La poesía española contemporánea acepta como punto de partida la generación del 98, movimiento renovador que se produjo en la madre patria en las postrimerías del siglo XIX, y que se entrecruza con el modernismo. Como ya hemos visto algunos críticos consideran a la generación del 98 como el modernismo español, pero también hemos visto cómo esa asimilación no es válida si tenemos en cuenta las características de sus principales figuras, tales como Unamuno, Baroja, Azorín y otros. Fue sin duda importante la influencia que Darío ejerció entre los escritores españoles, pero esos resultados se vieron reflejados más adelante con Villaespesa, Rueda, Juan Ramón Jiménez, etc. Existió una profunda diferencia entre el modernismo y la generación del 98; los modernistas eran esteticistas, amantes de la expresión sensorial, exquisita y ornamentada, y se complacían con la música y el lujo del verso; los noventiochistas fueron intelectuales, razonadores, de intención política, social y económica, dentro de una expresión contenida y sobria – a veces seca – como la de Unamuno.
Importancia y consecuencias del 98
Ángel Ganivet (1865-1898), ensayista
español de honda raigambre hispanista, fue el mentor del eje del ideario que
representaba el elemento aglutinante de la generación del 98. Cuba y la pérdida
definitiva de las últimas posesiones coloniales de ultramar: Cuba, Puerto Rico
y las Filipinas, una viril reacción localista se opera entre los hombres de
letras, ante la literatura pesimista de sus predecesores y frente a morbideces
de secuelas exóticas que ellos conceptuaban de decadentes y vanamente
importadas, se esforzaron por hacer prevalecer la integridad del espíritu
español, noblemente representado por el estoicismo senequista y el ideario del
Cristianismo.
Con una rigurosa actitud estética,
hicieron de la sencillez un principal atributo, que se levantaba contra los
excesos retóricos del período anterior. El paisaje de Castilla, con su gravedad
esteparia, parecía encarnar el alma española, que se consubstanciaba también innegablemente
con la figura esmirriada del inefable manchego.
Tal es lo que parece percibirse, como
una aroma de melancolía, en estos bellos versos de Antonio Machado (1987-1939).
Desnudos, sobrios, impregnados de gravedad …del
Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla. ¡Oh, tierra
triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y
roquedas,
…………………………………………….
…y también en éstos, sobre el mismo
tema, de su hermano Manuel (1874-1947):
NUEVAS ESCUELAS – PANORAMA EUROPEO EN EL
SIGLO XX
Numerosas son las explicaciones que se
han intentado para justificar la aparición y permanencia (algunas muy fugaces)
de las innumerables escuelas poéticas surgidas en el siglo XX, algunas de las
cuales propusieron para las letras transformaciones y novedades nunca antes
imaginadas hasta entonces.
Algunas de esas explicaciones nos hablan
de la angustia del hombre del siglo, que tiene su origen en las penurias y
vicisitudes derivadas de la industrialización, para un ser humano cada vez más
intelectualizado y consciente de lo que ocurre a su alrededor.
También se nos habla de las cicatrices
morales (algunas aún son heridas) dejadas por dos guerras espantosas y algunas
otras conflagraciones – no tan generales – pero que han involucrado a
importantes sectores del concierto internacional.
Tal vez, también sea dable rastrear las
causas de transformaciones tan profundas en el mero hastío producido por el
tránsito continuo de sendas tan holladas generación tras generación.
Sin embargo, la contemplación del
panorama total no debe confundirnos. No todos los rincones de la literatura han
sido invadidos (menos aún conquistados) por estas nuevas tendencias. En todas
partes – cual reservas inexpugnables- han permanecido escritores fieles a las
más caras tradiciones de la lengua, aceptando sólo aquellos cambios que los
nuevos tiempos imponen con sus fenómenos irrefragables, pero respetando y
amando los moldes que establecen, no las escuelas o preceptivas, sino las
íntimas convicciones artísticas. Con el máximo rigor cronológico posible,
mencionaremos –no todas- las principales escuelas literarias de nuestro siglo,
haciendo al propio tiempo referencia a sus características primordiales, como
así también a los literatos adictos a cada una. Resultará útil hacer notar que
muchas de las manifestaciones literarias de los movimientos a que haremos
referencia, pertenecen a la prosa, especialmente a la novela. También conviene
subrayar que ninguna de las escuelas de vanguardia ha tenido una vigencia
perdurable; a lo sumo, es posible contabilizar ciertos rastros y fisionomías
diluidos en el torrente de la poética contemporánea, como así también alguno
que otro cultor aislado.
