Es 29 de diciembre de 2012. Un señor llamado Giacomo viaja en un avión
entre Ámsterdam y Roma. Son las 11:15 de la noche y le faltan unos
cuantos minutos para llegar a su destino. Camina al baño y, cuando
regresa a su asiento, pide un poco de vino tinto para pasar el rato. Su
familia lo está esperando para celebrar juntos el año nuevo. Mientras
tanto en India, un joven llamado Harry Singh va llegando de madrugada a
la ciudad de Agra, después de recorrer las montañas de Nepal, por
Katmandú. Lleva unas cuantas bendiciones budistas en la maleta, para
entregarlas a sus padres cuando hubiere regresado a su tierra natal.
Estudió un "MBA" en Barcelona durante el último año, y antes de volver a
su país a buscar trabajo, decidió irse de voluntario durante seis meses
al oriente. Al mismo tiempo, en Buenos Aires, Argentina, una pareja
-Beto y Belén- recorren el "Puerto Madero" buscando una botella de vino
"Malbec" para beber una tarde cualquiera. Son las 7:15 de la tarde.
Mientras eso sucedía en el mundo, en la ciudad de Richmond, Virginia, en
Estados Unidos, Jaime, el esposo de una funcionaria diplomática se
dedica a preparar las cosas para su hija, pues en unos días más se
habrán de mudar. El Sol ya se ocultó, pues son las 5:15 de la tarde, y
el frío se deja sentir entre las calles, y el viento corre con fuerza.
Antes de ir a una tienda a comprar la maleta para su viaje, decide ir
por un café para sentir un poco de calor. Por último, en México, son las
4:15 de la tarde. Un joven llamado Jorge salió a comer algo. No tuvo
vacaciones en su trabajo y se quedó de guardia durante estos días. La
ciudad está vacía, pero el Sol brilla y hasta hace un poco de calor. No
encontró nada cerca, pero se metió a un restaurante argentino, donde
comió una pasta italiana. Eso fue lo más cerca que estuvo ese momento de
la vida de Giacomo o de Beto y Belén en Italia o Argentina.
Como
podremos imaginarnos, todo lo anterior sucedía al mismo tiempo. Era el
mismo momento para todos. Lo único que cambió un poco fue la hora; los
husos horarios son distintos para todos en el mundo. Pero la ubicación
en el tiempo era precisa. ¡Qué diferentes realidades para todos! Me
imagino que Giacomo no tenía idea de que Harry Singh, en India, estaba
viajando de madrugada, mientras que Jorge, en México salía a comer. Y
seguramente Beto y Belén no sabía que Jaime estaba comprando un café en
Richmond en ese preciso momento. ¡Qué distintas pueden ser las cosas
para los seres humanos y qué realidades tan diversas!
Pues bien,
es probable que estas historias sean ficticias, pero también pueden ser
coincidentes con personajes que sí existen. Lo importante es tener la
capacidad de imaginar y de situarnos en la realidad de los otros. En
este año 2012 que está a punto de terminarse, uno de los ejercicios más
importantes que podríamos practicar -para comenzar el 2013 con muchos
mejores bríos- sería el de "ponernos en los zapatos de los demás". La
tolerancia es uno de los requisitos fundamentales de la convivencia
moderna y de las democracias consolidadas. Debemos ser capaces de
entender que no todos viven en nuestra misma situación, nuestro mismo
tiempo y nuestro mismo espacio. Y no necesariamente tenemos que ir
lejos, a otros países, en otras latitudes. Simplemente, en nuestro
propio país, hay muchísimas realidades diferentes. No es lo mismo vivir
en Chiapas que en Chihuahua o en el DF. Y no es lo mismo vivir en el sur
que en el norte del Distrito Federal. Lo que trato de decir es que en
la medida en que sepamos entender la realidad paralela de los demás,
seremos capaces de ser plurales, tolerantes y de sentir empatía por los
demás. Hacer un ejercicio de imaginar la realidad de los demás sería una
excelente manera para los mexicanos de empezar el 2013, con miras a
volvernos más incluyentes. Continuamos la próxima semana.
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2823863.htm
Federico Ling Sanz Cerrada*
*Maestro en Análisis Político y Medios de Información
www.federicoling.com y @fedeling