Durante mi vida he podido apreciar algunos extremos que existen dentro de la sociedad, he conocido personas que pueden gozar de comodidades y personas que no tienen los mismos recursos. He ido a lugares en los cuales aprecio la diferencia entre tener una cama, cobijas y una regadera donde me pueda dar una baño, también he estado en lugares donde he tenido que dormir en el piso, donde me he tenido que bañar a jicarazos o con manguera y también he estado en lugares donde hay letrinas.
Una vez platicando con una prima en una comida familiar, me
comentaba que se pueden apreciar distintas formas de ver las cosas durante la
vida, ella decía que tristemente es difícil querer que las personas cambien, ya
que me contaba cuando iba en la secundaria tenía una compañera que nadie
aceptaba en su círculo, no sabía porque… La chica de la que me platicaba se
veía linda, buena onda, tranquila, sencilla y en realidad muchos no sabían porque
no le hablaban; simplemente como los demás, la hacían a un lado.
Mi prima le pregunto a
una de sus amigas si sabía la razón por la cual no le hablaban a dicha chica, y
la respuesta fue, que como era hija de un taxista, vive en una colonia popular
y a veces llegaba en camión a la escuela no le hablaban, dicha escuela a la que
asistía iban personas de alto nivel económico. Desgraciadamente les comparto
que no me causa extrañeza este tipo de discriminación ya que no casos iguales,
pero similares también he conocido casos así. “Hay quienes se creen más que los
demás y a todos miran con desprecio” Pr 30:13
Sé que como mi prima dice… “es difícil querer cambiar a las
personas”, pero el cambio debemos iniciarlos por los mismos y como siempre les
aconsejo, compartir nuestra manera de pensar.