En la modernidad existe la frecuente pregunta sobre el
origen del Estado moderno, sus inicios, causas y consecuencias. De ésta manera
se ha llegado a establecer conclusiones sobre elementos necesarios para la
formación de la época moderna, como un gobierno centralizado, una
administración burocrática, un cuerpo de leyes en el marco de una sociedad
contractual. Sin embargo, los orígenes siempre remiten a eventos exclusivamente
políticos, económicos y sociales. Es por esto que el tema del deporte se
introduce en un análisis de la formación de la época moderna, como elemento
multifacético que combina los tres ámbitos mencionados anteriormente y remite a
una época más antigua de lo que generalmente se considera. Los análisis sobre
la modernidad se remontan comúnmente a los siglos posteriores al X, sin
embargo, el análisis del deporte como causa de la formación de la época moderna
se remonta a casi un siglo a.C.
En base a lo anterior, el tema del presente ensayo es el
deporte como elemento influyente en la formación de sociedad, dando paso de
esta manera a la sociedad moderna. Esto en cuanto al deporte como conjunto de
prácticas, valores, normas y roles dentro de una sociedad. Así, se busca
responder a la pregunta por la manera en que las prácticas deportivas han
influido en la formación de sociedad a lo largo de la historia, centrándose en
la descripción de sociedades modernas. Sin embargo, en la literatura sobre el
deporte se establece que existe una constante tensión entre dos hipótesis:
aquellos que creen que el deporte ha influido en la sociedad, y por otro lado aquellos
que creen que la sociedad ha influido en la construcción de los deportes. Para
este ensayo, se considerará la existencia de un movimiento dialéctico entre
sociedad y deporte, una complementariedad entre deporte y cultura, donde cada
uno influye sobre el otro, sin preguntarse por el dilema del origen de cada uno.
De esta manera, la pregunta que guiará este ensayo no es causal, sino más bien
descriptiva en cuanto a la posibilidad de identificar qué elementos presentes
en el deporte pueden verse reflejados en la sociedad que los practica.
Para profundizar en los conceptos más básicos que
permitirán el análisis del presente ensayo, el autor Kendall Blanchard (1995)
entrega herramientas útiles para la comprensión de la importancia del deporte
en la sociedad. Este autor destaca que en la modernidad, el mundo occidental ha
tenido el afán de diferenciar el concepto “juego” del de “deporte”, siendo que
en muchas culturas orientales ambos refieren a lo mismo; sin embargo, será
necesaria hacer está distinción occidental. El concepto de juego es usado por
varios antropólogos expuestos en el libro de Blanchard para referirse a una
acción innata, elemento básico de los instintos del hombre y que está presente
en la infancia de todos. Haciendo referencia a la definición de Johan Huizinga
(1950:13), el juego sería una actividad no lucrativa, gratis, componente de la
vida ordinaria, no serio, pero sin embargo, implica una total intromisión del
sujeto en esta actividad. Además de promover la asociatividad entre personas,
responde a normas consensuadas (pg40). Por otro lado, Edward Norbeck (1974:1)
refiere a un comportamiento más bien a un estímulo heredado biológicamente que
se distingue por distintos tratos voluntarios que brindan placer. Lo que se
puede destacar de ambas definiciones es el carácter voluntario con el que nada
se espera a cambio de esta actividad. Esto permitiría un desarrollo de
habilidades sociales y personales de manera voluntaria, reforzando el carácter
de cada uno a través de distintos estímulos.
Por el otro lado, se encuentra el concepto de
“deporte”, definido por Blanchard (1995:33) como una institución y elemento
cultural, diferenciándose en este punto con el juego. Al ser un elemento
cultural, cumple con las distintas características que se encuentran en el
concepto de “cultura”. En primer lugar, la diferencia entre cultura y sociedad,
siendo la última referente a los grupos de personas y sus relaciones, y el
primero refiere a la manera en que se dan estas relaciones. En segundo lugar,
la universalidad de la cultura remite a que ésta está presente en todos lados,
independiente de las infinitas modificaciones que se puedan encontrar. En
tercer lugar, es aprendida, es decir, no es heredada biológicamente, a pesar de
que pueden haber predisposiciones genéticas para adoptar una por sobre otra. En
cuarto lugar, la cultura es un mecanismo adaptativo, es decir, la manera en que
las personas y poblaciones se adaptan a su entorno. En quinto lugar, es
integrada, osea, es un todo cultural, con implicancias asociadas. Sexto, la
cultura es compuesta, o en otras palabras, se compone de muchos elementos y
ámbitos que se interrelacionan para formar este todo. En séptimo lugar, la
cultura tiene la característica de ser simbólica, es decir, tiene la capacidad
de dar significado a distintas cosas. Por último, es una guía de
comportamiento, según la cultura y todas sus características nombradas
anteriormente, las personas actúan en función a este todo integrado y compuesto
para así tener una adaptación a su entorno.
