Existe un solo tiempo para la realización de un conjunto de actividades.
Por lo que al incluir en nuestra agenda otras que se agregan, aceptando de
hecho las exigencias de quienes las impulsan desde una posición de poder en el
seno de la sociedad, terminamos invirtiendo parte de los tiempos de quietud y
reflexión que deberíamos darnos para poder comprender. Estas demandas y
mandatos sociales que nos imponen, terminan generando nuevos hábitos y
costumbres que son aceptados mansamente. Primero por un número reducido de
personas, para luego ir extendiéndose como una mancha de aceite al resto de la
sociedad. Estas actividades nuevas se van sumando a las centrales y habituales,
por lo que resulta comprensible que las personas nos encontremos agobiadas
cuando queremos darle cumplimiento a todas con las que hemos engrosado nuestra
agenda. Demandas requeridas por quienes tienen el enorme poder para manipular
la sociedad a su antojo, con el objetivo de que respondamos dócilmente a
sus mandatos. So pena de dejar excluidos y marginados del grupo, al que aspiran
pertenecer, a los que no responden a sus exigencias. Cabe destacar que detrás
de cada mandato que realizan quienes manipulan a la sociedad, existen enormes
negocios que prosperan cuando estos enormes intereses presionan para que las
personas dirijan sus acciones a obtener determinados objetivos por ellos
ordenados. Todas estas actividades se quedan también con el precioso tiempo de
recapacitar sobre lo que hemos hecho, sobre nuestras experiencias actuales y
sobre la construcción de nuestro proyecto futuro. Siendo el tiempo de la
reflexión el tiempo que debemos darnos los seres humanos para poder rumiar
sobre nuestras acciones y para volver a incorporar, más lentamente, lo que
hemos ingerido rápidamente con nuestros sentidos. En verdad pareciera que
estamos frente a una góndola que ofrece un sin número de actividades, donde nos
apropiamos de las que nos resultan más atractivas y convenientes. Cada una de
ellas nos relacionará con quienes también han hecho la misma elección y nos
vinculará con los bienes y servicios que hay que adquirir y consumir para
integrarnos al grupo al que aspiramos pertenecer. Mientras el tiempo de estar
con nosotros mismos se esfuma con cada nueva actividad incorporada y nuestra
realidad se empobrece, perdiendo profundidad.
Eugenio García
http://mis-relatos-breves.blogspot.com.ar