El siguiente ensayo no tiene connotación partidista, ni política, hago la aclaratoria. Es meramente un recordatorio para que cuando utilicemos el término maduro o inmaduro sepamos que una persona con independencia y solvencia económica, con su casa, con su carro, con estabilidad emocional, con una familia constituida y autorealizada no puede ser inmadura. “Hay que utilizar adecuadamente la terminología”.
Según la RAE la definición de madurez se puede entender
como; buen juicio, prudencia, sensatez o edad de la persona que ha alcanzado su
plenitud vital y aún no ha llegado a la vejez.
“La madurez humana”
La definición concreta de la madurez humana es el punto
culminante en todo ser humano para alcanzar el completo crecimiento y
desarrollo humano, el cual infringe ciertos aspectos tanto físicos como
psicológicos durante esta etapa, la cual, se encuentra especialmente situada
durante la pubertad y la adolescencia para el gran paso a un crecimiento
personal tanto en mente como en alma.
Las principales
cualidades de la madurez humana empiezan a brotar en cada uno de nosotros a
cierta edad dependiendo de la capacidad y el desarrollo de cada individuo como:
* El desarrollo cognoscitivo. Así como discute para probar sus capacidades y
puntos de vista.
* El desarrollo
tendencial. El sentimiento y la
necesidad de la independencia y el sentimiento a la libertad.
* El desarrollo
afectivo. Se entiendo por la gran
intensidad de emociones y sentimientos.
* El desarrollo
social. la necesidad de valorarse ,afiliarse, y sentirse aceptado
por los de su entorno.
* Desarrollo sexual.
La capacidad de tomar conciencia y
conocimiento responsable acerca de la relación sexual.
Entre tanto a la madurez humana se presentan características
que se generan en la actitud de pensamiento y comportamiento del ser como:
* El desarrollo y
la capacidad de distinguir entre lo prioritario y lo urgente.
* La constante
rapidez en el alto aprendizaje intelectual.
* La conciencia del
ser en asumir y tomar completa responsabilidad de sus propios actos.
* La autonomía que
se desarrolla en el ser por el cual sobra integrarse y enfrentarse por si mismo
ante la sociedad.
Existe una gran relación entre la madurez, la
responsabilidad y la fidelidad como el hecho de que los tres se caracterizan
por ser valores humanos.
Estos valores son aquellos que como relación principal permiten a todo ser humano mantener un equilibrio en sí mismo y la sociedad.
Se entiende por madurez emocional, al equilibrio (como
también autorregulación), que puede establecer un individuo con sus conductas,
conocimientos, emociones y sentimientos. Los cuales van haciendo de la persona
un ser más íntegro y próspero. Su personalidad se logra armonizar con la
convivencia de su entorno, y la persona se estabiliza de cierta manera, para
construir una vida más plena.
Desde la sociedad, el concepto de madurez se relaciona a determinados rendimientos, que se consideran como el traspaso del paso de la adolescencia al mundo adulto, entiéndanse éstos rendimientos como tener y mantener un empleo, independencia económica, formar una familia propia, etc.
Al tratar de definir el concepto de “madurez”,
inevitablemente caemos en hacer prejuicios, que están estrechamente ligados al
modelo que nos entrega la sociedad, cultura y período histórico en el cual se
vive.
Las concepciones serán divergentes al tomar en cuenta el
punto de vista que se utilizará para la definición y/o identificación de la
madurez. Estas podrán relacionarse con lo que socialmente es aceptado; como la
capacidad de producción o aptitudes para desarrollar determinadas actividades
en busca de un nivel óptimo de emprendimiento.
En un ámbito más intrapersonal, será definible como un alto
nivel de auto-conocimiento y de auto-control, es decir, la asertividad. Pero si
está ligado a la sociedad, la cultura y el periodo histórico, este término
dejaría de cierta forma ese “toque personal”, por lo que volvemos a reflexionar.
Mitos de la madurez
La cultura popular suele atribuir a la madurez elementos que
no corresponden a su verdadera naturaleza. Hay tres mitos, en especial,
entrelazados con las nociones modernas de madurez:
1) invulnerabilidad,
2) infalibilidad,
3) inflexibilidad.
En primer lugar, la madurez no es invulnerabilidad.
Nuestra sociedad presenta a veces la madurez como si fuese
una cierta inmunidad de toda tentación o maldad, como si lo bueno y lo malo
fuesen cosas de niños. Los adultos suelen creer que ya están «más allá del bien
y del mal» (para usar una expresión de Nietzsche). Basta pensar en los carteles
colocados en las salas de cine o en los periódicos que anuncian películas
pornográficas: «Sólo para personas maduras» (como si la preocupación por la
moral fuese sólo un asunto de niños).
