Habitualmente, cuando hablamos de literatura pensamos de inmediato en
Cervantes, Shakespeare, Góngora, Tolstoi, Stendhal…; quizá más cercano en el
tiempo y la geografía, nos remite a Borges, Cortázar, Almafuerte o Baldomero
Fernández Moreno. Pero estos íconos de la literatura, son vistos como figuras
de mármol o genios irrepetibles y lejanos, sólo porque dedicaron su vida a esa
noble, maravillosa, abnegada pero desgarradora y a veces desgraciada
cotidianeidad, sin reconocimiento ni gloria, mientras vivían. Pero la literatura es ante todo, arte, y el
arte no es patrimonio exclusivo de esos reconocidos triunfadores post-mortem, a
quienes muchos conocen sólo por Wikipedia. En cada uno de nosotros, anida un
cierto sentido estético, el deseo de crear, de imaginar historias y por
supuesto, el deseo de hallar belleza en las pequeñas cosas de la vida. Sepamos
entonces, que en cada ser humano que ha desarrollado estos valores, late el
germen de un pintor, un escultor, un compositor o un literato. ¿Quiere decir
entonces que cualquiera puede ser un Velázquez, Miguel Ángel o un Rubén Darío?;
por supuesto que no, ¿pero es que acaso un artista sólo lo es, si es
“idolatrado” y llena las páginas de los diarios con críticas halagadoras?; la
respuesta es: “NO”. Artista es quien frente a un papel, un pentagrama o una
tela en blanco, o tal vez frente a una piedra en bruto, representa y crea una
obra nueva, virgen, en la que deja una parte de sí, de su intelecto, de su
visión del mundo.
LA LITERATURA Y LOS NIÑOS
La literatura acompaña a los niños desde muy temprana edad, cuando los
padres o abuelos les leen cuentos o fábulas maravillosas y atemporales, que
exacerban su inagotable y pura fantasía; con ellas, con esas aparentes ingenuas
historias, todos aprendimos a discriminar los “buenos” de los “malos”, a sufrir
con las injusticias, a comprender que las malas acciones son penalizadas y las
buenas, recompensadas con finales felices. Es decir, que la literatura nos
mostró el mundo ordenado, justo y maravilloso, que funciona fuera de los
límites del hogar y del amor de nuestros padres. Un mundo de adultos gobernados
por hombres sabios y generosos, en el que la verdad siempre triunfa y que
existen seres malos, pero que el propio sistema castiga y aisla. No me detendré
a comentar sobre lo que verdaderamente hallamos después, pero no conozco que
existan juicios penales por mendacidad, agravada por el vínculo, entablados por hijos contra padres que
juraron la existencia de Papá Noël, o leyeran a sus ingenuos párvulos cuentos
infantiles sobre un mundo rosa y maravilloso. Aclarada esta parte, deduzco
entonces que todos hemos aprendido y disfrutado algo de la vida a través de la
literatura y fue precisamente la ficción, la que nos mostró la maldad, la
injusticia y la codicia, pero envueltas en papel de seda y moños multicolores,
plena de belleza, de amor y de arte. Quien rescate aquella manera de aprender,
quien sea capaz de volar con su imaginación hacia Pehuajó, para ver pasar a Manuelita rumbo a París,
quien sienta vivir cada día en “El mundo del revés”, quien se haya permitido derramar una lágrima
por la partida de la querida María Elena Walsh, es alguien que sólo necesita
decidirse, para comenzar a escribir, siempre que logre despojarse de la vergüenza,
olvidarse de la edad, apartarse del estrés cotidiano y no haya perdido la
capacidad de soñar.
LA LITERATURA Y LA NEUROREHABILITACIÓN
La literatura existente, tanto como la producción propia de los niños, son
herramientas fundamentales y de probada utilidad, en la rehabilitación de
disfunciones neuronales o trastornos de
la personalidad. La interpretación de textos, memorización de datos y la
secuencia de hechos; la lectura metafórica, la intencionalidad del autor y la
lectura entre líneas; el perfil psicológico de los personajes, la proyección
personal que reflejan en alguno de ellos, la continuidad pensada sobre los
hechos por venir y los finales deseados… Todos estos elementos constituyen un
material rico, maravilloso y efectivo, en la rehabilitación integral , no sólo
de niños y adolescentes con trastornos en el área del lenguaje, sino
también, con TDAH, con diversos tipos de disfunciones
neurobiológicas y psicológicas, niños del espectro autista, como así también, aquellos quienes
padecen rasgos perversos, border line, fobia social, etc.
CONCLUSIONES
La combinación de literatura y neurorehabilitación, es un campo tan amplio como poco explorado
aún, pero la historia nos cuenta de una gran cantidad de artistas, -pintores,
músicos y escritores-, que sufrieron
patologías importantes y fue precisamente el arte, el que les permitió una vida
adecuada, integradora y habilitante.
Prof. Mario Valdez