“El pesar nuestro de cada semana”
En su edición de hoy, se honra en presentarle a usted estimado lector:
¿Qué le está pasando a la educación en México?
Mi opinión con respecto a los incidentes que se
han presentado en el ambiente educativo mexicano (que de educativo sólo tiene
el nombre).
Hace un par de meses les compartís mi opinión
sobre la situación tan patética que atravesaban los CCH´s y digo patética
porque es increíble como un pequeño grupo de “estudiantes” armaban sus desmanes
en Ciudad Universitaria con todas las comunidades y ventajas del mundo sin que
absolutamente nadie les impusiera un alto, un fuerte golpe de esos que te
detienen cuando estás haciendo algo estúpido, como esos que de seguro nos ha
dado nuestra madre o padre, un golpe de esos que te hacen reaccionar.
Y el golpe
no sólo debería llevárselo ese miserable grupo de…. Mejor complete cada uno de
ustedes el sinónimo que se les ocurra para denominar a estos jóvenes y no tan
jóvenes, ¡Ah! ¿Qué creyeron mis estimados, que sólo me refería a los
atolondrados de la UNAM y de la UAM? Pues no.
Estas últimas semanas el ambiente educativo
mexicano ha sufrido (de nuevo) movilizaciones, marchas, desmanes, y acciones
que sólo dificultan su progreso.
Hace una semana eran los maestros de Guerrero que
por enésima vez hacen lo que se les pega la gana, se largan y dejan a miles de
niños sin clases, esta semana son los de Michoacán, y seguramente y así como
vamos la semana entrante serán los de Oaxaca o algún otro estado de la
República.
No soy una persona que crea en la violencia, soy
partidaria del diálogo, pero todo tiene sus límites y esta vez esos límites se
han visto rebasados en demasía, en exceso y seguirán así gracias a la corrupción
impunidad que imperan en nuestro país.
Los
maestros justifican sus faltas en base a la protesta por la nueva reforma
educativa (que por cierto es la fecha en la que nadie sabe con certeza que cambios
traerá), nos dicen que ya no será gratuita la educación, que no quieren que les
hagan exámenes, que están violando nuestros derechos y no debemos permitirlo. Para
mí y para muchos de ustedes ese argumento representa una completa falacia, porque ellos son los primeros en violentar los
derechos no sólo de los ciudadanos que no pueden circular por las carreteras o
abrir sus negocios, sino peor aún, han violentado el principal derecho de
nuestros pequeños: LA EDUCACIÓN.
Los estados donde se han dado dichas
movilizaciones son aquellos con los peores índices en cuanto a nivel educativo
se refiere, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, ahora resulta que Chiapas. Y si de por
sí tienen mal nivel educativo, imagínese usted como estarán ahora que no tienen
clases.
Ahora bien, una persona coherente pensaría que si
los maestros no hacen bien su trabajo, pues obviamente los estudiantes harán
todo lo posible por contrarrestar dicho efecto negativo. ¡Oh sorpresa! Tampoco
está pasando eso. Nuevamente los “estudiantes” de CCH hacen de las suyas, esta
vez han tomado las instalaciones de rectoría de la máxima casa de estudios que
tiene México, estos infames entraron con lujo de violencia y DE COBARDÍA a las
instalaciones consideradas como patrimonio de la humanidad, y dañaron el
inmueble y el mural de Siqueiros.
Ahora bien, han pasado cinco días y no han logrado
sacarlos, pues con tal de no permitir el uso de la violencia mediante la fuerza
pública, el rector José Narro Robles ha entablado diálogo con ellos, por
llamarle así a la extraña forma de exigir la devolución de dichas
instalaciones. Aunado a ello y en “solidaridad” con los vagos… perdón con los “estudiantes”
que tomaron rectoría otro grupo de vagos… “estudiantes” (perdonen uds. Es un
tic que me ha dado últimamente), han tomado las instalaciones de rectoría de la
UAM Iztapalapa.