IMPRESIONISMO
Coincide su aparición con el comienzo
del siglo (1900). Siguiendo las orientaciones de la pintura de la época, los
escritores impresionistas aspiraban, no a reproducir la realidad y la
naturaleza tal como son, sino a reflejar las “impresiones” producidas por ellas
en la sensibilidad del artista. Como lo hace el pintor con el esfumino, el
poeta vuelve evanescentes los perfiles de sus imágenes y difusos sus contornos,
y logra así cierto efecto de vaguedad y lejanía.
Algunos poetas modernistas utilizaron en
sus poemas recusrsos que evocan la técnica impresionista que era, por otra
parte, contemporánea de casi todos ellos. Lecturas: Julio Herrera y Reissig,
398-481.-
RASGO
Hay algo con una casa
En el diente de una cuesta,
Y en un cielo de hojalata
…………………….
Job Las Vargas
EXPRESIONISMO
“Aunque no haya fórmula coherente que
pueda abarcar todos los aspectos del expresionismo, cabe poner de relieve, como
rasgos característicos del mismo, su postura antirracionalista, su afán de dar
expresión a la realidad profunda de las cosas, buscándola no en lo externo,
sino en las zonas misteriosas de lo inconsciente, la repulsa de todo lo que
signifique orden y estructura, su violento anarquismo, su tremenda tensión
psicológica que lo hace balancearse entre el éxtasis visionario, el balbuceo
lírico y el deseo de acción brutal” José García López. Y el mismo autor
continúa así: “…destaca también la valoración radical de lo intuitivo y la
negación de la inteligencia, actitud que había de llevar a la ausencia de un
verdadero arte y dejar reducido el estilo a una sujeción de exclamaciones,
frases elípticas y bruscas manifestaciones de tipo afectivo”.
LLUVIA, SIEMPRE…
Lluvia lenta
Que me caes
Y me traes
Otras tardes hasta aquí.
Prostituta
Que me incitas
Y me invitas
…………………………..
Job las Vargas
La aparición del expresionismo se
produjo, aproximadamente, en 1910 y su duración fue efímera. Casi
contemporáneamente –tal vez un par de años antes- impulsado por el escritor
italiano Felipe Tomás Marinetti (1876-1944), nace otro de los tantos “ismos” literarios:
el FUTURISMO; he aquí algunas de las consignas del propio Martinetti: “ Arte
vida explosiva… Anticultura… Intuición e inconsciencia creadoras… Estética de
la máquina… Destrucción de la sintaxis… Dinamismo plástico… Compenetración y
simultaneidad de tiempo, espacio, lejos-cerca. Exterior-interior,
vivido-soñado… Arte de los ruidos… Palabras en libertad…
El futurismo, según la poco modesta
opinión de su creador, fue el origen de todos los movimientos vanguardistas;
además del flaco mérito que tal cosa representaría, tampoco es verdad. El
futurismo solo fue la manifestación italiana del la “gran oleada subversiva”
como la llama García López, que invadió a Europa a principios de siglo.
DADAÍSMO
Aproximadamente por 1916 el poeta rumano
Tristán Tzara da vida a este insólito movimiento literario; según sus
postulados, debía suprimirse cualquier relación entre el pensamiento y la
expresión. De tal manera, todo rastro racional debía desaparecer de la creación
artística, la que se convertiría así en un reflejo balbuciente del o infantil y
lo primitivo.
ULTRAÍSMO
Hacia 1918 0 1919 nació en España este
movimiento que, según un manifiesto aparecido por entonces al que llamaron
“ultra”, pretendía situarse más allá de todos los “ismos”.- En la Argentina fue
introducido hacia 1921 por Jorge Luis Borges y adoptado por muchos poetas de
esa generación como reacción frente a las prolongaciones diluidas y decadentes
de un modernismos que ya había hecho lo suyo. En cuanto ala forma, imponía el
uso del verso libre y los contenidos debían caracterizarse por la utilización
de metáforas atrevidas y exaltadas hasta su máxima expresión y por la supresión
de lo anecdótico y descriptivo. Más que la realidad circundante, el poema
describe el mecanismo pensante.
En nuestro país, la revista “Martín
Fierro” fue el principal órgano de divulgación de las nuevas ideas, a tal punto
que “martinfierrismo” y “ultraísmo” llegaron a usarse como sinónimos.
