“El estilo” o técnica:
El Partido Liberación Nacional
vive desde ya hace tiempo una crisis interna. En primera instancia por la
dinámica propia establecida por la diferencia entre ser una maquinaria
electoral y luego un partido político. Mientras subsistió como lo segundo antes
que lo primero, sin reparo algunos sus líderes han reconocido e incluso han
sabido que deben sostener esa contradicción para garantizar su permanencia, tal
como lo hizo don Daniel Oduber de quien recuerdo la frase "El PLN es más que una maquinaria electoral,
pero menos que un partido político".
Esa contradicción parece estarla
ganando relativamente la dinámica de maquinaria electoral, merced a la ausencia
de formación de cuadros dirigentes curtidos a la luz de planteamientos
ideológico-filosóficos, a la ausencia de una propuesta clara (desde el propio partido)
del modelo de desarrollo, que ha quedado en manos de cuadros técnicos que
lograron perpetuarse en el poder y en puestos clave en los distintos gobiernos
(desde ministerios como el de Comercio Exterior, Hacienda y en el Banco Central)
y el abandono o desatención de las demandas sociales.
Así, no importa llegue quien
llegue, grosso modo, una parte de quienes se hacían con el triunfo iban por su
perpetuación en el poder para garantizarse su propia supervivencia (para
obtener empleo, hacer negocios, etc.) y han adoptado como su estilo de vida el
disfrute de algún puesto público. La otra parte se colocaba en puestos
medulares para el establecimiento y fortalecimiento de un modelo de Estado que
fundamente y consolide un modelo de desarrollo, constituyéndose en una suerte
de “ideólogos” o arquitectos de la dinámica social y económica. Los unos se
necesitaban a los otros, en una suerte de “equilibrio” y “acuerdo” tácito.
Generalmente sólo nos quejamos de los primeros, pues los hemos visto ejercer
cargos (como si fueran figuras épicas o con grandes capacidades) al frente de instituciones
públicas, diputaciones, presidencias ejecutivas y demás. A los segundos sólo en
puestos más “técnicos”, lejos del juicio popular, en las grandes líneas de
acuerdos comerciales y cargos asociados a las políticas públicas referidas a lo
monetario, fiscal y comercio exterior.
Filosofía o planteamientos de
fondo:
Luego del ascenso al poder de la
fracción hegemónica que logró tomar el poder alrededor de la segunda mitad de
la administración Monge Álvarez y que se afianzó con la llegada de Óscar Arias en su primer gobierno (http://cambiopolitico.com/luis-alberto-monge-y-el-modelo-de-liberalizacion-economica-o-la-disputa-entre-arias-y-monge/25439/)
se han conformado a manera de dos placas tectónicas que han dejado, zanjado y
profundizado una fisura que aún hoy persiste. Esa contradicción tiene que ver
con la lucha y el predominio del propio PLN en lo particular y con la pugna por
la conformación del modelo de desarrollo en general.
En esa dimensión, Johnny Araya
significa más que la llegada al poder de un apellido o sucesión por línea
sanguínea que tradicionalmente se da en la política; pues pretenderá hacerse
con la hegemonía del PLN y – probablemente – con una nueva forma de Estado.
En la pugna interna que se da en
el PLN se concentra en lo fundamental - más que en otros partidos políticos - la
hegemonía del poder entre tendencias o fracciones; donde encontramos por un
lado la que propugnaba el sistema de Estado de bienestar, en conjunto con el
modelo de sustitución de importaciones y el fortalecimiento de la agroindustria
nacional; y en el otro lado la que busca el modelo de Estado neoliberal, con el
predominio de las fracciones comercial exportadora y la financiera.
Podría ser que Araya signifique una
“tercera vía”, que no necesariamente tendrá o adoptará formaciones o
plataformas programáticas definidas o claramente establecidas, que hasta hoy
habían estado en disputa. Su propuesta podría tener implicaciones para con el
tipo de Estado, mas no con el modelo de desarrollo (en esto profundizaremos más
adelante). Su propuesta está “en
construcción” y obviamente deberá adoptar una u otra, con las modificaciones
suficientes para sostenerse en el tiempo, de lo contrario será sólo una
administración más… tal cual como la actual. Ello explica esas “lejanías” y
posturas – en lo sustantivo obligadas – que ha debido tomar Araya respecto de
la instrumentalización de modelo de Estado, como la figura de la concesión o
cristalización de políticas públicas como optar o no por una refinería en el
país.