Platiqué con mi papá en estos días. Hace un rato me dijo que este año
va a dejar de desearle a las personas que "sus sueños se conviertan en
realidad". Me dio toda una explicación y me contó que, desde su
experiencia, cuando los sueños se vuelven reales, dejan de ser sueños.
Que los sueños, por más que los queremos, en el momento en que tienen
visos de materializarse, dejan de pertenecer al mundo mágico de la
fantasía para dar paso a algo mucho más terrenal (y por tanto, con
virtudes y defectos). Después de eso me dijo que -aunque se había
tardado muchos años en descubrirlo- empezará a desearle a las personas
que "su realidad se haga sueño". Explicó que cuando la realidad que
vivimos todos los días y de manera cotidiana se vuelve materia de un
buen sueño, entonces, estaremos mucho más cerca de encontrar la
felicidad. ¿Por qué razón sucede lo anterior? A ciencia cierta no lo sé,
pero sin duda todo aquel que goza profundamente aquello que hace está
cerca de vivir la vida alegremente. ¿De qué sirve desear que los sueños
se materialicen, si cuando ello sucede, dejan de ser sueños? ¿no es
mejor que la realidad que está frente a nosotros y de la que somos parte
todo el tiempo, se convierta en materia digna de ser soñada? Creo que
tiene un punto totalmente válido. Y entonces también pienso que ese es
justamente el principio para disfrutar un poco más la vida y avanzar con
mucha más armonía en ella.
Si un maestro, un médico o un
ingeniero gozan a plenitud su profesión, seguramente serán exitosos. En
cambio, ¿de qué sirve lamentar nuestra vida diaria, aunque tengamos
cosas que se desprenden de allí, como el dinero o el poder? Ser felices y
alcanzar nuestro estado óptimo de cosas no radica en lo imaginativo o
creativo de nuestros sueños e ideales, sino en que tengamos la capacidad
de que nuestra realidad cotidiana se parezca cada vez más a ellos. En
ese sentido, la semana pasada hablé de "realidades paralelas".
Comúnmente se le conocería como "ponerse en los zapatos del otro" para
ser más tolerantes y mucho más incluyentes. En esta ocasión, creo que
otro buen principio para que nuestra realidad personal o social no
solamente sea incluyente, sino feliz, es precisamente la construcción de
nuestros ideales a partir de ella.
Pienso, por ejemplo, en
todos esas metas y objetivos que se plantean y que se desbordan en los
discursos políticos, y que están repletos de sueños para nuestro país,
especialmente para tratar de convertirnos en aquello que deseamos. Pero
la pregunta es si eso es alcanzable y asequible. ¿No sería mucho más
prudente, también en la esfera pública o política, comenzar a desear que
nuestra realidad se parezca a un sueño? Creo que de esta manera
tendríamos un material mucho más moldeable para mejorar las condiciones
de vida (material y emocionalmente) de todos nosotros. ¿Qué sucedería si
dejamos de inventar leyes y decretos que van de acuerdo con el país que
quisiéramos ser, pero no tienen nada que ver con el país que en
realidad somos? ¿no sería mejor ser congruentes y establecer medidas
para mejorar nuestra cotidianeidad de tal forma que nuestra realidad
siempre sea mejor cada vez? No solamente tendríamos muchas mayores
probabilidades de éxito, sino que evitaríamos tremendas frustraciones
para todos.
En la medida en que sepamos apreciar mejor la
realidad que vivimos -individual y colectivamente- seremos también
mejores personas o mejores sociedades. El primer escalón, como se dijo
el pasado sábado, es tener la capacidad de ser incluyentes y tolerantes.
El segundo paso bien podría ser el de encontrar una manera de entender
mejor nuestro propio contexto y trabajar sobre él, de tal forma que,
como decía mi papá, "nuestra realidad se vuelva sueño". Creo que después
de varios años, el viejo no está equivocado. Así que yo también
empezaré a desear que tanto en nuestro ámbito cercano, así como en el
colectivo, nuestra realidad se vuelva un sueño. Depende de cada quien
trabajar en ello. Es otra buena manera de empezar el 2013.
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2831102.htm
Federico Ling Sanz Cerrada*
*Maestro en Análisis Político y Medios de Información
www.federicoling.com y @fedeling