Sé que soy muy malo, que me he
portado mal y que por culpa mía ahora mi mamita trabaja día y noche para que
podamos comer mi hermanita Lolita, mi hermanito Luis y yo. A mi otro hermanito Pedrito se lo llevo Diosito
porque le vino una tos muy caliente con escupidas de sangre, pero no hubo con
que taparlo por más que le hacíamos “bolita” entre todos, ni con que curarlo y
se nos murió. Si yo no hubiera nacido ellos podrían comer algo todos los días.
Tú sabes que mi papacito se fue a
trabajar con los señores gringos pero desde entonces no hemos vuelto a saber de
él, porque aquí ya sabes que no hay trabajo para los pobres.
Pero yo estoy feliz porque mi
mamacita nos dice que en esta navidad si vamos a poder comer ese plato tan
elegante que sirven en las fondas más caras, no sabes cómo se me hace agua la
boca solo de pensar en el olor y el sabor de esos sabrosos frijolitos de la
olla, y si tenemos suerte me tocaran dos tortillas en esa ocasión especial. Mi
mama nos cuenta que hace mucho toda la gente podía darse el lujo de comer ese
plato tan rico, pero que vino una señora que le llaman crisis con los señores
panaderos y un señor caldero, y que todo lo que comía antes la gente lo volvieron
muy caro para que la gente bonita pudiera vivir mejor.
Me dicen que tu solo vas a las casas de los niños buenos, que se portan
bien y que te regalan leche y galletas y que hasta tienen una chimenea a donde
puedes entrar con tu magia que te adelgaza y hace chiquito; pero al cuartito en
que vivimos puedes entrar por la puerta de trapo, pero no hagas ruido y pasa
sobre mis hermanitos, mi mamacita y yo, te ofrezco que barreré bien el piso de
tierra y le rociare agua para que no te ensucies la ropa ni tus botas tan brillosas.
Si te acuerdas de nosotros y
quieres traernos algo déjalo al fondo, sobre la reja que usamos como mesita, ya está
muy gastadita pero todavía aguanta, la cubriré con un papel para que se mire
mejor. Sobre ella te dejare la mitad de mis sabrosos frijolitos y media
tortilla para que compartas el banquete que nos vamos a cenar.
A mí no me traigas nada, porque sé
que no lo merezco, pero si quieres tráele un dulce a cada uno de mis
hermanitos, pero a mi mamacita tráele una medicina buena que le dure hasta que
se cure, porque la pobrecita ahora ya no tiene ni para el camión y camina y
camina con esas chanclitas tan viejas que ya ni suela tienen y cada que llueve
se moja sus piecitos.
Tengo miedo Santita mi mamita tiene
ahora una tos muy fuerte que la está dejando en los puros guesos y ya nadie la quiere
ocupar, ni tampoco quiere comer, no nos olvides santita, porque si nuestra
mamita se muere y se la lleva Diosito…nosotros que vamos a hacer.
Paquito.