La verdad, por supuesto, es todo lo contrario. Un adulto es
maduro precisamente porque no necesita que nadie le diga que debe obrar el bien
y evitar el mal. Actúa según sus convicciones personales y su recta conciencia.
Una persona madura reconoce sus debilidades. Evita las ocasiones que pueden
conducirlo al mal y busca las oportunidades para hacer el bien. Como diría
Alexander Pope: «Los necios corren allí donde los ángeles no se atreven ni a
pisar». Pensar que la madurez es invulnerabilidad equivale a decir que una
persona no puede hacerse daño con una sierra eléctrica simplemente porque es
madura.
El adulto es capaz de usar herramientas peligrosas de alto
poder precisamente porque está alerta ante el peligro y toma las precauciones necesarias
para evitar cualquier accidente.
El segundo error es el de concebir la madurez como
infalibilidad.
Madurez no significa posesión de todas las respuestas. Nada
más lejos de la realidad. Sócrates afirmó que el hombre sabio es aquél que
reconoce su propia ignorancia. Mientras más madura es una persona, reconoce con
mayor humildad sus límites. «La humildad, como decía santa Teresa de Ávila, es
la verdad». Ni más ni menos. Y la verdad es que todos podemos equivocarnos.
La persona madura reconoce sus debilidades y no se precipita
en sus juicios. Pondera, estudia, consulta y decide con prudencia.
El tercer error consiste en asociar la madurez con la
inflexibilidad.
Algunos, equivocadamente, creen que la madurez consiste en
una seriedad impasible y en una perpetua rigidez, como si el reír, el gozar de
las cosas sencillas y el saber relativizar los problemas fuesen signos de
inmadurez. Lo hermoso de la madurez es su armonía. Reír, conversar, apreciar a
los demás, admirar las maravillas de la naturaleza..., son cualidades humanas
bellísimas y forman parte de la madurez.
La persona verdaderamente madura sabe cuándo es tiempo de
ponerse serio y cuándo de tomar las cosas con tranquilidad; no lleva su vida
con superficialidad sino guiada por principios claros. El capítulo tercero del
Eclesiastés nos ofrece una excelente sinopsis del equilibrio que es fruto de la
madurez: Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo
el nacer, y su tiempo el morir... su tiempo el destruir, y su tiempo el
edificar... su tiempo el llorar, y su tiempo el reír... su tiempo el
lamentarse, y su tiempo el danzar... su tiempo el callar, y su tiempo el
hablar... Madurez significa tener la capacidad para discernir entre un tiempo y
otro, y para saber lo que conviene en cada ocasión.
Elementos que tejen la verdadera madurez humana
· Cumplimiento
o perfección de nuestra naturaleza.
· El punto más
alto de un proceso de crecimiento y desarrollo.
· Proceso
unidireccional, progresivo, no de un simple cambio.
· La madurez
humana implica lo físico, lo emocional, lo psicológico y espiritual.
·
Transformación de las normas y reglas externas en convicciones internos.
· Proceso de
asimilación que se debe ir dando en forma consciente y libre en la medida en
que la persona aprenda gradualmente a reconocer y apreciar ciertos valores.
· La madurez
humana en sentido pleno consiste en la armonía de la persona
· Es un estado
que consiste en la integración de muchas y muy diversas cualidades.
· Es armonía y
proporción, es combinación e integración de cualidades humanas muy diversas en
un conjunto orgánico: voluntad, intelecto, emociones, memoria, imaginación;
todas las facultades de un persona humana.
· Consiste en
la conformidad entre el modo de vivir y nuestra naturaleza.
· Es aceptación
al propio estado de vida y actuar con coherencia.
· Significa aceptar las alegría y las dificultades que conllevan las propias decisiones
El valor de la noción de madurez personal, sabiduría ,
autorrealización , sentido de la vida etc… se encuentra como virtud ideal que
impulsa a los individuos a esforzarse
por alcanzar su óptimum personal. Con tal nivel de aspiración y motivación un
individuo dado podría ir logrando progresivamente mayor madurez intelectual y personal.
Conclusión:
El camino que conduce a la madurez no es fácil. La salud
mental es un proceso contínuo de dedicación
a la verdad, lo que significa que el individuo está dispuesto a aceptar
desafíos. Las personas que están abiertas a la verdad, crecen continuamente,
pueden establecer y mantener relaciones humanas más eficazmente, y se sienten
libres. La madurez exige pues una extraordinaria capacidad de mantener continua
y flexiblemente un delicado equilibrio entre necesidades, finalidades, deberes
y responsabilidades etc… que pueden estar en conflicto.
Bibliografía
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