Este relato en el que un grupo de 7 jubilados -genialmente presentados en los primeros 15 minutos- emprenden un viaje hacia la India con el fin de escapar de las frustraciones, miedos y monotonía en la que se habían anclado sus vidas, queda perjudicado por la discutida postura del director de otorgar a cada una de las historias paralelas casi idéntico peso, por lo que, al final, no se indaga en ninguna de ellas lo suficiente y no gozan del peso necesario para que se logre la conexión con el espectador. No obstante, este hecho no quita con que estemos ante un film honesto que en todo momento da exactamente lo que promete; sí, puede que al argumento le falte trasfondo y sobren algunos personajes -la historia de amor del dueño del hotel parece metida con calzador-, pero no deja de ser una saludable experiencia para los que aún confíen en un tipo de cine reposado sostenido por unas brillantes líneas de guión en forma de citas para enmarcar.
Sin ponerse no más trascendental que lo estrictamente necesarioy conjugando hábilmente el cine más comercial con el más intimista, El exótico Hotel Marigold se le nota filmada para agradar a todo tipo de público -a pesar de haya todavía quien piense que el único público potencial de una cinta protagonizada íntegramente por actores mayores de 60 años sean los jubilados-gracias al carácter extraordinariamente universal de estas moralejas. Aquí se habla de la búsqueda constante de los alicientes suficientes en nuestras vidas que nos motiven a afrontar con más energía el futuro; de los beneficios que provoca el choque cultural; del valor de la amistad o de la capacidad de saber adaptarse a lo desconocido y de asumir riesgos. Por tanto, y dado que la propia película se sabe que no pasará a la historia -más allá de haber reunido en un mismo metraje semejante plantel de actores-, El exótico Hotel Marigold hay que disfrutarla desde una perspectiva sociológica, acentuada con cada intervención de la voz en off del personaje de Judi Dench, así como un agradable pasatiempo -a pesar de la agridulce y destacable historia protagonizada por Tom Wilkinson- para esas tardes de domingo al calor de una chimenea.
Otro valor a destacar de la cinta es su atmósfera, su facilidad a la hora de sumergirnos en las entrañas de ese cóctel de sabores, texturas y olores de la India de manera casi inmediata, gracias al buen oficio de un director que pincela una estampa del país repleta de contrastes, de matices, sacando el máximo partido a cada rincón; un país en el que un grupo de personajes que deberán aprender a convivir y, lo más importante de todos, a descubrirse a sí mismos. Sí, a buen seguro que el director no indaga lo suficiente en los pliegues interiores de este irregular conjunto de roles, pero de igual manera nos creemos que salgan de esta especie de retiro espiritual reforzados, alimentados por esa firmeza que sea las que les permita afrontar el futuro con ilusión. Y es que, en el fondo, El exótico Hotel Marigold, no es más que una historia de supervivencia.