Es en base a lo anterior que el deporte, al igual que
cualquier otro elemento cultural, cobra relevancia para ser estudiado. El
deporte tendría la capacidad de cumplir con estas características dentro de
cada sociedad, contando además, con particularidades que le permitirían ejercer
diferencias entre sociedades.
Asimismo, Gregory Bateson (1972) describe la paradoja
del juego: es reconocible y a la vez indefinible, es decir, es fácil
identificar una situación de juego, pero es difícil explicar las razones por las
que se identifica un juego, explicando que se trata de una metacomunicación
(comunicación sobre la comunicación). Sin embargo, no se adentrará en este
análisis sino más bien sirve para respaldar el carácter de naturalidad del
juego en las sociedades.
Ahora
bien, para explicitar la importancia de profundizar en el deporte en vez del
juego en vista de la pregunta a investigar, es necesario hacer referencia a
otra sección del libro de Blanchard, donde explica la relación que existe entre
el deporte y la guerra. Ésta recae principalmente en el carácter competitivo
que tiene el deporte, permitiendo un enfrentamiento entre dos o más personas en
donde se muestra cuál es el más fuerte, quién tiene más capacidades y
habilidades, el más perseverante, en fin, dándole luz a múltiples valores que
se aplican también para el caso de la guerra, donde los soldados se preparan
para competir con el adversario, demostrando las mejores capacidades y
organización, ejerciendo un dominio sobre el otro en cuanto a superioridad de
aptitudes. El deporte y la guerra estarían relacionados a través de la
violencia, la cual no es generalizable a todas las sociedades por practicar
deportes, sino que depende de las propias concepciones que tenga cada cultura
sobre la violencia. A lo largo de la historia se ha visto la necesidad
inherente del ser humano por dominar a otros a través de la superioridad de
valores, desplazándolos o hasta eliminándolos. Es asi como las sociedades han
llegado a desarrollar mecanismos de “violencia ritualizada” a través de
situaciones de juegos, donde la violencia ocurre en un marco no serio y
acordado entre las partes, con el mismo fin de demostrar los valores antes
mencionados en una situación normada.
Los primeros registros de práctica deportiva
sistemática y concientizada, que cumple con la búsqueda de valores explicada
anteriormente, son sobre los Juegos Olímpicos. Su origen data de alrededor de
776 antes de Cristo en la ciudad de Olimpia, Grecia. Éstas prácticas iniciaron
como una práctica cultural, donde los hombres competían en distintas destrezas
y disciplinas para probar su fuerza para luego hacerle una ofrenda al Dios Zeus
para que el pueblo no perdiera el carácter triunfal. Además, se describe que
detrás de la simple competencia deportiva existe una serie de prácticas, roles
y normas asociadas que le daban sentido a ésta. Por ejemplo, sólo los hombres
podían participar y presenciar estos Juegos Olímpicos, el premio del triunfador
era una corona de olivos cortados con un cuchillo especial por un niño de 12
años que no tuviera padres separados. Todas estas prácticas revelan la
estructura de la sociedad, como la importancia de la familia, la jerarquía de
los hombres por sobre las mujeres y la religión que se llevaba a cabo en esta
sociedad. Asimismo, se observa la configuración de una sociedad machista, donde
la fuerza era un carácter exclusivo del sexo masculino. Cabe destacar que el
Maratón, una de las pruebas más antiguas de los Juegos Olímpicos, surgió a
partir de la carrera que realizó un soldado ateniense desde el Valle de Maratón
hasta Atenas para comunicar el triunfo de los atenienses sobre los Persas, cayendo
muerto al terminar dado el extremo cansancio. Esto refleja la importancia del
heroísmo en esta sociedad, honrándolo al crear una carrera con la misma
distancia recorrida por este hombre (42,2 kilómetros). Por lo demás, había un
acuerdo de paz dentro del país durante el período en que se llevaban a cabo
estas competencias, revelando el carácter sagrado de ésta práctica. Los Juegos
Olímpicos en Grecia se realizaban cada cuatro años, al igual que en la
actualidad. Los Juegos Olímpicos modernos han sido modificados en varios
aspectos desde sus orígenes, adecuándose a la evolución de las sociedades y sus
respectivas necesidades, siendo escenario de múltiples eventos sociales de
relevancia mundial, como la inclusión de las mujeres a los distintos equipos
nacionales en la versión de París el año 1900, la inclusión de los
afroamericanos al equipo estadounidense en la primera mitad del siglo XX,
asesinato de deportistas judíos en la época de la Segunda Guerra Mundial, y la
potenciación de los equipos de países tercermundistas en distintas disciplinas
desde fines del siglo XX.
