La
emancipación de Hispanoamérica I: Interpretación del fenómeno emancipador
1808 fue un período de
profundas transformaciones que condujeron de forma inexorable a la
Independencia. Es entendido como un proceso único en el tiempo cuyo análisis
entronca con una compleja interpretación histórica:
En sus inicios los
Estados Hispanoamericanos se guiaban por una concesión de gesta nacional de
connotaciones míticas cuyo culto a los héroes originaba la forja de la nación.
Historiadores como
Serrano indican que la proliferación de corrientes de debate marxista a partir
de los años 60-70 originaron una serie de corrientes revisionistas alumbradas
por los teóricos de la Independencia:
a) Historia regional. Analiza
los proyectos políticos surgidos en las distintas regiones, que no tenían por
qué coincidir con el proceso emancipador.
b) Movimientos preinsurgentes. Analiza
las propuestas autonomistas sustentadas por los criollos, abriéndose el debate
sí podían ser tomados como movimientos precursores de las independencias.
c) Estructuras económicas ss. XVIII –
XIX. Analiza la continuidad económica y social tras la
independencia.
d) Historia social. Analiza
ideológicamente las distinciones entre los grupos populares y dirigentes para
caracterizar las bases sociales de los rebeldes.
Los análisis marxistas,
de las escuelas de Annales o los teóricos del estructuralismo inciden en
señalar una historia alejada de la oficial, la historia cultural, que analiza la emergencia de las clases
populares y su participación en las luchas independentistas.
A la luz de las citadas
corrientes de interpretación surgió una interpretación clásica que enlazaba
la independencia americana con los principios de la Francia revolucionaria, y
que ha sido desmontada gracias a la tesis de John Lynch:
1-
La revolución liberal fue un elemento
crucial para el paso de España hacia la Modernidad y la emancipación del
Imperio colonial.
Guerra
citó
“comienza la irrupción de la Modernidad
en una monarquía del Antiguo Régimen, y va a desembocar en la desintegración de
ese conjunto político en múltiples Estados soberanos, uno de los cuáles será la
España actual”.
2-
La naturaleza del proceso tiene un
concepto revolucionario que tan solo se puede atribuir al plano político e
ideológico, debido a la persistencia de las estructuras económico- sociales.
3-
Influencia del pensamiento político
liberal español y las doctrinas de los escolásticos españoles que abogan por la
supresión del Antiguo Régimen.
Para finalizar, es
imprescindible señalar un nuevo debate postulado por Hamnet, que ha gozado de escasa intervención historiográfica,
incidiendo en la restauración del absolutismo fernandino en 1814 como elemento
reactivador de la emancipación hispanoamericana.
El retorno absolutista
no dejo a la élite liberal americana más alternativa que la lucha definitiva
por la independencia, reclamando el fin de la tiranía absolutista y colonial.
Para cuando llegó el trienio liberal la emancipación era un proceso ineludible.