Nuestra sociedad es una entramada red de caminos que se abren a nuestro paso, nosotros y una multiplicidad de individuos más o menos cercanos vamos pensando, explicando y construyendo esos caminos para luego actuar en base a ellos. Poder poner de manifiesto los modos en que se construye el presente y en ese proceso, la propia identidad, es la tarea que nos ocupa a nosotros los docentes, tarea nada sencilla por cierto. Para que esto sea posible es importante contextualizar el espacio en que se desarrolla este proceso, intentando hacer un zoom de aproximación desde el orden internacional, al nacional, y desde él, al regional y al local para no perder la riqueza que implica el considerar este espacio como una unidad indivisible. Sin desatender por esto las peculiaridades existentes en el espacio específico de este proceso. También es importante tener en cuenta los procesos económicos que desde el orden mundial se ciernen sobre los países dependientes, generando políticas económicas nacionales que influyen e impactan generalmente en forma negativa sobre el orden local, con el consiguiente debilitamiento del estado nacional y con él, el de nuestra propia sociedad.
Si tenemos en cuenta que la experiencia se estructura a través del lenguaje, que es el lenguaje quien constituye la realidad, la genera evocándola, expresándola, imponiendo a nuestra relación con la realidad estructura y contenido e influyendo en nuestro pensamiento aunque no en forma determinante, debemos entonces prestar atención a los discursos ya que ellos constituyen la base de lo que los miembros de una sociedad aceptan como verdadero o falso como legítimo o ilegítimo, tendiendo a generar un cierto orden y coherencia, un fondo de sentido común.
Es el estado quien ha constituido, sistemas de circulación de discursos mediante la conformación de instituciones que actúan como centro de poder político. A estos fines vino a servir el sistema educativo y los medios masivos de comunicación, ya que para el pleno ejercicio de la “estatalidad” es necesario la instancia de organización del poder y el ejercicio de la dominación política, constituyéndose a la vez como modo de relación social y como aparato institucional.