La re inclusión de estos juegos a la época moderna fue
a fines del siglo XIX, donde el barón de Coubertin de origen francés planteó la
importancia de masificar el deporte al resto de la población y no sólo como una
actividad de la aristocracia, debido a los beneficios “en el desarrollo de madurez, nobleza,
capacidad de trabajo y bienestar físico que generaba el esfuerzo y la sana
competencia”. Este evento constituye
un momento clave en la historia del deporte, ya que a partir de lo observado de
la civilización Griega, los europeos modernos retoman esta actividad al
contrastar el desarrollo de la misma civilización con sus prácticas, entre ellas
las competencias deportivas. De ésta manera se podría inferir que al
reincorporar los Juegos Olímpicos a la época moderna, los europeos tenían la
convicción de que estos fueron un fuerte impulsor del desarrollo que llegó a
tener la civilización Griega; vieron en el deporte un elemento fundamental para
la formación de una mejor sociedad que conllevaría al desarrollo. Lo
anterior sirve a modo de respaldo a la tesis sobre la naturalidad que tienen
estas prácticas en el ser humano a lo largo de la historia. A la vez, esto argumentaría
la pertinencia de este análisis en un marco cultural-biológico al demostrar el
componente biológico (al ser una necesidad de la humanidad en distintos
aspectos) de un elemento cultural como lo es el deporte.
Volviendo
al aspecto más cultural, Pierre Bourdieu (1974) argumenta que el deporte es
foco de una distribución no aleatoria de edades, niveles socioeconómicos,
ocupaciones y niveles educacionales que no sólo media relaciones sino que
también da espacio para construir significaciones. En relación a lo
ejemplificado en una sección anterior de este ensayo, Bourdieu se plantea la
pregunta por la distribución de la población en las distintas actividades
deportivas, argumentando su tesis con una contra-tesis de que si no fuera así,
se asumiría que este necesidad biológica estaría igualmente presente y
distribuida entre todas las personas de distintas sociedades, destacando que
las diferentes prácticas deportivas tienen distinta popularidad o aceptación
alrededor del mundo. Argumenta también que el deporte ha demostrado en la
historia que tiene su propio funcionamiento autónomo de procesos sociales y
económicos, contando con sus propias crisis, leyes y evolución; una realidad
propia, irreductible a otras. Destaca, además, que el cambio conceptual de
juego a deporte ocurrió en las elites burguesas de Europa, concordando con
Bateson y la metacomunicación al decir:
“The school is the site, par excellence, of
what are called gratuitous exercises, where one acquires a distant, neutralizing
disposition towards language and the social world, the very same one which is
implied in the bourgeois relation to art, language and the body: gymnastics
makes a use of the body which, like the scholastic use of language, is an end
in itself” (1974:823).
Por lo tanto, se puede comenzar a
destacar, en una primera aproximación, que la creación, formación y adaptación
de las distintas prácticas deportivas están determinadas por las necesidades de
comunicarse y distinguirse en las sociedades. Asimismo, Bourdieu destaca que
para la constitución de un campo de prácticas deportivas es necesaria una
filosofía deportiva, necesariamente política, relacionándose a lo dicho
anteriormente sobre la relación deporte-guerra, siendo el deporte una actividad
tradicionalmente más asociada a lo masculino por la formación de carácter
correlativo con los valores necesarios para la guerra. La masificación de estas
prácticas asociadas exclusivamente a la aristocracia europea, como ya se sabe,
se da gracias al Barón de Coubertin. Así se llega a evidenciar las múltiples
interacciones y símbolos que existen y se construyen detrás de la práctica
deportiva.
Para
apoyar lo anterior, es pertinente realizar una comparación entre dos
sociedades, aparentemente con culturas distintas, centradas en una práctica
deportiva popular y propia de cada sociedad. Se ha escogido el caso de India
con el Cricket y el de Estados Unidos con el fútbol americano.
