No se si usted ya tuvo la oportunidad de disfrutar de este simple pero enigmático filme, si no es así, se lo recomiendo, aunque no soy tan asidua al cine, me arriesgue a hacer el siguiente análisis.
Un filme que muestra el deseo sexual muchas veces
reprimido; teniendo como puntos de
referencias tres ejes: el amor, el placer y el dolor.
El ser humano siempre toma dos temas en su vida: el amor
y la muerte, en el caso de “Año bisiesto” ese el tema principal. Un amor que
más allá de lo cotidiano, llega a lo extremo, pero siempre reflejando la
realidad en la que pueden vivir muchas personas.
A pesar de que está rodada en un solo escenario, esta no
te aburre, porque toca fibras sensibles de la sociedad como lo es la soledad,
la rutina, las desesperanzas, mentiras y apariencias.
Una agradable sorpresa la película, te lleva de la mano
en la explicación de motivos del actuar de Laura, el porqué de sus furtivos
encuentros con distintos hombres, arrastrada por la melancolía y la soledad,
pero al mismo tiempo esa aventura descarriada la lleva a encontrar a Arturo.
La dureza sexual, sin tapujos, muestra como el ser humano
se reprime ante la sociedad, debido a esa vana cultura que se nos ha
implantado, reprimiendo hasta sus instintos básicos, dentro de un marco muy
emocional y simbólico.
Laura es una mujer que podría decirse, tiene lo
suficiente para vivir, un trabajo en una revista de finanzas, una familia con
la cual aunque se comunica constantemente, no es tan comprensible la relación,
pero siempre hay un vacío en el ser humano y en el caso de la protagonista
trata de llenarlo así, con encuentro sexuales.
Como muchas veces la vida misma te lleva a vivir el día a
día de manera monótona; es de especial interés ver como se inmiscuye el tema de
lo social y la marginación, pues Laura tiene notables rasgos indígenas, sin
embargo es importante recalcar que más allá de la división de clases, seguimos
siendo seres humanos, que eso no te libra de los males de este mundo.
Porque el sexo va más allá de una simple satisfacción
superficial, es el conocimiento íntimo entre dos personas, eso es lo que
retrata el filme, la conexión entre dos individuos encerrados en sí mismos.
Hay una intensa relación entre víctima y victimario;
¿quién podría ser más cruel? ¿Laura por utilizar a Arturo como parte de su
satisfacción sexual o el propio Arturo ante esa rudeza del “maltrato” físico
hacia Laura?
Pero resulta que es precisamente ahí, en ese dominio
físico del hombre sobre la mujer, que Laura comienza a sentirse plena pero al
mismo tiempo aumenta su deseo de morir:
“¿Me harías un gran favor? ¿Me podrías matar?”
Es importante ver que se logra captar esos sentimientos que a veces
pueden resultar mal vistos y recapitular como tendemos a juzgar por
apariencias, y no vemos allá, dejamos de interesarnos en la personas y llegamos
a ser seres desconocidos, porque tal vez a la persona que tienes al lado, el
compañero de trabajo, el vecino, puede ser otro después de cerrar la puerta de
su casa.
Es una valoración de la vida misma, no es necesario un dialogo
complejo, el filme nos presenta un dialogo muy convencional y sin embargo hay
en ello un toque especial, Laura representa los fantasmas que persiguen al ser
humano, un debate entre sus endebles sentimientos y el oasis que es para su
hermano.
Además, representa muy bien esa mexicanidad, no hay más influencia más
que el contexto mexicano que van desde las características físicas de los
personajes y el lugar donde se desarrolla la historia.