos placas tectónicas que han dejado, zanjado y profundizado una fisura que aún hoy persiste. Esa contradicción tiene que ver con la lucha y el predominio del propio PLN en lo particular y con la pugna por la conformación del modelo de desarrollo en general.

En esa dimensión, Johnny Araya significa más que la llegada al poder de un apellido o sucesión por línea sanguínea que tradicionalmente se da en la política; pues pretenderá hacerse con la hegemonía del PLN y – probablemente – con una nueva forma de Estado.

En la pugna interna que se da en el PLN se concentra en lo fundamental - más que en otros partidos políticos - la hegemonía del poder entre tendencias o fracciones; donde encontramos por un lado la que propugnaba el sistema de Estado de bienestar, en conjunto con el modelo de sustitución de importaciones y el fortalecimiento de la agroindustria nacional; y en el otro lado la que busca el modelo de Estado neoliberal, con el predominio de las fracciones comercial exportadora y la financiera.

Podría ser que Araya signifique una “tercera vía”, que no necesariamente tendrá o adoptará formaciones o plataformas programáticas definidas o claramente establecidas, que hasta hoy habían estado en disputa. Su propuesta podría tener implicaciones para con el tipo de Estado, mas no con el modelo de desarrollo (en esto profundizaremos más adelante).  Su propuesta está “en construcción” y obviamente deberá adoptar una u otra, con las modificaciones suficientes para sostenerse en el tiempo, de lo contrario será sólo una administración más… tal cual como la actual. Ello explica esas “lejanías” y posturas – en lo sustantivo obligadas – que ha debido tomar Araya respecto de la instrumentalización de modelo de Estado, como la figura de la concesión o cristalización de políticas públicas como optar o no por una refinería en el país.

No sé si Araya se ha dado cuenta que realiza jugadas en “un ajedrez más grande”, que sólo movidas de corte táctico, electorales, donde requiere tomar distancia en la forma en que se hacen las cosas, con respecto al Gobierno (su Gobierno) o ya cobró conciencia de otras dinámicas que le superan, como por ejemplo estar siendo observado por quienes realmente tienen el poder. Esa, también, es otra historia. Hasta la próxima.Escribe aquí tu artículo

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