Hace varios años, quizá unos tres, escribí un artículo que titulé
"Instrucciones para realizar una mudanza". En ese entonces me acababa de
mudar de departamento y entonces pensé que, así como uno tiene que
dejar atrás varias cosas para cambiar el lugar donde uno vive, también
en lo colectivo y en lo social se tienen que llevar a cabo una serie de
pasos para mudarse (de condiciones, de situaciones, de lugares, de
realidades, etc.).
En primer lugar, la lección más importante de
todas es la de deshacernos de lo viejo. ¿Sabemos cuánta cosa inútil
guardamos durante años, pensando en que quizá nos servirá más adelante, y
solamente complica nuestra vida? Por ejemplo, algunos papeles viejos,
algunos documentos antiguos (de recuerdo) o algún adorno que compramos
hace mucho tiempo representan, casi todos ellos, anclajes al pasado que
solamente ocupan espacio y no nos dejan ir por la vida de una manera más
libre. Por poner un ejemplo, en mi última mudanza encontré unas hojas
que contenían canciones que me gustan, pero con los acordes señalados
para tocarlas con una guitarra. Desde que existe el internet y todo esto
puede ser consultado en línea, no le veo caso a tener guardados esos
viejos papeles de hace muchos años. También encontré unos pequeños
adornos y algo de ropa que compré hace muchos kilos. ¿Sirve de algo
guardar eso? No lo sé a ciencia cierta, pero me queda muy claro que tal
vez le sirva a otra persona; se podría vender, regalar, o simplemente
almacenar en algún lugar, de tal manera que no vayamos cargando eso al
lugar a donde vamos.
Si la mudanza fuera política o social,
encuentro muchas similitudes que podríamos desechar. La primera de ellas
tiene que ver con los prejuicios: morales, religiosos, políticos, etc.
Pondré algunos ejemplos, el primero es sobre los juegos de apuesta. En
México están prohibidos. O al menos eso dicen; pero la realidad dice que
no. Las personas gustan de jugar este tipo de cosas y por más que nos
empeñemos en negarlo, lo único que logramos es crear un mercado negro y
lugares clandestinos para tal fin. ¿No sería mejor regular el tema de
los casinos y permitirlos en México? Es decir, apostar en Las Vegas está
bien; pero apostar en México está mal visto. En realidad ello tiene que
ver con prejuicios, como también puede ser el tema de la "soberanía
energética" (que las compañías privadas no produzcan electricidad), o
bien, la reelección en nuestro país (dicen que no, porque se
"eternizarían" los políticos en sus cargos). ¿Pero realmente es cierto
ello? Creo que esos prejuicios que no van acorde a la realidad - tal
como sucede en las mudanzas - deben ser regalados, archivados,
almacenados o simplemente desechados. ¿Por qué razón? Porque ya no
sirven en los tiempos actuales y son un ancla para que México avance más
rápido y se desarrolle mejor.
Desechar aquellas cosas que
sirvieron antes pero que hoy ya no sirven más, es un acto de madurez y
de responsabilidad. Es difícil, porque son los prejuicios (así como
nuestras viejas partituras de guitarra) aquellas cosas que nos dan
seguridad, que nos dicen en dónde estamos y qué cosas hemos hecho en la
vida. Pero hay que arriesgarse. Cuando nos decidimos a "soltar esas
amarras", solamente pueden venir nuevos horizontes, pues los barcos
anclados al muelle no logran descubrir nuevos puertos y nuevos
atardeceres.
Mudarse (de ideas, de casa, de instituciones) nunca
ha sido sencillo. Las instrucciones para mudarse deberían venir con un
cuadernillo amplio para entender mejor las cosas; pero sin lugar a
dudas, el primer paso en ello tendría que ser el de desechar aquello que
ya no es útil ahora. La realidad cambia (es como un ente vivo) y hay
que adecuarse a ello. En el siguiente artículo seguiremos hablando de
los pasos subsecuentes en este proceso de mudanza. Por lo pronto,
diremos que lo más difícil ya sucedió: nos decidimos por el cambio y nos
deshicimos de lo viejo. Enhorabuena.
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2848628.htm
Federico Ling Sanz Cerrada*
*Maestro en Análisis Político y Medios de Información
www.federicoling.com y @fedeling