La gran baza del documental es cómo su director acerca al gran público la figura de un hombre tan alérgico a la fama y a los focos mediáticos. Bendjelloul lo consigue a través de una narración depurada, concisa y directa, dosificando hábilmente la gran cantidad de información de la que dispone un trabajo firmado por él mismo, dando lugar a un impecable ejercicio de retrospectiva sobre uno de los mitos musicales más enigmáticos e impenetrables de todos los tiempos. Se agradece el empeño del director en estructurar el relato como si de una película de ficción clásica se tratase -presentación, nudo, desenlace-, poblando el relato de no pocas sorpresas narrativas, tensión argumental, viajes en el tiempo e, incluso, la propia resolución al enigma más extendido entorno a su figura: su aparente suicidio en un concierto. A través de una fusión entre material de archivo, testimonios de periodistas y profesionales de la industria musical que se codearon con el artista, escenas de videoclips encerrados en el caparazón del más puro country-al compás de sus canciones más emblemáticas, como Crucify Your Mind (1970), Cant´t Get Away (1973) o Street Boy (1971) y agradecidos elementos pictóricos, se logra un resultado altamente estimulante; un resultado que funciona gracias a su brillante factura técnica y, sería inútil negarlo, al morbo que rodea a un ser humano tan atípico -y utópico en los tiempos que corren, por su intachable escala de valores- como Sixto Rodríguez.
Searching for Sugar Man es un trabajo hermoso por la sinceridad que desprende y por el pulcro homenaje que se le rinde al que sigue siendo considerado como un ejemplo en el plano artístico -razón por la que se le compara con Bob Dylan y Elvis Presley-, pero sobre todo humano, donde sus canciones animaron a cambiar la mentalidad de la población de Sudáfrica, principalmente joven, que se rebeló contra la sinrazón del apartheid. Por este motivo, el capítulo más remarcable de este viaje por las entrañas de su biografía es la propia entrevista al cantante, de ascendencia mexicana; un documento inédito, de incalculable valor histórico, por el que el documental se apunta un tanto ganador y se desmarca por completo de sus competidores. Un testimonio en el que se terminan de descifrar las claves de su éxito, como el hecho de mantener su personalidad inalterable, aún cuando los (perversos) ecos de la gloria y el destello se le han puesto en bandeja
Searching for Sugar Man está inyectada por el reconocible aroma de los suburbios, de esos barrios bajos, ásperos y solitarios; de las aceras mojadas capitaneadas por el sabor añejo, de la nostalgia; el hábitat natural, al fin y al cabo, de un ser humano de indiscutible mitología, de un fenómeno social que aún reniega de tal condición. Pero, sobre todo, este trabajo de inconmensurable belleza, de aplastante elegancia, se encuentra poseído por una tristeza que bien podría resumirse en ese último plano del cantante destilando música frente a una ventana, en la misma casa donde ha vivido alejado de la sociedad los últimos 40 años. Fuera está lloviendo y, un Rodríguez más sereno y afinado que nunca, parece feliz. Se funde a negro.