Las fases del proceso creador
Artes | 22/05/2011

La literatura, como todas las artes, refleja en imágenes escritas aspectos de la realidad o la fantasía, que anidan en el corazón del artista. En efecto, la mano de los creadores obedece con fidelidad extrema a las órdenes de un alma sensible que, modificada por los hechos que la afectan, impulsada por los pensamientos que la atormentan, incentivada por amores hiperbólicos o abrumada por dolores paroxísticos, debe canalizar de manera imperiosa su carga,  para no estallar.  Y lo hace.  Lo hace casi siempre en forma de expulsión violenta y espasmódica de ideas confusas, sin orden ni método, sólo para drenar sus impulsos indomables. Así se completa la primera fase del proceso artístico y el pintor, escultor, escritor, compositor o sea el creador que fuere, baja la intensidad de su ritmo cardíaco y recupera parte del sosiego.

A partir de ese momento, con los elementos volcados, con la piedra en bruto, comienza el artista a desarrollar la segunda parte de su obra: El cincelado grueso, luego el fino y por último el perfeccionismo sutil. En el caso de los escritores, este proceso de pulido consiste en perfeccionar los aspectos sintácticos y ortográficos. A continuación se trabaja sobre los aspectos sobrantes, confusos o incompletos, que le otorguen suavidad al tacto, amalgama de conceptos y coherencia de ideas. Finalmente, en dominio de su más agudo sentido artístico, procede a las correcciones más sutiles, a la crítica más severa y a la lectura virgen y ávida de sensaciones, como la de cualquier lector.

Estos procesos son necesarios e irrenunciables, si se tiene el afán de crecer en el mundo del arte, sin detenerse en la meseta del conformismo.

El arte es ilógico, caprichoso y venático, pero nada existe que pueda torcerlo de su rumbo.

 

Prof. Mario Valdez

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