En India existe una estrecha
relación entre el cricket como deporte y la cultura de este lugar, reflejado en
el nacionalismo que genera este deporte. El cricket fue traído a India por los
colonos para promover valores ingleses, pero a fines del siglo XIX, la clase
media y alta adoptó este deporte como estrategia de sublevación frente a sus
líderes colonos, de manera que se les opondrían con el fin de superarlos en su
propia actividad. Así, la participación potenciada por la clase media de
Bengal, India, en juegos europeos fue para desafiar a estos mismos. A mediados
del siglo XIX, este fenómeno dio paso para proponer una igualdad política en el
marco de una igualdad deportiva. Pronto, este deporte se asoció a un
sentimiento de nacionalismo, el buen jugador era un buen indio, de manera que
el buen jugador era aquella persona capaz de enfrentarse a los desafíos sociales y sobreponerse a
cualquier situación. En cierto sentido, el cricket se convirtió un mecanismo de
educación y significación de valores que identifican a la cultura India al
sobreponerse y lograr independizarse de los colonos ingleses, una manera de
expresar el orgullo y conciencia nacional. Promueve un espíritu de superación
ya que trasciende clases sociales.
En el
caso de Estados Unidos, el fútbol americano es el deporte propio de éste país
puesto que es ahí donde se creó y es uno de los pocos, casi únicos países que
lo practican. El futbol tradicional se desarrollaba en Inglaterra de una manera
más violenta de lo que se conoce hoy; luego, se fue normalizando cada vez más,
de manera que no fuera tan violento y se pudieran seguir reglas universales y
aplicadas en todos los lugares donde se jugara. Cuando llegó a tener las reglas
que se conocen hoy, en Estados Unidos surgió el interés por jugar un deporte
con un tinte más “masculino”, donde el balón se jugara con las manos,
permitiendo tacleos más violentos, pareciéndose al rugby que se gestaba en Gran
Bretaña. El primer juego institucionalizado de este deporte en gestación fue en
1876, siendo procedido por eventos anuales y celebraciones de festivos, dándole
más un aspecto de espectáculo que deportivo. Esto abrió paso para potenciar el
turismo de ciertas ciudades y proyectos inmobiliarios. Las victorias sobre equipos
elitistas de otros países sirvió para potenciar la conciencia nacional y
orgullo. Nuevamente, el fútbol americano se transformó en un mecanismo de
expansión de valores coherentes con este aspecto machista del deporte:
“(…)the rugged athleticism, the near-savage
violence, and the technically demanding teamwork required by the sport provided
both a necessary masculine tonic to a post-Frontier American society and a
valuable training ground for the future captains of modern industry.” (Morris, 2004:3)
A modo de conclusión, este ensayo se
adentra en la argumentación y ejemplificación empírica del carácter complejo
que tiene el deporte en la humanidad, cumpliendo con características propias
del concepto de cultura al ser un elemento cultural, que reproduce y contribuye
a la formación y transformación de culturas. Esto queda evidenciado en el
proceso histórico del deporte como necesidad biológica del hombre por competir,
superarse y dominar al resto. El caso empírico queda demostrado con el caso de
India y Estados Unidos con el cricket y el futbol americano respectivamente.
Ambos deportes se han convertido en mecanismos de reproducción de su propia
cultura, potenciando valores ideales en cada una de estas.
Por lo tanto, queda expuesta la importancia que ha tenido históricamente el deporte en la formación de sociedades y su situación contemporánea, constituyendo un elemento cultural que permite reproducir de manera popular o masiva la cultura, orientándose a un ideal nacional/cultural, reflejando estos valores en simbolismos dentro de cada práctica deportiva. De esta manera, resulta relevante plantearse preguntas posteriores sobre la posible identificación de una escala de desarrollo de Estados modernos relacionados a la importancia que se le da al deporte y la formación de valores asociados por parte de cada país.
Bibliografía Consultada
- Dunning,
E (2003). El Fenómeno Deportivo.
- Blanchard,
K (1995). The Anthropology of Sport.
- Bourdieu,
P (1978). Sports and Social Class. Social Science Information, 17 (6),
819-840.
- Crick, E (2007). Cricket and Indian National Consciousness.
- Morris, P (2004). Football in the USA: American Culture and the World’s Game
- Historia
de los Juegos Olímpicos (s.f.). Recuperado en http://www.monografias.com/trabajos13/hjuegol/hjuegol.shtml
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