Más allá de esta comparación de un lugar mítico y el basurero de cualquier ciudad el relato de Burroughs marca el escenario de la perdida o la muerte de un ser amado, es el viaje sin regreso, el adiós definitivo que no queremos dar, es ese llamado que ya no tiene respuesta. Con la llegada de las aves-mensajero[1] se inicia el viaje y la perdida que sufre la madre y abuela[2] de los gemelos. Con la presencia de los búhos, el mensaje no es el de una muerte llana y repentina, implica entonces que el mensaje se convierte en un engaño por lo que los padres gemelos se despiden teniendo la intención de su regreso, sin embargo nos dice el narrador que Ix Mucane la abuela siente tristeza y llora[3] igual que Ixquic en las dos despedidas, en la primera con sus hijos gemelos:
“…cuando se despidieron de su madre, se enterneció Ix Mucane y echó a llorar –No os aflijáis, nosotros nos vamos, pero todavía no hemos muerto…”
En la despedida de sus nietos le piden a su abuela Ix Mucane y a su madre que no llore y le dejaban una caña que serviría como señal para que ella supiera si aun vivían o ya habrían muerto:
“…nos vamos, abuela, solamente venimos a despedirnos. Pero ahí queda la señal[4] que dejamos de nuestra suerte: cada uno de nosotros sembraremos una caña, en medio de nuestra casa la sembraremos: si se secan, esa será la señal de nuestra muerte. ¡Muertos son!, Diréis, si llega a secarse. Pero si retoñan: ¡Están vivos!, diréis ¡oh abuela nuestra! Y vos madre, no lloréis, que ahí dejamos la señal de nuestra suerte, dijeron…”
Ix Mucane intuye la muerte de sus hijos y de sus nietos, esa misma tristeza y presentimiento que describió W. S. Burroughs, o San Antonio, Vladimir Jakelevich o que los mismos gemelos antes de morir.
“…y Antonio desfallece de angustia, es como el sentimiento de una monstruosidad que flota a su alrededor, el horror de un crimen a punto de cumplirse…” [5]
Ix Mucane pre-siente ese no se que antes de la separación:
Es como “… una aparición que se esfuma…”[6]
O como sentir “…el sabor anticipado del final…” [7]
Pero aun más lejos los gemelos presienten su propia muerte:
“…Tenemos el presentimiento en nuestro corazón de que usaran la hoguera para darnos muerte…” [8]
De los presentimientos que se tienen pasaran al hecho de la muerte de cada uno de ellos, ya que ninguno cumple su promesa de regresar, la despedida es ya un adiós para siempre jamás, se a consumado parte del viaje a este más allá de la muerte.
Esa misma promesa que hacen “…todos los héroes, ya partan para volver, como Ulises o para no volver, como Cristóbal Colon, hacen mentalmente a sus allegados una vaga pequeña promesa mas o menos implícita: un día volveré, escribiré una vez al año... etc.”[9]
[1] La autora Mercedes de
[2] ‘…así la abuela Ix Mucane preside todos los hechos de los gemelos y todavía alcanza a participar en la creación de los hombres de maíz...” En esta nota hablamos de una persona anciana posiblemente longeva y así estamos hablando de la temporalidad de los sujetos participantes del mito todos simétricos como la misma creación que resulta en un instante instantánea y fuera de tiempo y del otro lado el tiempo de duración de los objetos como es el de una noche que tenia que tener de duración el cigarro y la raja de ocote y de hecho hablan de su preservación al tratar de no quemarlos o utilizarlos como quieren que sean devueltos en una ambigüedad ya que los dan para ser utilizados y quieren que los regresen intactos a los de Xibalbá, aun cuando con un engaño se utiliza un sujeto que aparenta su desgaste en este caso la cigarra, asi la abuela que los sobrevive ya que ellos son el sol y la luna, que puede sobrevivir a estos astros, acaso el tiempo. En la muerte ya no hay tiempo aparece así su simétrico la duración de la vida, el sujeto dentro del tiempo, su desgaste o su proceso vital en su aspecto mas simple pero del otro lado esta su tiempo de vida y su momento de morir, como la caña que marca la duración de una vida y el momento de la muerte. Casi estamos hablando de conocer la hora de nuestra muerte ese instante.
[3] Llorar parece una reacción de “conciencia” ante la muerte de un ser amado igual que en otras especies sociales no humanas que lloran por la muerte de un compañero o de otros miembros de su comunidad, o como Jerjes “…el emperador persa, lloró luego de revistar a su inmenso ejército expedicionario, al darse cuenta que ni uno solo de sus miembros estaría con vida cien años más tarde…” en: Toynbee, Arnold. “El interés del hombre en la vida después de la muerte” en: La vida después de la muerte. Editorial Hermes, México,1993.
[4] Esta señal formaría parte de un grupo de señales incluidos los mensajeros, esta es como una especie de doble o de espejo en donde se reflejarían ciertos acontecimientos en forma simultanea, una especie de pronosticador, de hecho los dos dan un pronostico, tratando de prevenir la repentinidad del momento de la muerte, una antes la otra en el instante mismo pero a distancia. Otras señales aunque ineficientes serian los primeros instrumentos del juego de pelota que dejan los padres gemelos que después encontrarían los gemelos solo para jugar, claro que en estos instrumentos solo señalaban la promesa de su próximo regreso. “…lo que hace angustiosa la repentinidad de la muerte es la imposibilidad en la que nos encontramos de invertir su sentido…” Nos dice Vladimir J. p.269.
[5] Flaubert, Gustav. La tentación de San Antonio. España, ediciones ciruela.
[6] Vladimir, Jankelevich. La muerte. España, Editorial Pretextos.
[7] Vladimir, Jankelevich. La muerte. España, Editorial Pretextos.
[8] Los gemelos a través de unos preparativos y de un acto mágico tendrán oportunidad de un renacimiento por medio de agua, después de la destrucción de sus cuerpos.