Razones para cooperar
Política Nacional | 27/04/2013
Durante la semana hemos sido testigos de una serie de acciones
legislativas importantes en México. Apenas vimos cómo fue aprobada la
reforma en telecomunicaciones (en la Cámara de Diputados), las enmiendas
a la Ley General de Víctimas (en el Senado) y otra serie de cosas
importantes. Adicionalmente mucho se ha dicho sobre las reformas que
habrán de venir próximamente. Específicamente faltan dos que son
relevantes: la fiscal y la energética. No es poca cosa oponerse de lleno
a los poderes fácticos en México; especialmente cuando son considerados
una especie de "fantasmas" que nos controlan desde las tinieblas. Nada
de eso. El gobierno ha marcado una ruta de acción clara y ha conseguido
sumar adeptos a su causa. Y llama profundamente la atención que quienes
se han mostrado más cooperativos sean los legisladores; no solamente
aquellos que pertenecen al PRI, sino también los del PAN y los del PRD.
Al menos, algunos de ellos. Sin embargo, para cualquier observador
curioso de la política mexicana, no resulta común el hecho que la
oposición parlamentaria y política se muestre tan cooperativa con la
administración en turno. Una de las características del presidencialismo
es la falta de ella, precisamente. Luego entonces, ¿cuáles son las
causas que hacen que los partidos políticos colaboren con el Presidente
de la República?
Creo que esta explicación no es solamente una. Tiene muchas variables que se conjuntan. La primera de ellas tiene que ver con la pérdida estrepitosa de quienes estaban en el poder y ahora son oposición (en el caso del PAN) y de la falta de competitividad de López Obrador frente a Enrique Peña (en el caso del PRD). Es decir, el PRI demostró su fuerza política y su poder de convocatoria. Y ganó, y ahora gobierna desde el ámbito federal, tiene muchas gubernaturas en su poder y un importante número de legisladores. ¿Acaso eso no le genera una legitimidad propia para gobernar? Sin duda que sí. Pero también hay otra causa importante en este reacomodo político: la división interna de los partidos de oposición. Para ello hay que remitirse a la historia. ¿Quién asesinó al primer ministro de Israel y Premio Nobel de la Paz, Yitzhak Rabin en 1995? La respuesta es Yigal Amir, un judío ortodoxo ultraconservador que se opuso a que Rabin firmara pactos con los árabes para solucionar el conflicto en Medio Oriente.
Lo que trato de decir es que en ocasiones, es más fácil que las fracciones moderadas de cada fuerza o partido político se entiendan con los moderados del otro partido, a que se pongan de acuerdo entre ellos mismos, radicales y moderados dentro del mismo partido. Y eso le está pasando al PAN y al PRD. Allí vemos como son los mismos panistas y perredistas quienes critican a sus actuales dirigencias por firmar el "Pacto por México". Los acusan de "entreguistas" y de "vendidos". ¿Será? Al final del día lo que trato de decir es que muchas veces, las inercias contra las reformas, las alianzas y los cambios están precisamente dentro de las mismas instituciones. Son los mismos personajes, pero pertenecientes a otra corriente o a otro sector.
Por todo lo anterior resulta interesante observar el fenómeno de la cooperación parlamentaria y política. ¿Hasta dónde le va a alcanzar al Gobierno de la República para avanzar las reformas que necesita? Sin duda que goza de una amplia legitimidad y de un momento formidable para lograrlo. Y además, lo está aprovechando bien. En lo personal creo que esta tendencia seguirá y las reformas que faltan habrán de pasar. Al final del día son cosas que México necesita y, por la razón que sea, no se vale ser mezquinos y frenar el desarrollo, porque ya no tenemos tiempo que perder. El reto, como ya lo hemos afirmado en otras ocasiones, no está del lado del Gobierno, pues ha resuelto las cosas bien. El problema estará para la oposición, que no ha podido construirse en ningún sentido y no ha definido ni su oferta ni su rumbo. ¿Pues así cómo?
www.federicoling.com y @fedeling
Federico Ling Sanz Cerrada: Maestro en Análisis Político y Medios de Información.
Creo que esta explicación no es solamente una. Tiene muchas variables que se conjuntan. La primera de ellas tiene que ver con la pérdida estrepitosa de quienes estaban en el poder y ahora son oposición (en el caso del PAN) y de la falta de competitividad de López Obrador frente a Enrique Peña (en el caso del PRD). Es decir, el PRI demostró su fuerza política y su poder de convocatoria. Y ganó, y ahora gobierna desde el ámbito federal, tiene muchas gubernaturas en su poder y un importante número de legisladores. ¿Acaso eso no le genera una legitimidad propia para gobernar? Sin duda que sí. Pero también hay otra causa importante en este reacomodo político: la división interna de los partidos de oposición. Para ello hay que remitirse a la historia. ¿Quién asesinó al primer ministro de Israel y Premio Nobel de la Paz, Yitzhak Rabin en 1995? La respuesta es Yigal Amir, un judío ortodoxo ultraconservador que se opuso a que Rabin firmara pactos con los árabes para solucionar el conflicto en Medio Oriente.
Lo que trato de decir es que en ocasiones, es más fácil que las fracciones moderadas de cada fuerza o partido político se entiendan con los moderados del otro partido, a que se pongan de acuerdo entre ellos mismos, radicales y moderados dentro del mismo partido. Y eso le está pasando al PAN y al PRD. Allí vemos como son los mismos panistas y perredistas quienes critican a sus actuales dirigencias por firmar el "Pacto por México". Los acusan de "entreguistas" y de "vendidos". ¿Será? Al final del día lo que trato de decir es que muchas veces, las inercias contra las reformas, las alianzas y los cambios están precisamente dentro de las mismas instituciones. Son los mismos personajes, pero pertenecientes a otra corriente o a otro sector.
Por todo lo anterior resulta interesante observar el fenómeno de la cooperación parlamentaria y política. ¿Hasta dónde le va a alcanzar al Gobierno de la República para avanzar las reformas que necesita? Sin duda que goza de una amplia legitimidad y de un momento formidable para lograrlo. Y además, lo está aprovechando bien. En lo personal creo que esta tendencia seguirá y las reformas que faltan habrán de pasar. Al final del día son cosas que México necesita y, por la razón que sea, no se vale ser mezquinos y frenar el desarrollo, porque ya no tenemos tiempo que perder. El reto, como ya lo hemos afirmado en otras ocasiones, no está del lado del Gobierno, pues ha resuelto las cosas bien. El problema estará para la oposición, que no ha podido construirse en ningún sentido y no ha definido ni su oferta ni su rumbo. ¿Pues así cómo?
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Federico Ling Sanz Cerrada: Maestro en Análisis Político y Medios de Información.
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2923398.htm