SURREALISMO (Superrealismo) 1920
Uno de sus fundadores fue el francés
André Breton (1896-1966). Leamos a José García López: “…en el primer Manifiesto
de André Breton(1924) hallamos definido el nuevo procedimiento como un
“automatismo psíquico, por el cual se intenta expresar, verbalmente o por
escrito (también en pintura y escultura) el funcionamiento real del pensamiento;
dictado del pensamiento fuera de toda intervención ejercida por la razón y de
toda preocupación estética y moral”…”siguiendo las doctrinas de Freíd sobre el
subconsciente, adoptó recursos para poner de manifiesto las zonas profundas de
la realidad, ignoradas por la razón: la escritura automática, la utilización
del material onírico, la asociación arbitrara e ilógica… en el fondo, la
actitud de los superrealistas no fue sino una etapa nueva de la trayectoria
iniciada por ciertos románticos y continuada por el simbolismo”. A pesar de su
enorme influjo en el arte actual, como escuela y tal como ocurrió con los
restantes movimientos de vanguardia, su duración fue apenas de tres o cuatro
años.
CREACIONISMO (1921)
Fue casi contemporáneo del ultraísmo y
sus figuras más importantes fueron el poeta Vicente Huidobro (chileno,
1893-1948) y el español Gerardo Diego (1896). Básicamente propugnaba crear el
poema a la manera como la naturaleza crea el árbol. Es necesario “crear” una nueva
realidad, por vía de la imaginación. Las imágenes se asocian de manera absurda
para generar el impacto artístico. Huidobro decía: “¿por qué cantáis a la rosa,
oh, poetas?: ¡hacedla florecer en el poema!. Que cada parte de una poesía y
todo el conjunto hagan un hecho nuevo, independiente del mundo externo”.
Las características principales del
creacionismo fueron, en lo externo, el esquema, la ausencia de puntuación,
tipografía de blancos y espacios; en cuanto a los temas, los favoritos referían
a los vuelos de estrellas, milagros cósmicos, percepciones traumatúrgicas,
etc.- Quizás en la categoría de sub-escuela debamos ubicar al TREMENDISMO, ya
que fue el estilo utilizado por escritores que, por sus características, pertenecían
a alguno de los vanguardismos citados. “El tremendismo es la expresión de
angustia y protesta en que convirtieron su obra algunos poetas –surrealistas y
creacionistas- ante el dolor por la sangre derramada en las guerras; la
pobreza; la desorientación y carencia de un sentido en la vida; las
frustraciones patrióticas”. María B. Schegtel.-
EXISTENCIALISMO
Se sitúa su aparición en 1945, año del
epílogo de la más espantosa de las guerras que han azotado a la humanidad
–hasta ahora-.-
“El existencialismo, a través de
Francia, ha significado literariamente el asombro de vivir, y, ante lo
irracional, el hombre –en desamparo ante la imposibilidad de crearse su propia
esencia- ha adoptado actitudes cínicas, implacables y agónicas. La actitud
literaria ha llevado a los escritores a creerse responsables de la última
guerra, como si ellos mismos la hubiesen provocado… esta angustia es bien
palpable en las novelas de la tierra y el hombre hispanoamericanos… la
actitud violenta, el cinismo y el sentirse desamparado. Toda esta promiscuidad
constituye un delirio permanente en el sentir de los novelistas criollos. El
novelista que mejor ha expresado la angustia de post-guerra, es el uruguayo
Juan Carlos Onetti con su novela “Para esta noche”, en la que nos presenta el
dramático ambiente de una ciudad europea, sitiada durante la segunda guerra
mundial. Su estilo es tajante y expresivo. En la obra de Onetti se degusta
también esa angustia existencial existente en el hombre actual por las
sinrazones de la vida en una gran ciudad. Lectura: El Departamento.-
Por lo visto los contenidos del
existencialismo lo identifican mejor que las formas, que pueden contener a
aquéllos dentro de moldes más o menos tradicionales.-
Todos estos movimientos literarios que
muy someramente hemos repasado, tienen un hilo común que los ensarta, y es la
repulsa hacia el realismo burgués y también hacia el elegante y aristocrático
decadentismo de fines del siglo XIX. Pero también parecerían compartir la irracionalidad
y el desequilibrio psicológico, imperantes en un siglo –sacudido desde sus
primeros capítulos- en el que los grandes hechos bélicos y sociales parecen
haberlo subvertido todo.
Prof.
Mario Valdez