POLLO CON CIRUELAS: amor más allá de la muerte
Artes | 21/11/2012
La contención y posterior explosión de emociones sostienen los andamiajes de Pollo con ciruelas (Marjane Satrapi & Vincent Paronnaud, 2011), adaptación de la novela gráfica homónima de la propia directora, también ilustradora de éxito. Ambientada en el Teherán de los años 50, esta tragicomedia recupera la estética del cine de esta década para ofrecernos un relato acerca del poder del recuerdo, de la pérdida y del amor más allá de los infortunios del destino. Los directores de Persépolis (2007) construyen una amarga fábula que, disfrazada de tintes posmodernos y surrealista, no es más que una tragedia griega clásica pura y dura. Tras mantener una airada discusión con su esposa y descubrir que su apreciado violín está roto, el prestigioso músico Nasser Ali Khan (Mathieu Amalric) se refugia en la soledad de su habitación donde, al tiempo que hace un exhaustivo balance de su vida, plantea suicidarse. La película, pues, esbozará la radiografía de los hechos más significativos de su existencia y, sobre todo, qué es lo que verdaderamente ha llevado a este artista a tomar semejante decisión.