Ahora soy Facho, Gorila y Golpista?
Lo bueno de tener ideas,
propuestas y no negociar con el hambre y las necesidades de mi pueblo, es que
para este gobierno y para sus aplaudidores oficiales soy un Facho, Gorila y
Golpista.
De toda una vida de militancia y trayectoria en el peronismo, como de provenir
de una familia con historia militante dentro de nuestro movimiento. Pareciera
que para los seguidores y para dirigentes Kirchneristas soy un
"Anti-Peronista".
Veamos que significa mis nuevos rótulos militantes, para estos "seudos
compañeros".
Para otros usos de este término, véase Fascismo.
El adjetivo fascista, o su síncopa facha (facho en algunos países
sudamericanos), es un peyorativo utilizado para denigrar a personas, grupos e
instituciones que en su mayoría no se calificarían de ese modo a sí mismos, más
allá de su estricta correspondencia con la ideología, los partidos políticos o
los regímenes políticos fascistas. Se utiliza de forma muy extendida, tanto en
el lenguaje coloquial como de forma muy frecuente en todo tipo de literatura.
Como adjetivo político, se aplica a un extenso rango de personas y grupos que
en el espectro político no se sitúan únicamente en la extrema derecha, sino a
cualquiera que, desde la perspectiva del que utiliza el término, quiera
denigrar situándolo a su propia derecha. Dado que lo importante para este uso
es la intención del hablante o autor y no lo adecuado o inadecuado de la
descripción en términos de ciencia política, es indiferente el hecho de que la
persona o grupo así calificado se reconozca o no como fascista; del mismo modo
que es indiferente para este uso el hecho de que los propios grupos fascistas
no se reconocen a sí mismos como derechistas (suelen reivindicar una posición
ajena al espectro político, la que se ha calificado de tercer posicionismo -oposición
tanto al capitalismo como al comunismo, a la democracia liberal y a la
dictadura del proletariado-).
El término «fascista» también se ha aplicado a muchos grupos religiosos,
particularmente a los denominados fundamentalistas. Como es obvio, la mayor
parte de las personas, grupos o instituciones objeto de esta calificación la
niegan, encontrando el uso del término altamente ofensivo e inapropiado cuando
se emplea con ellos.
El adjetivo «fascista», cuando se usa en este sentido, es intercambiable con otros
calificativos peyorativos como "opresor", "intolerante",
"chauvinista," "genocida", "dictatorial,"
"racista" y/o "agresivo". Todos ellos, conceptos que están
al menos inspirados por la ideología del fascismo real. Uno puede acusar a un
bloqueo de carretera de la policía de ser una "táctica fascista" o a
un profesor autoritario de ser "un completo fascista". Términos como
"nazi" o "hitleriano" se utilizan, correcta o
incorrectamente, en contextos similares.
La expresión «social-fascistas» fue utilizada por los comunistas contra los
socialdemócratas desde antes de 1933 y está todavía en uso en círculos
comunistas para referirse a los partidos socialistas.
Gorila es un epíteto o término proveniente de la política interna argentina,
usado históricamente para referirse de manera despectiva o peyorativa a los
detractores del peronismo (en particular, los de los dos primeros gobiernos del
general Juan Domingo Perón, entre 1946 y 1955). Con el paso de los años, la
expresión se ha ido extendiendo en mayor o menor medida a otros países de
América Latina, como sinónimo de "reaccionario de derecha".
En la actualidad en la argentina se denomina gorila, generalmente con sentido
peyorativo, a quien se acuse de estar en contra de las prácticas políticas
relacionadas con el peronismo (entre ellas, la famosa justicia social pregonada
a favor de los sectores sociales históricamente más postergados de la sociedad
argentina).
Golpista: Relativo al golpe de Estado: intentona golpista.
Se aplica a la persona que participa en un golpe de Estado o lo apoya.
Realmente quienes me conocen de toda una vida al servicio del peronismo, saben
lo que soy y lo que nunca seré.
Hablar de uno es muy feo, quienes hablan al pedo y no me conocen pueden
averiguar o preguntar, y si no les da la cabeza, hay buscadores de internet y
hasta hay páginas en la web que hablan de quien soy.
Ahora si lo que nunca seré: nunca me enriqueceré a costa de robarle a mi gente,
ni menos a los pobres. Jamás me enriquecí a costas de la política, ni de la
gestión. Cuando me ha tocado ocupar la administración publica, siempre salí
peor económicamente que cuando entre en ella.
Jamás golpearía la puerta de un cuartel, amo la Democracia.
Soy Presidente de una Agrupación que es un lujo, La Juan Pueblo. Me ha tocado
el honor de armar y presidir El Frente Nacional de Agrupaciones Peronistas.
Jamás nos vendimos, ni negociamos nuestras banderas, teniendo muchas
oportunidades.
No vinimos a la política hace unas décadas para servirnos de ella, si para
servirle. Eso es lo que es un buen político y un verdadero peronista.
No soy ni el mejor, ni el peor. Tengo el orgullo de jamás haber sacado los pies
del plata. Siempre trabaje dentro del Justicialismo.
No será que los equivocados son ellos que si utilizan un Frente para la Victoria
y no el Partido Justicialista, no habrán sacado ellos los pies del plato.
Un fuerte abrazo peronista.
Marcelo Puella
Presidente
Agrupación Juan Pueblo
Frente Nacional de Agrupaciones Peronistas.
www.marcelopuella.com.ar