ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Por Freddy Ponce
Las profundas
desigualdades e iniquidades sociales forjadas en el país como herencia de la
dictadura, desde hace ya largo tiempo tienen a los movimientos sociales en pie
de guerra: sus demandas son más fuerte que nunca en un intento por generar los
cambios constitucionales necesarios que rompan con esa institucionalidad, construida
a la medida de los intereses económicos de una minoría.
Así hoy se hace evidente que
frente a los necesarios cambios políticos, siempre la actual constitución constituye
una barrera que no logra dar respuestas a los cambios requeridos en razón de una
institucionalidad cuyos quorum calificados no permitan dinamizar ni dar paso a
un estado moderno con más democracia, de este modo la gran demanda de hoy es
una nueva constitución la que se establecería a través de una asamblea
constituyente no institucionalizada, en razón que ella no está contemplada en
la actual de 1980, en este sentido ella sería el gran referente social, que
conduzca a las grandes mayorías nacionales a dar forma a una nueva organización
social a nuestro país.
El ilegitimo nacimiento en dictadura
de la constitución de 1980, establece en su texto profundas desigualdades que
hoy afectan a nuestro pueblo. Por ello es necesario avanzar en realizar las transformaciones
las que por cierto no constituyan solo una forma cosmética con enmiendas a las
actuales medidas, y por cierto la propuesta es la derogación de la constitución
que hoy nos rige.
Sobre el particular, existen las más
variadas versiones unos desean avanzar con lentitud, y señalan que no hay que
atarantarse en un intento por ir más lento, aseverando que es buena la aparición
de proyectos de constitución, pero solo como proyectos de nueva constitución
para ser evaluados sin indicar cuando ni por quien.
La presentación de esos proyectos,
intenta que estos sean censados por un organismo intermedio, tal vez el
congreso instalando con toda probabilidad una larga y compleja discusión que finalmente
lleve a una forma cosmética de la anterior, en razón de la dificultad de
avanzar por los quórum calificados, lo que no lograra dinamizar el sentido de
lo que se propone en razón de que el parlamento se ve obligado a no poder
contradecir nunca lo consagrado en Constitución Política de 1980, entrampando de
este modo cualquier cambio, ya que requiere la negociación obligada con los
sectores que defienden la actual constitución.
Las grandes mayorías del país necesitan
avanzar con prontitud, para lo cual el programa del próximo gobierno democrático,
debe en el corto plazo llamar a constituir la asamblea constituyente, la que
debe surgir del llamado a todo el pueblo de Chile
a participar, y a ejercer su voluntad de dar una nueva institucionalidad que esté al servicio de las grandes mayorías nacionales y por tanto sustituir la constitución ilegitima, por una que surja de un gran foro social, el que establezca el nuevo contrato social; por ello es necesario conocer un programa del próximo gobierno, que establezca el llamado inmediato.
Finalmente es necesaria una nueva
constitución que surja de la voluntad general del pueblo, el cual luego ha de
ser ratificado o reprobado por la ciudadanía mediante referéndum. Al mismo
tiempo la constituyente debe dar seguridad, legitimidad, democracia y
transparencia al documento final donde la voluntad general del pueblo sea la voluntad
de su libre determinación.