En estas últimas semanas hemos estado hablando sobre el nuevo año 2013.
Cada día deja de ser tan nuevo, pues ya van casi quince días de haber
iniciado, y las actividades ya se han retomado prácticamente en su
totalidad. Y en este tiempo, primero, dijimos que había que ser capaces
de ponerse en los "zapatos del otro" para comprender mejor su realidad, y
ser un poco más tolerantes. En la medida en que entendemos mejor cuáles
son las circunstancias que vive la otra persona, también entendemos
mejor su vivencia de las cosas, y quizá accederemos a ser más
incluyentes, sabiendo que no todos pensamos lo mismo o hacemos las cosas
de la misma manera.
De igual forma, la semana anterior, referí
una plática que tuve con mi padre acerca de los deseos de año nuevo. Me
dijo que deseaba que la realidad de las personas se hiciera como un
sueño, y no al revés, porque el concepto de convertir nuestra
cotidianeidad en algo digno de ser vivido, es uno de los retos más
interesantes y benéficos para cualquiera.
Y en esta semana quiero
hablar del cambio. El cambio, como concepto abstracto, no nos dice
nada. Pero si hablamos de transformaciones personales y colectivas,
entonces tiene mucho sentido. Hay muchos tipos de cambios, y no
necesariamente todos son buenos, de entrada. Los hay también en diversos
niveles y en diferentes disciplinas. Pero el cambio que más nos
interesa es aquél que comienza desde dentro de nosotros, y se refleja en
cosas externas, que impactan de manera colectiva en nuestra sociedad.
En
ese sentido, quiero enfatizar la mecánica del cambio. ¿Cómo se le hace
para cambiar? Por decir algo, alguien que quiera modificar de manera
sustancial su realidad, no podrá hacerlo de la noche a la mañana. Tiene
que ser un proceso paulatino y constante. Creo que la mejor dinámica
transformadora es aquella que se hace de manera sistemática y con
herramientas técnicas. ¿Qué implica lo anterior? Saber utilizar las
disciplinas conocidas para cambiar, y además, sostenerse en el proceso
mismo de transformación.
Ello no solamente ocurre en el ámbito
personal, sino también social y político. Si un país o una nación desean
cambiar de forma radical su realidad, no lo harán mágicamente. Veamos
por ejemplo el nuevo sexenio en México. Apenas van dos meses (sin
cumplir aún) de que el Presidente Peña tomó posesión como Presidente de
la República. ¿Hay ya cambios radicales en México? No. Yo veo al PAN y
al PRI y al PRD instalados cómodamente en el papel que desempeñaron
durante tantos años antes. Es decir, en 12 largos años (de 2000 a 2012)
cuando los roles se invirtieron, muchos de estos actores no fueron
capaces de transformarse. No lo hicieron sistemática y constantemente,
al parecer. La dinámica del cambio político también tiene su "chiste", y
no es muy diferente de aquella que se utiliza para que las personas
logremos transformarnos día con día.
Yo creo que México y sus
habitantes, en sus diferentes roles, papeles, circunstancias y
realidades tienen la necesidad de cambiar constantemente. Lo vemos en
cada cosa que sucede y en cada día que inicia. México puede empezar a
cambiar algo de sí, a través de estas técnicas. Creo que una de las
cosas más importantes, es no intentar cambiar todo de una sola vez y
concentrarse solamente en una sola cosa. Es como una cadena, y cuando se
jala un eslabón, toda la cadena empieza a moverse detrás. Así es el
cambio verdadero.
Luego entonces, tenemos ya tres elementos de
cambio: técnica, constancia y focalización. ¿Qué tal que en este nuevo
periodo en nuestro país, empezamos a aplicar lo anterior, primero en
algo que sea personal, y luego lo llevamos a algo que sea colectivo?
Estoy seguro que este será el mejor ingrediente para transformar a
México. El cambio implica movimiento, y todo aquello que no está en
movimiento, se estanca, se anquilosa o se muere. Ese es el riesgo de
permanecer "inmóviles, al borde del camino", como diría Mario Benedetti,
el mejor "científico" del cambio.
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2839110.htm
Federico Ling Sanz Cerrada*
*Maestro en Análisis Político y Medios de Información
www.federicoling.com y @fedeling