La
semana pasada estuvo marcada por noticias que darán materia de
reflexión para todo el mes: primero, el mundo siguió de cerca la
renuncia y despedida de Benedicto XVI. Un acontecimiento único, que
no se repetirá más de esa forma. Fuimos testigos de una buena nueva
de esperanza, ya que tras la decisión papal surgirán con seguridad
solo cosas buenas para la Iglesia y, de paso, para el mundo. Mi
agradecimiento a Su Santidad, Papa emérito – así hay que llamarlo
ahora - y mi oración por el cónclave, que elegirá a su sucesor.
La
mayoría – no toda - de la prensa supo estar a la altura de este
acontecimiento y supo hacer una lectura comprensiva de su decisión.
Los agoreros de calamidades y quienes ven solo afanes conspirativos
contra la Iglesia deben callar ya que, la verdad sea dicha, la prensa
mundial siguió con respeto lo vivido en la Santa Sede. Ahora solo
queda rezar por el cónclave y pedir que la gracia de Dios acompañe
a los cardenales en su delicada tarea.
También
conmemoramos un nuevo aniversario del terremoto y maremoto del 27
Febrero. Por más que hayan transcurrido tres años, es aún materia
de enseñanza e invitación a aumentar nuestras precauciones ante la
naturaleza, a renovar el amor a la vida y la mutua solidaridad. Bueno
es descubrir las luces de esperanza que surgieron ya que, entre
todos, hemos levantado lo que la naturaleza destruyó.
Y
terminamos con Viña 2013. Una buena inyección de creatividad,
música y espectáculo. La música le hace bien al alma. Oxigena,
distrae sanamente, regala alegría. Lamento sí una parte del humor.
El gusto por las palabras groseras supero varias veces lo tolerable.
Se abusó, a mi juicio, del doble sentido y de las groserías.
Algunos humoristas se excusaron diciendo que eso era lo que pide el
público. Esa falacia se destruyó cuando apareció 31Minutos sobre
el escenario. Un espectáculo notable, de clase mundial, ordenado,
limpio, de buen lenguaje y humor inteligente.
El
humor dice mucho de lo que se lleva en el corazón. El lenguaje crea
realidad. Dime como te expresas y te diré cómo eres. Estamos
abusando peligrosamente de las groserías, descalificaciones y burlas
de doble sentido. Bien haríamos en ver cómo estamos en casa. El
buen trato tiene mucho que ver con el humor que cultivamos.
Y
se nos apareció marzo, marcado por inicio de clases, pago de
patentes y cuaresma. A vivirlo con alegría, calma y buen humor. En
cada uno está el que resulte llevadero y no un mar de tensiones. Los
cristianos celebramos al final de este mes la Pascua de Resurrección,
fiesta de vida. Un buen aliciente para mirarlo con buenos ojos.
P.Hugo Tagle
twitter: @hugotagle