Les reitero, no creo en el uso de la violencia,
pero el diálogo tiene sus límites, y tanto estudiantes como maestros los han
rebasado, el problema no es manifestarse, el problema es que en su afán de
defender nuestros derechos son ellos
mismos los primeros en violentarlos, no es justo que las demás personas
tengamos que pagar las consecuencias de los desmanes de esta gente.
No es justo que cada jueves o cada que se les pega
la gana los “maestros” hagan sus marchas impidiendo a los negocios, los
turistas y a los niños moverse libremente, continuar con sus vidas y mejorar su
calidad educativa, no debemos hacer caso omiso a lo que pasa en los estados,
porque tarde o temprano nos afectará a todos, esos niños que ahora no tienen
clases, que no sabrán leer ni escribir, sumar, restar, dividir, etc. Son el
futuro de México, y si no estamos educando a nuestro futuro, si no nos importa
lo que será de ellos entonces ¿Qué nos espera como país? ¿Quién sino los
jóvenes y niños preparados nos salvará de la espiral en la que estamos cayendo?
Estamos mandando al Demonio la única esperanza que tiene este país que es su
juventud y la preparación de ésta.
Peor aún, los estudiantes de la UNAM, UAM o de
donde sean no tienen perdón en cuanto a sus acciones vandálicas se refiere, por
que se supones que ellos tienen más cultura y educación y preparación que
muchos ciudadanos de nosotros, que tienen un amplio criterio y capacidad de
pensamiento, es una vergüenza que los estudiantes utilicen al anarquismo como
bandera ideológica, y mucho peor es que ni siquiera saben que significa el
anarquismo en sí.
Las
personas que han tomado dichas rectorías no merecen llamarse estudiantes,
porque ha quedado claro que no profesan ningún amor por el conocimiento, que no
valoran la cultura ni el saber, que no utilizan el raciocinio , y por lo visto
que no valoran el privilegiado lugar que tienen y que sin embargo no se
merecen, esa gente no merece que se le tomen consideraciones, y a mi punto de
vista no se les debe permitir deliberar hasta cuando devuelven o no las instalaciones,
tal y como se les ha permitido a los paristas de la UNAM, ellos no tienen
derecho a decidir eso, ellos no tienen derecho a afectar a los miles de
estudiantes que el próximo 29 de abril ejercerán su pase reglamentado y que
ahora se han visto afectados por la situación.
Finalmente la culpa es de nosotros, porque hemos
permitido que en México cada quien haga lo que se le hinche la gana, en este
país no tenemos una cultura de la legalidad, porque simple y sencillamente las
leyes se las pasan y pasamos por el arco del triunfo, llámese políticos o
ciudadanos, maestros o estudiantes. Es una pena que nosotros mismos estemos
interfiriendo en la única posibilidad de progreso que tenemos, que es la
educación, es una lástima que una vez más nos neguemos el derecho de crecer
como país, permitiendo a estos vándalos hacer lo que quieren cuando quieren. La
educación y la cultura desarrollan nuestra parte humana y racional, y si no
creemos en ellas no creemos en el diálogo, ni en las instituciones, ni en el
orden o el respeto. El un hecho que la política y los políticos están
putrefactos hasta los huesos, pero eso no significa que la educación tenga que
ser de mala calidad, al contrario debe ser lo mejor posible, por el bien de
esos niños y de nosotros como nación.
Agradezco su atención, esperemos que ni
estudiantes ni ciudadanos sigan afectados por las movilizaciones, esperemos que
las cosas retornen a la normalidad y que este grupo de vándalos de la UNAM y
UAM y maestros sean sancionados por los daños económicos y materiales que han
dejado a su paso. Ojalá que algún día las instalaciones de la UNAM sean tomadas
por personajes con Juan Rulfo o Rosario Castellanos, como José Emilio Pacheco u
otros intelectuales (como los de la imagen) que hicieron de la protesta un arte
por la revolución de ideas que planteaban en vez de la violencia y argumentos
absurdos que imperan en nuestros díaS. Esperemos que los trasfondos políticos ya no dañen más a la educación.
Bonita semana.