A Rosa Vergara (15 enero de 1931-6 de enero de 2008)
Madre.
Si estas arriba,
¿Por qué no bajas de las nubes lluviosas,
para que refresque mi vida?
II
Si estás abajo,
¿Por qué no sube en los retoños,de los árboles que te plante,
y que recuerdan la vida ,
de la vieja casa de Valparaíso?.
III
¿Por qué esta noche me resuenan
los etéreos murmullos de tu voz
y la fragancia de la casa de la infancia,
y siento tu mano que me arropa
en los fríos inviernos de mi ciudad natal?
IV
¿Sabes madre?,
pese a mis años de destierros y exilios
tu vida siempre palpito en la mía,
en cada gesto, en tu porfiada bondad,
en tu sonora risa, y en tu aplastante emotividad.
V
¿Por qué tu y yo madre
estuvimos fatalmente unido
al destino del desamor,
acaso veníamos de la experiencia aplastante de los sufrientes,
con las cicatrices de los fortalecidos ?
VI
De tu corajuda existencia te adivine siempre venir,
en los profundos desamparos de tu ausencia,
siempre te pude encontrar,
y hoy en que ya no estas ,
mas ausente te siento venir.
Luis Vega Vergara.
San Luis Argentina. 2009.