¿Cuál es la
discrimacion "buena"?
Hace no mucho tiempo, tuve de pareja a una chica que en aquel
entonces trabajaba de camarera. Por su condición de mujer, aguantaba por
desgracia más de una impertinencia por parte del público masculino que acudía a
su local a diario. La cintura, mano izquierda y maestría con las que mi amiga tenía
que enfrentar cotidianamente al "personal", eran dignas de elogio.
Pero ella era una magnífica empresaria (y lo es) y camarera, y sabía poner a
cada uno en su sitio y además, milagrosamente, no perder clientela en la
maniobra.
En consecuencia, la mujer se quejaba amargamente, y con razón, del trato
que ella recibía por parte de algunos clientes. Lo achacaba, y creo que
acertadamente, al machismo que aún resiste, por desgracia, en demasiados
ámbitos de nuestra sociedad.
Pero, ay, entre muchas virtudes, mi ex tenía algún defectillo que
otro... ¡Quién no! Creía, o eso decía, que en lo que se refiere a las
razas, no todas son iguales... Algunas, según ella, son más iguales que otras,
por decirlo tan finamente como lo dijera Orwell. Resumiendo, que aunque ella
trataba por igual a todo el mundo, articulaba a menudo el peligroso discursito
racista que tan bien conocemos por estos lares. Como si no hubiera gente de
todo pelaje y condición en absolutamente todos los lugares del mundo...
Entonces... ¿Cuál es la discriminación que está bien y cuál es la que
está mal? ¿El machismo es malo y el racismo es bueno?
En 1969, el Hombre llegó a la luna. En principio podría parecer
que se trataba de la Gran Hazaña del Descubrimiento de nuestro satélite. Y en
realidad lo que descubrimos fue la Tierra, nuestro propio planeta. El amanecer
de la Tierra desde la luna cambió para siempre, si bien es verdad que al
parecer no en todos nosotros, la percepción de quiénes somos realmente los
humanos, y de qué lugar ocupamos en el universo. También nos mostró la
fragilidad de nuestro planeta. Descubrimos que desde el espacio no se aprecian
las fronteras. No existe tal cosa. Y sí, en cambio, una serie de recursos, no
infinitos, que habrá que gestionar, lo más inteligentemente posible.
Si la Visión actual de la humanidad es así, y todo indica que es así (a
la prueba fotográfica de 1969 me remito, y a otras posteriores, también),
entonces, ¿alguien me puede convencer por favor de que las IDEOLOGÍAS no son
algo obsoleto, interesado y una forma parcial de percibir limitadamente la
realidad? Son una auténtica COARTADA para justificar desmanes y adjudicar
victorias, por supuesto, a LOS MÍOS. Cuando se producen daños a terceros a causa
de una ideología, esta adquiere, además, todas las características propias de
una ENFERMEDAD MENTAL.
Puesto que los políticos que nos gobiernan, es un decir, hoy en día en España, se hayan instalados perpetua y vergonzantemente en el "ellos y nosotros" y en el "y tú más", si la Jefatura del Estado no lidera una Nueva Transición que nos una e ilusione de nuevo a todos los españoles, ante los terribles retos que se nos avecinan, posible salida del euro y PARO incluidos, los propios ciudadanos tendremos que premiar en futuras elecciones a aquellas formaciones que presenten listas abiertas. Tenemos que EXIGIR la abolición de el Sistema D'Hondt para que todos los votos valgan igual. Y que los refrendos, como forma de participación directa efectiva sean VINCULANTES. Es decir, el cambio se producirá SEGURO. El cambio se producirá de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. Las hordas de políticos incompetentes y rapaces se irán a su casa y, andando el tiempo, porque la Justicia es lenta pero llega, irán a la cárcel tras ser obligados a devolvernos lo robado. ¿Ingenuidad por mi parte? Bueno, un Estado de Derecho es un Imperio de la Ley. Y yo, afortunada e indudablemente, vivo en uno. Se verá.
No es que el fin del bipartidismo implique la ingobernabilidad de España. Esto
es ingobernable ya, desafortunadamente. La gente entendería perfectamente que
el Jefe del Estado, presente o futuro, lidere de manera firme una situación de
Emergencia Nacional que exige la participación de todos. Es tan grave y tan
inminente un probable colapso que no sirven de nada paños calientes, mentiras y
tergiversaciones. Es el final de los partidos mayoritarios en España (se verá)
y el fin, por tanto, de los partidismos, subordinados, ahora ya sí o sí,
al interés de todos. Al bien común. Exigimos un cambio democratico y
democratizante YA. Y en profundidad. Exigimos una Nueva Transición inmediata,
mejor ahora que después.